A Cataluña se le perdona la deuda, a Navarra no

En toda la vorágine de cosas que están sucediendo, como ya resulta habitual, lo solamente gravísimo queda eclipsado por lo ultragrave. De este modo, apenas nos hemos enterado de que esta misma semana el gobierno nacional ha rechazado una quita de 550 millones en el pago de la deuda estatal por parte de Navarra. ¿Y por qué UPN ha reclamado esa quita? Pues porque es el equivalente de lo que se le va a perdonar a Cataluña. ¿Por qué se le va a perdonar a Cataluña y no se le va a perdonar a Navarra?

En realidad todos sabemos la respuesta a la pregunta de por qué se la va a perdonar deuda a Cataluña y no a Navarra. De todos modos estas quitas de deuda son una trampa al solitario. Para clamar los ánimos del resto de comunidades, agraviadas por la desigualdad de trato, el PSOE promete quitas a todo el mundo. Ya veremos. Pero incluso aunque se produzcan esas quitas, en el fondo son unas quitas ficticias.

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Es decir, la deuda no se quita. Puedes hacer un default, o sea dejar de pagar la deuda a los acreedores, pero todo lo demás no es dejar de pagar. La deuda no se destruye, simplemente se traslada. Es una infantilidad pensar que si el estado asume toda la deuda autonómica la deuda autonómica desaparece, como si lo que uno dejara de deber como navarro o como andaluz no pasara a deberlo como español. Lo que decrece el montón por un lado aumenta por otro. Lo que puede cambiar es la forma de repartir el pago. Es decir, si Cataluña representa el 20% del PIB, pero el 40% de la deuda del FLA, si a Cataluña se le perdona la deuda esa deuda no se evapora, se mancomuna entra todos los españoles, pero al mancomunarla la deuda de los catalanes se diluye entre la de todos y donde a Cataluña le tocaba pagar el 40% pasa a pagar sólo el 20%. Además Madrid, que representa otro 20% del PIB, tiene el 0% de la deuda del FLA, por lo que mancomunar la deuda catalana o la del FLA es un agravio para Madrid, Navarra, la CAV o las comunidades menos endeudadas del FLA. Es como pagar a partes iguales una cena entre 17 en la que uno pidió caviar, 13 pidieron tortilla y 3 ni acudieron a la cena. Como mucho, por su régimen o sus pactos particulares, alguno podrá escurrirse de la injusticia y endosarle su parte de la injusticia a otro que no pueda escaparse, que tendrá que así que asumir su parte alícuota de injusticia y la parte del que pueda escaparse.

Que Navarra por tanto reclame una quita en la cantidad que entrega al estado por el pago de los intereses de la deuda nacional parece razonable, pero en el fondo no deja de ser un autoengaño. La deuda que deja de pagar Cataluña no desaparece, se reparte entre todos. Y si para desagraviar al resto de comunidades se les permite a ellas dejar de pagar también su deuda autonómica, esa deuda tampoco desaparece, sino que se reparte entre todos. Lo único que cambia es que el reparto es más injusto porque cada uno deja de pagar por lo que se ha endeudado y, por tanto, el más endeudado resulta el más beneficiado y el menos endeudado resulta el más perjudicado. Y todo para comprar los votos del más endeudado con el dinero de todos.

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