Después de cargarse la campaña de las generales en julio, Feijóo se carga ahora la campaña gallega

 

 

Que el PP había mantenido contactos con Junts no es un secreto, sino algo de lo que ya se tenía noticia desde el verano de 2023, de cara a la investidura de Feijóo. Ya entonces aquellas negociaciones fueron un error, porque daban legitimidad a las negociaciones con el PSOE. Si negocio yo bien, si negocias tú mal: no puede ser. Pero además, ¿qué se puede negociar con Puigdemont salvo la amnistía y la autodeterminación?

La novedad de la tormenta que se está desatando sobre Feijóo, precisamente, es que ahora se están desvelando detalles sobre los contenidos de esa negociación, y resulta que  la negociación incluyó la amnistía. No quizá en los mismos términos y bajo las mismas condiciones que el PSOE, pero la incluyó. El propio Feijóo ya ha venido a reconocerlo, aunque matizando que la suya sería una amnistía previo juicio y arrepentimiento de Puigdemont. Pero es que ni con estas condiciones se puede entender el movimiento del PP. ¿Somos o no somos iguales ante la ley? Esta amnistía que ofrecía el PP, ¿era o no era negociar con un prófugo su propia inmunidad a cambio de hacer presidente al que le ofrece la amnistía? Es un escándalo que sólo puede parecer un poco menos escandaloso porque el PSOE todavía lo ha hecho un poco peor, no porque lo que ha hecho el PP sea aceptable.

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Un punto no poco llamativo de esta cuestión es que el encargado de difundir esta información “off the record” ha sido el propio Feijóo. Esto limita a sólo dos posibles explicaciones que estemos hablando en este momento de esta cuestión: o Feijóo es increíblemente torpe, o estamos ante un intento de voladura controlada, anticipándose a que quien publicara toda la información en sus propios términos fuera Junts. Pero claro, ¿cómo queda Feijóo en una disyuntiva en la que o es un falso o es un torpón?

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El PP alega que a fin de cuentas Feijóo no obtuvo los votos de Junts y no es presidente, lo que probaría que el líder del PP puso líneas rojas que no puso el PSOE. Pero a eso el PSOE replica que si Feijóo no remató el pacto con Junts es porque no podía pactar a la vez con Junts y con VOX y para superar la investidura necesitaba los votos de los dos. Pero entonces, ¿para qué negoció el PP con Junts?

Una hipótesis es que el el PP quisiera lograr la presidencia en segunda vuelta, con mayoría simple, los votos de VOX y la abstención de Junts. En definitiva el PP engañaría a VOX, consiguiendo sus votos por un lado y por otro negociando secretamente con Junts su abstención. Cuando emergiera el asunto de la amnistía y se enterara VOX Feijóo ya sería presidente, aunque pilotando en medio de un temporal de complicada solución. Por aquellas fechas sin embargo era muy común en el PP repetir la teoría de que el PP no necesitaba a VOX si el sanchismo quedaba en minoría, y que VOX no podría justificar oponerse a bajadas de impuestos u otras medidas votando sistemáticamente con el sanchismo. Sea porque Feijóo no lo vio claro, sea porque Sánchez pujó más alto, al final el sanchismo fue quien se hizo con los votos de Junts.

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Lo que sin duda no es casual es que todo esto explote justo la semana final de la campaña de las elecciones gallegas. En este sentido, Feijóo se está revelando como un auténtico experto en reventar las campañas electorales de la derecha. ¿Por qué se impuso el sanchismo en julio de 2023? En buena medida porque el PP le hizo el juego al sanchismo. El discurso del sanchismo fue movilizar al electorado de izquierdas  diciendo que viene la extrema derecha, y el discurso del PP fue suscribir las tesis de la izquierda (recordemos todo el desastre de Extremadura con María Guardiola) de que efectivamente VOX era un partido machista, racista y de extrema derecha. Es decir, la campaña del PSOE para movilizar a la izquierda fue que viene la extrema derecha y la campaña del PP fue confirmar a los izquierdistas indecisos o desencantados que efectivamente venía y que votaran al PSOE para impedirlo.

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El barro de la amnistía que mancha ahora los bajos de los pantalones del PP pone además el acento en la cuestión de hasta qué punto es o no útil votar al PP. Por un lado el voto útil no se sabe hasta después de las elecciones, cuando a lo mejor se comprueba que al PP le sobran votos que le podían haber dado un escaño a VOX. Por otro lado, ¿de qué sirve el voto útil si después el partido que se beneficia de esa utilidad no cambia nada o se dedica a trapichear una amnistía al peor estilo sanchista? Porque no nos engañemos, a Feijóo le han pillado igual que a ese que le descubren en un burdel y que para excusarse dice que sólo había entrado para ver dónde estaba la salida. Si además todos sabemos que cuando el PSOE se reúne con Junts no es para hablar del tiempo, lo mismo se le aplica al PP si se reúne con Junts. Y a su vez el PSOE hace constantemente el mal, pero sabe dónde pone la bala y dice la verdad cuando señala que si el PP no pacto con Junts fue porque no podía equilibrar el apoyo con Junts y el apoyo a la vez con VOX. O sea, que se frustró la amnistía popular por VOX, que el voto contra la amnistía era VOX, que el voto útil era VOX, y como la amnistía todo lo demás, porque quien cede en lo mayor cómo no va ceder también en lo menor. Junts no es un partido en el que hay un golpista fugado, es un partido en el que quien manda es un golpista fugado. Junts no es por tanto un partido homologable con el que te puedas reunir, como Bildu. Y si te reúnes con Junts tienes que llevar un verificador internacional, como el PSOE, para que no te la líen diciendo de qué o de qué no has hablado, salvo que seas tú el que lo quieras ocultar.

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Si el domingo la izquierda gana las elecciones, y allí sí que llega la extrema izquierda, será el resultado de otra catastrófica campaña electoral de Feijóo, sacando ahora el tema de la amnistía que negoció con Junts, ya sea porque se le ha escapado o adelantándose a un inminente movimiento del PSOE o Junts. Obviamente si Feijóo no se hubiera metido en ese charco el verano pasado, ahora no habría nada que lamentar. Lo más triste de todo es que a veces uno se puede equivocar decidiendo en el ámbito de lo correcto, cuando dentro del ámbito de lo correcto hay varias opciones posibles. Sin embargo, en este caso Feijóo se encuentra con otra bomba electoral por haber entrado a hacer cosas en el ámbito de lo incorrecto. Es decir, ni siquiera se ha equivocado en el campo de juego de lo correcto. Equivocarse jugando en el campo de juego de lo correcto puede ser lamentable, pero equivocarse jugando en el campo de juego de lo incorrecto es imperdonable. Al final la pregunta el domingo, si el PP no gana en Galicia, será si de todos los candidatos posibles que podría tener el PP para liderarlo Feijóo es siquiera el segundo mejor. Porque el mejor incluso ahora sabemos que no.

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Comentarios (4)
  1. RiberaNa says:

    Bueno bueno bueno… una cosa es el diálogo, que siempre es sano y otra pactar nada. A Feijoo no le podrán decir nunca que ha pactado lo que ha pactado el PSOE, asi que a ver si no colaboramos entre todos a que la izquierda española actual gobierne en algún sitio.

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  2. Egoitz says:

    Feijo es Sanchez con gafas

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  3. RiberaNa says:

    Ahi ahi, apoyando al nacionalismo. #poconospasa

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  4. Elena says:

    Feijoo es como las algas que flotan en el mar, que son arrastradas por la marea sin vida ni ideas propias. Que o la suerte le lleva a la orilla o se hunde en altamar.
    EStá como buen conservaduro esperando a heredar, a que el contrario falle y le toque.

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