Las agresiones sexuales en Pamplona: ¿cómo se dice el elefante en el salón en euskera?

Las agresiones sexuales se disparan en Pamplona. Donde antes no había un problema ahora lo hay. Las noticias sobre agresiones sexuales en la capital navarra son casi diarias. En esta semana de Navidades ya se han producido al menos dos nuevas agresiones, ambas cortadas por el mismo patrón. Un patrón del que no obstante no se puede hablar, el patrón de la inmigración.

Salta a la vista que los carteles bilingues en español y en esukera que se colocaron en Pamplona para acabar con las agresiones sexuales, ya en la etapa anterior de Asirón, no funcionan. Quién iba a pensar que unos carteles avisando de que las agresiones agresiones estaban mal no iban a funcionar. Y más si estaban escritos también en euskera. Era como pensar que los agresores sexuales son agresores sexuales porque no sabían que cometer una agresión sexual está mal. O como pensar que los agresores sexuales eran vascoparlantes que sólo entendían los carteles en euskera. ¿Por qué la izquierda no resuelve ninguno de los problemas que tanto denuncia? Porque para hacerlo parte siempre de un diagnóstico equivocado y de un tratamiento disparatado. El discurso de la izquierda es que sólo ella se preocupa de proteger a la mujer pero, aparte de que esto es falso, los resultados de las políticas de la izquierda en el mundo real son catastróficos para la mujer.

En el caso de las agresiones sexuales que se están produciendo ahora, o del creciente clima de inseguridad ciudadana en general, salta a la vista por ejemplo la importancia del factor migratorio. Casi la mitad de los asesinatos de mujeres en 2023 los han cometido inmigrantes y casi todas las agresiones sexuales denunciadas en Pamplona en las últimas semanas las han cometido inmigrantes. Si no se quiere reconocer este factor no se puede atajar el problema. Es más, el problema no puede dejar de crecer.

La creencia de que todos los inmigrantes son malos es tan estúpida y peligrosa como la de que todos los inmigrantes son buenos. Los controles fronterizos y las expulsiones no son el resultado de pensar que todos los inmigrantes son malos, sino la consecuencia lógica de comprobar que no todos son buenos. Son necesarios los filtros porque del exterior nos llega gente buena, pero no sólo gente buena. Y por eso mismo hacen falta mecanismos de expulsión. Porque la gente que viene aquí a delinquir no debe quitar el sitio a la gente que viene a buscar oportunidades. Porque también las víctimas de la violencia sexual importada pueden ser inmigrantes. Porque nuestra producción de delincuentes made in Spain ya es suficiente y de sobra. No necesitamos delincuentes de importación. La izquierda no puede resolver un problema que se niega a reconocer. La izquierda negacionista no defiende a la mujer, sino que cada vez crea una sociedad más insegura para la mujer. A los agresores sexuales y a los delincuentes en general no hay que decirles “welcome” sino “go home”.

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Comentarios (1)
  1. Es que no os dais cuenta; ahora las violaciones son eco resilientes, culpa del cambio climático que hace que los violadores emigren a Pamplona, que se está muy fresquito y además no hay que trabajar. Además es para compensar la colonización de África durante 3 siglos,..que cuando África nos colonizó casi 8 eso no cuenta. Sólo en una dirección, como todo en Sánchelandia.

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