La rebelión del campo es nuestra rebelión

Pubícábamos hace unos días la noticia de que el politburó europeo de la Agenda 2030 estaba estudiando prohibir las reparaciones a los coches con más de 15 años de antigüedad. Al convertir a través de la fiscalidad y la regulación los coches en bienes progresivamente inalcanzables para la clase media, los davosianos están provocando una constante caída de las ventas de los vehículos nuevos, pero no una desaparición de los coches en circulación, sino un envejecimiento (la cubanización) del parque automovilístico. Es por esto que la nueva idea brotada en el cerebro de la burocracia dirigente ha sido la de prohibir las reparaciones de los vehículos de más de 15 años. De este modo se obliga a la gente a tener un coche eléctrico, si es rica y puede pagarlo, o a no tener coche si es pobre o clase media empobrecida por el gobierno de Davos. El problema es que el socialismo davosiano está tomando muchas decisiones que serían impopulares si la gente las conociera, así que las van aprobando e incorporando a la realidad de tapadillo.

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De este modo, los altavoces mediáticos del sistema empezaron a calificar como de fake news las publicaciones que iban alertando de este próximo movimiento de la UE para prohibir las reparaciones de coches de 15 años. Pero una vez más esto no es fake news. O sea, no es una medida ya aprobada, pero sí una medida que ya están estudiando y que ya han incorporado a sus borradores. La única remota posibilidad de que esto se frene es precisamente que se divulgue esta pretensión y la opinión pública se posicione contra ella, por eso los medios del sistema y las “agencias de verificación de la verdad” se han revuelto contra las noticias alertando de esta intención. Mientras se esté a tiempo de parar una medida de este tipo, los medios del sistema te dicen que es fake news, y el día después de aprobarla te dicen que ya es un hecho consumado y no se puede revertir.

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Las cifras de ventas de coches de 2023 en España resultan bastante ilustrativas respecto a cuál es la situación. Pese a que las ventas de coches han subido algo respecto a 2022, nos encontramos lejos de las cifras pre-pandemia. Se están vendiendo en España unos 300.000 coches menos al año que antes de la pandemia. ¿Cómo no va a estar amenazado el sector? Recordemos que el automóvil es en España el mayor exponente del empleo industrial, y la principal industria que tenemos nos la queremos cargar sin tener de momento una industria de sustitución.

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No sólo es que las cifras de ventas de coches bajen, sino que las ventas de coches eléctricos apenas superan el 10% de los pocos coches que se venden. La gente no tiene dinero para comprarse un coche eléctrico, pero es que además, por si fuera poco lo caro que resulta comprarse un coche (cualquier tipo de coche), la incertidumbre es total al comprar un coche. Nadie sabe por donde va a poder circular, las pegatinas que le van a imponer, las restricciones a las que va a tener que hacer frente, lo que le va a costar el combustible o el uso de las vías, ni si va a poder revender el coche o por cuánto o en qué condiciones. Bajo esta incertidumbre y en el marco de una constante persecución contra el coche, ¿quién se arriesga a comprar un coche? Desde luego el coche nuevo más vendido es el Dacia Sandero. Puesto que el coche híbrido no es en general más que una trampa de la industria en virtud de la cual, colocando un ridículo motor eléctrico a un coche de combustión, se accede a una pegatina, lo que tenemos es que incluso entre los coches vendidos en 2023 casi el 90% son coches a extinguir. En Davos no estan buscando la sustitución de los coches de combustión por los eléctricos, sino la liquidación del 90% del parque. Por supuesto toda la industria europea del automóvil no sobrevivirá, y desde luego no con su volumen actual.

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Lo cierto es que se nos echan encima las elecciones europeas y esto no va a ser un tema de debate. Todas estas decisiones se nos hurtan a los ciudadanos de manera sistemática. Cómo nos vamos a mover, qué energía nos va a calentar o qué vamos a comer son cuestiones fundamentales que la plutocracia globalista ya ha decidido por nosotros sin preguntar. Detrás del sector del automóvil llevan a la extinción al sector primario con los agricultores, pescadores y ganaderos a la cabeza. Hay que reinstaurar la naturaleza. Hay que descultivar los campos. La agricultura y la ganadería no son ecosostenibles. Los agricultores de toda Europa están movilizándose porque aunque los medios y los políticos callen, ellos ya padecen las medidas que discretamente se van aprobando e implantando desde las instancias internacionales. ¿Hace falta ser un genio para entender que la lucha del sector primario por la supervivencia es una lucha de todos? ¿Qué vamos a comer si acaban con el sector primario? ¿Las apetitosas hamburguesas sintéticas de Bill Gates? ¿Los golosos gusanos que promociona la UE? ¿Cuánto costará la comida de verdad y de calidad después de que los davosianos “restauren” la naturaleza? ¿Quién se la podrá permitir? ¿Nos quejaremos de que haya hambre después de que les hayamos dejado acabar con los agricultores, ganaderos y pescadores?

Desde luego hay una lógica siniestra y complementaria en todo este asunto. Si te cargas el campo, ya no necesitas tampoco el coche para ir y venir por la España vaciada, ni tractores, ni maquinaria. El timo es que los que se llenan la boca de la España vaciada, para conseguir votos, sean después los primeros que apoyan las políticas que destruyen el campo.

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¿Por qué están cambiando de tapadillo nuestra forma de vida si creen que la gente apoyaría estos cambios? ¿Por qué no nos los explican? ¿Por qué no los votamos? ¿Por qué no va a ser esto lo que centre el debate en las próximas elecciones europeas en vez de la letra pequeña? ¿Qué legitimidad democrática tiene un degrowth que no hemos votado? Si no vamos a producir ni nuestra energía (dependemos absolutamente del gas), ni nuestra comida, ni nuestros productos manufacturados, ¿qué va a pasar si hay otra pandemia, si unos terroristas interrumpen el tráfico marítimo o si China, Rusia o incluso Marruecos deciden cortarnos el suministro? ¿Qué independencia política podemos tener con una dependencia total del exterior? Puede que exista el calentamiento global o puede que no, pero en todo caso están aprovechando la situación para imponer una dictadura global. ¿Quién va a salvar el planeta de los salvadores del planeta? ¿A quién se puede votar (todavía) para detener este empobrecimiento deliberado, esta dictadura silenciosa y este reseteo mundial?

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