¿Cómo empieza VOX el 2024?

VOX tiene un problema y es que no tiene aliados políticos ni apenas tampoco mediáticos. Aliados políticos en realidad no tiene nadie, porque políticamente todo el mundo es competidor, pero mediáticamente es un grave problema no tener casi aliados. Con ilustres excepciones como El Toro TV, esto significa que la imagen que les llega a los españoles desde casi todos los medios es que VOX todo lo hace mal y que VOX es lo peor. Da igual lo que realmente haga VOX.

Hay que confiar un poco, no obstante, en el criterio de los españoles, en ese preciado reducto de libertad que son todavía las redes sociales y los escasos medios independientes, que aparte de su propia audiencia directa alimentan el argumentario y los contenidos que después circulan por las redes y por los móviles. No es fácil, pero se puede construir un discurso político frente a inmenso poder mediático de la izquierda. Eso sí, hay que evitar ponérselo fácil al enemigo político.

El peor error en el que puede incurrir VOX es el de convertirse en la caricatura de VOX que dibujan el resto de partidos. En este sentido cabe preguntarse si VOX lo está haciendo del todo bien en los últimos tiempos. VOX ha perdido diputados en las últimas elecciones, han salido de la primera línea pesos pesados que no han sido sustituidos por pesos pesados equivalentes y de lo que se habla de VOX es de botellas voladoras y de piñatas. La anécdota ha sustituido al discurso. No es que el discurso haya desaparecido, pero no se consigue que se hable de otra cosa que de lo anecdótico y a lo mejor con ciertas actuaciones se está facilitando este escenario.

¿Hay que apalear muñecos? ¿Hay que tirar botellines? ¿Le conviene a VOX que sea esto lo que centre el debate sobre VOX? ¿Le está yendo bien a VOX con que se centre el debate en esto o le conviene salir de este marco? Y si le conviene salir, ¿está haciendo lo adecuado para salir?

A lo mejor resulta un poco cínico pensarlo, pero lo cierto es que a Abascal le iba mejor cuando lo que se colgaban eran muñecos de Abascal. Exito es que sea Yolanda Díaz la que se acerque a un diputado de VOX a tirarle al suelo un botellín. Es el otro el que debe perder los nervios al escucharte. Es sobre el desquiciamiento del otro sobre el que te interesa que se centre el marco del debate.

Para lanzar por el aire una botella o para montar una piñata vale cualquiera. No es tanto el problema sin embargo que sucedan estas cosas por lo bajo como que la oferta falle por lo alto, que nos quedemos sólo con la oferta de producto barato. El punto es que para gestionar un presupuesto de cientos de miles de millones y dirigir una nación como España hace falta en cambio gente extraordinaria. Si colocas a un grupo de patanes al frente del país pasa lo que estamos viendo todos los días. España para ser un país de primer nivel merece y necesita personas de primer nivel al frente del gobierno. Si tienes gente de primer nivel no la pones a lanzar botellines igual que si tienes a Messi y a Cristiano no los pones de recogepelotas. Si no tienes gente de primer nivel entonces tienes que buscarla. Lo que no puedes hacer es ganar la liga con todo el mundo en contra y jugando con recogepelotas.

Hay dos motivos por los que VOX no se puede equivocar. En primer lugar porque, con casi todos los medios en contra, un error de VOX multiplica por 100. Un error del PP sólo multiplica por 3 y un error del PSOE divide por 10. Ese el tablero inclinado a favor de la izquierda del que hablaba Cayetana Alvarez de Toledo. Por eso el sanchismo nos está gobernando. Pero el segundo motivo por el que VOX no se puede equivocar, y el más importante, es porque VOX es necesario.

Aunque la unidad de la derecha es una ventaja competitiva desde el punto de vista electoral, el monopolio del PP ha provocado el desarme ideológico de la derecha y este desarme, a su vez, ha provocado el predominio político, social y electoral del que ahora goza la izquierda. De algún modo el predominio del PP ha sido como cuando una empresa actúa en régimen de monopolio y, sin el acicate de tener que competir, su servicio y sus productos se deterioran. Para la derecha es bueno que haya competencia. La competencia electoral incentiva la necesidad de mejorar los discursos, las personas y las propuestas. Sin VOX la derecha estaba dormida. Sin VOX el PP gobernaba ignorando sistemáticamente a una parte sustancial de su electorado. El problema es que la necesidad de mejorar el producto para sobrevivir en un mercado electoral competitivo no sólo la tiene el PP sino también VOX. Es decir, igual que el PP no se puede permitir ahora el lujo de cometer cualquier error, porque se le van los electores a VOX, tampoco VOX puede permitirse cualquier error o cualquier bajada importante de nivel, porque los electores se le vuelven al PP, a la abstención o a la desesperación.

Dicho todo lo anterior, la hipocresía y la doble vara de medir de la izquierda vuelve a ser monumental. Si alguien no puede rasgarse las vestiduras por una piñata es la izquierda de este país. Una izquierda que, cuando no representan a los suyos, no sólo decapita, pasea guilltinas, ahorca y quema muñecos a discreción, sino que arroja ladrillos, da golpes de estado, incendia las calles, defiende dictaduras o pacta con los que llaman presos políticos a los asesinos de sus rivales. La izquierda que defiende a raperos que incitan a la violencia y al odio contra sus rivales no está legitimada moralmente para escandalizarse por una piñata. La izquierda que calla cuando le tiran una piedra a Abascal en persona no puede entrar en brote cuando le tiran una piedra a un muñeco de Sánchez. La izquierda que quiere despenalizar las ofensas a la religión o el enaltecimiento del terrorismo no puede exigir respeto para un muñeco que sangra ketchup. La izquierda que no condena las agresiones a las personas reales cuando son de VOX no puede pedir respeto para un botellín. La izquierda y el nacionalismo respetan más a los botellines o a los muñecos que a las personas de carne y hueso que no piensan como ellos. Y esto es algo más que una frase, es un resumen de la historia de España desde 1931 hasta hoy.

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Finalmente, la convocante de la concentración en la que se llevó a cabo la piñata del muñeco del presidente fue Revuelta, una organización a la que VOX respalda ocasionalmente o con la que VOX puede simpatizar pero que estrictamente no es VOX.

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Comentarios (3)
  1. anacleto says:

    Pero yo creo que España es un pais libre y democratico, a todos estos sociatas facinerosos se les llena la boca con la libertad de expresion, ponen una guillotina y la cabeza de rajoy, claro la libertad de expresion, pero si apalean a un perro sanchez de carton alli hay odio, pero que facinerosones que son.

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  2. BURBUJISTA LADRILLISTA says:

    ¡La guillotina! Cuando un progre me recuerda con toda su alturamoral e intelectual que la Iglesia condenó a Galileo Galilei le recuerdo que al menos salió con vida porque a Lavoisier lo asesinaron con la guillotina los progres de la época…viendo su habitual respuesta con la cara de estar oliendo mierda me hace reír mucho

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  3. Javier31 says:

    España no es un país libre. Está dominado por los dueños de unos medios de comunicación que ejercen su poder por mediación de éstos, sin que la gente se entere.

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