Las pelotitas de Pedro Sánchez

El PSOE ha iniciado la campaña electoral de las elecciones gallegas por la puerta grande: montando otro Prestige. O intentándolo al menos. La palabra del momento es “pellets”. Todos aquellos cuyas madres se dedicaban a fregar escaleras, que son algo así como el 90% de las cuentas izquierdistas de Twitter, se dedicaron por lo visto ayer a estudiar para convertirse en expertos en la gestión residual de pellets. El palabro inglés significa literalmente bolitas o pelotitas. Podríamos haber titulado esta entrada por tanto como las bolitas de Pedro Sánchez, pero podría haberse generado una confusión con las bolas de Pedro Sánchez. Nos referimos a la desmedida afición a la mentira de Pedro Sánchez, naturalmente. Hablar de las pelotitas de Pedro Sánchez resulta por tanto mucho más clarificador e ilustrativo, evitando por otro lado tener que usar otra vez un nuevo anglicismo.

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La parte favorable para el PSOE en todo este asunto es que ayer el equipo olímpico de opinión sincronizada de la izquierda A volvió a funcionar como un reloj. El problema es que segundas partes nunca fueron buenas, como reza la sabiduría popular. No es tan fácil repetir así como así la jugada del Prestige. Para empezar, quien está gobernando ahora es el PSOE, que recibió aviso del vertido de las pelotitas, sin hacer nada al respecto, hace ya más de un mes.

Pero hay más. Si alguien tiene la curiosidad de buscar en Google “pellets” y “playa”, con fecha anterior a este mes, lo que se encuentra es que se trata de un mal bastante generalizado y frecuente, del que por lo visto habitualmente no tenemos noticias si no hay elecciones gallegas. Es más, el resultado más llamativo que nos encontramos respecto a la aparición masiva de estas pelotitas es en la playa de la Pineda, en Tarragona, también en período sanchista.  Naturalmente eso nunca fue noticia para equipo olímpico de opinión sincronizada de la izquierda.

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A la vista de la utilización política que está haciendo el PSOE de este vertido, ¿se imaginan lo que hubiera pasado con los 120.000 muertos del COVID si la gestión de la pandemia le hubiera tocado a un gobierno de la derecha? Lo cierto es que la derecha ha sido bastante exquisita en este asunto pese a que la gran pregunta es cuántos muertos menos hubiera habido con un gobierno que no se hubiera empeñado en celebrar el 8M antes de tomar ninguna medida, que no puso ninguna restricción en las fronteras cuando la extensión de la pandemia era ya un hecho evidente, que se pasó meses desaconsejando las mascarillas para después hacerlas obligatorias, o que se inventó una cosa tan alucinante como la cuarentena inversa. La falta de pudor de la izquierda para usar políticamente cualquier desastre es sólo comparable a su incapacidad para gestionarlos con eficacia.

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Volviendo a las pelotitas de Pedro Sánchez, otro de los problemas con este asunto es que las pelotitas no entienden de política, no saben que en Asturias no gobierna el PP y que las playas asturianas empiezan a estar tan llenas de pelotitas como las playas gallegas. Naturalmente Asturias tampoco ha hecho nada para prevenir la llegada de las pelotitas, por lo que ahora asistimos a una ridícula carrera por ver quién tiene más pelotitas o quién las recoge a mayor velocidad.

Decíamos que nada de esto se entiende fuera del marco de las elecciones gallegas y que esta noticia, como muchas otras del estilo en muchos otros lugares, hubiera pasado bastante desapercibida sacando de la ecuación el factor electoral, pero no deja de llamar la atención que mientras el PSOE le intenta montar al PP otro Prestige, simultaneamente le exige sus votos para aprobar los decretos que no quiere aprobarle Junts. Unos decretos para aprobar unas medidas por lo visto muy beneficiosas para la gente pero que el PSOE estaba demasiado ocupado con la presidencia, la amnistía y el referéndum como para prestarles atención e incluirlas en sus acuerdo de gobierno. Ahora el PSOE pretende que se los apruebe la oposición desde el otro lado del muro. En todo caso no parece que el PSOE busque realmente un acuerdo con el PP o no le estaría montando otro Prestige.

Por lo demás, la mar es competencia por completo del estado central, a través del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, y la limpieza de las playas de las comunidades y los ayuntamientos, salvo en grandes emergencias. O sea, de evitar si se puede la llegada de las pelotitas a las playas el responsable es el gobierno de Pedro Sánchez, y de limpiarlas si el problema adquiere grandes dimensiones también. La mala suerte es que para gestionar la pandemia nos toco alguien totalmente ajeno a la sanidad como Illa, al que se le entregó el ministerio por la cuota catalana y así nos lució. Y ahora el ministro de Transportes que tenía que haber tratado de tomar medidas preventivas para evitar o minimizar la llegada de las pelotitas a las playas es Oscar Puente, alguien que seguramente piensa que usar la cabeza para abrir un coco es darle un cabezazo. En un 20% es mala suerte que cada problema imprevisto que surge en España le toque siempre al ministro menos cualificado, pero en un 80% el problema de fondo es que se trata de lo que la gente votó.

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