¿Por qué los ricos piden más impuestos en Davos y cae el precio de los coches eléctricos al dejar de subvencionarlos?

Una de las ventajas de la popularidad de Milei es que puede ayudar a millones de personas en el mundo a mirar la realidad con otros ojos. Puede que no todas estas personas acaban abrazando el discurso de Milei, que no es por otro lado el de Milei sino el discurso clásico del capitalismo de libre mercado, pero sí que por lo menos puede conseguir que empiecen a contemplar muchos de los anuncios de cada gobierno de turno bajo una nueva perspectiva. No sólo a la hora de verificar que una medida no funciona, sino sobre todo a la hora de entender por qué no funciona. Esto es una cuestión fundamental para poder rectificar y cambiar de rumbo y no ir simplemente pasando de una medida que no funciona a otra que tampoco va a funcionar, o de un gobierno del mismo signo a otro siempre bajo la misma y equivocada filosofía.

Cada vez que el gobierno toca los precios o altera el libre mercado provoca una conmoción. Esa conmoción raramente beneficia al consumidor. El caso más reciente que acaba de ser noticioso es el de las ayudas públicas a la compra de coches eléctricos en Alemania. ¿Cuál fue el resultado de esas ayudas? Una subida proporcional a las ayudas en el precio de los coches eléctricos. ¿Cuál ha sido el resultado de retirar las ayudas? Una bajada proporcional en el precio de los coches eléctricos. ¿Cómo se han financiado esas ayudas? Con dinero público que se le ha quitado del bolsillo a la gente para poder comprar otras cosas a su precio real.

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Este tipo de políticas de subvencionar tal o cual producto las vemos constantemente por más que constantemente se compruebe después su toxicidad. Da igual que la cosa subvencionada sea la gasolina o los alquileres. Los efectos son siempre los mismos: la subida del precio creando una burbuja, la asignación ineficaz de recursos públicos o el castigo a los sectores competitivos a costa de los no competitivos favorecidos por el gobierno. Hace unos años el Gobierno de Navarra entregaba un cheque anticrisis para comprar televisores. El resultado fue que los vendedores de televisores subieron el precio. Si animado por la oferta alguien se compró un televisor en vez de un abrigo, la ayuda del gobierno a los vendedores de televisores se convirtió en un perjuicio equivalente para los vendedores de abrigos. Lo que uno ganaba por un lado al comprar el televisor, como al final era dinero de sus impuestos, lo perdía a la hora de declarar el IRPF. Y encima pasaba frío porque lo que realmente necesitaba con urgencia era un abrigo y no otro televisior. Si por otro lado se nos dice que la intervención del gobierno no provocaba este tipo de alteraciones en las decisiones de compra es que entonces, si no alteró ningún compartamiento, la intervención no era necesaria y no sirvió para nada.

Lo que baja los precios todo lo posible sin perjudicar la calidad es la competencia, no el gobierno. Por eso hay tanto millonario rondando el Foro de Davos. A mucho millonario lo que le interesa es ganar dinero a la cómoda sombra del boletín oficial, complaciendo al gobierno en vez de a una legión de clientes por cuya fidelidad hay que pelear con la competencia. Por eso mismo también muchos millonarios apuestan en Davos por pagar más impuestos. Es más fácil quedarse con el dinero de la gente si te lo entrega el gobierno que si hay que competir por él en el mercado. Todos los millonarios de Davos están dispuestos a pagar X dinero más en impuestos al gobierno si a cambio pueden recibir del gobierno X más 100, sólo halagando y complaciendo a un único cliente que es el gobierno, el poder.

Puesto que estamos hablando mucho de Milei, conviene subrayar que Milei no ha inventado una nueva doctrina. Milei es un mero divulgador del libre mercado y dentro del libre mercado hay escuelas, corrientes y matices complejos. Milei tampoco es la encarnación del libre mercado, sino que aplicará las medidas liberalizadoras concretas que quiera y que pueda. Lo que sí hay que reconocerle a Milei es que es un buenísimo divulgador del libre mercado y que a mucha gente le está abriendo la mirada para hacerle entender que hay otra forma no socialista de ver la realidad. Ese servicio de Milei no ya a Argentina sino al mundo no tiene precio. O sí, como a lo mejor nos discutiría en nombre del libre mercado el propio Milei.

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Comentarios (1)
  1. Alcibíades06 says:

    La antinomia del libre mercado es el socialismo o el comunismo. Pero , cómo se puede ser comunista, a sabiendas de los resultados que su implantación produjo en una importante parte del mund?
    El saber popular ruso nos puede dar una pista. En algún lugar he leído un dicho popular de ese origen que reza así:”comunista es aquel que ha leído a Marx; anticomunista es aquel que lo ha comprendido”

    Bien puntuado. ¿Te gusta? Thumb up 15 Thumb down 0

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