¿En qué medida nos están sirviendo las nuevas tecnologías a nosotros los ciudadanos para vigilar al gobierno?

Todos los gobiernos andan encantados con las nuevas posibilidades de control que les ofrecen las nuevas tecnologías. Para todos los gobiernos en general, unos más que otros, los avances tecnológicos suponen nuevas formas de controlar, disciplinar, sancionar y gravar fiscalmente a los ciudadanos. Por lo que nos toca más cerca, la Mancomunidad de Pamplona volverá a usar los datos de las tarjetas de los contenedores y modificará la ordenanza de residuos para justificar el cierre electrónico de los contenedores aplicando el pago por generación o sanciones. ¿Recuerdan ustedes aquella siniestra resolución judicial que le reprochaba a la Mancomunidad el control electrónico con tarjeta, pero no por defender la intimidad de los ciudadanos sino por no darle utilidad? Pues la Mancomunidad ha decidido darle utilidad y convertirlo en un mecanismo de control, gravamen y sanción.

Democracia no es que el gobierno controle a la gente, sino que la gente controle al gobierno. La gente parece estar olvidando esto. ¿En qué medida nos están sirviendo las nuevas tecnologías a nosotros los ciudadanos para vigilar al gobierno? Durante siglos y siglos, la lucha de la gente por la libertad ha consistido en buscar formas de limitar el poder del gobierno. Todas las constituciones o fueros que se han redactado han servido siempre o para nada o para limitar el poder del gobierno. Unas leyes que no sirvan para que el gobierno se convierta en una tiranía no son útiles para el pueblo.

Lamentablemente este es un asunto de la mayor actualidad en España en este momento y con este gobierno. O sea, una ley no debe estar prevista para un gobernante bondadoso, sincero y amante de la libertad. Para eso casi ni hacen falta leyes igual que no hace falta un paraguas para cuando no llueve o un extintor para cuando no hay un incendio. Para lo que hacen falta de verdad las leyes es para servir de freno y proteger a la gente en el caso de que llegue al poder un tipo o un grupo  sin escrúpulos, dispuesto a pisotear el derecho y la libertad.

No sólo es que hay leyes que pueden no servir de freno a los gobernantes con aspiraciones tiránicas, sino que puede haber incluso leyes que faciliten la esclavización de los pueblos. Leyes que cada vez hagan más grande y poderoso al ciudadano y más pequeño y más indefenso al ciudadano.

Estamos en un momento es que resulta absolutamente ineludible preguntarse hacia dónde nos dirigimos. ¿Tenemos por delante un futuro de mayor libertad o de mayor tiranía? ¿Hacia dónde nos llevan nuestros gobernantes? ¿Cómo están utilizando las nuevas posibilidades que les dan las nuevas tecnologías? El momento de parar a pensar y en su caso frenar el creciente autoritarismo gubernamental es ahora. La razón es sencilla. Cuanto más se tarda en empezar a combatir la deriva totalitaria de un gobierno, menos recursos para combatir le quedan a la gente y más recursos tiene el gobierno. Es más, nos atrevemos a decir que ya en el presente el 90% de los problemas que tiene el país tienen que ver con el exceso de poder sin control del que goza el gobierno.

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