Todos los que no piensan como Carla Antonelli tienen las manos manchadas de sangre

Carla Antonelli es una activista trans. Y ya está. Con eso basta y sobra para ser diputada de Más Madrid. No hace falta más para subir a la tribuna y llamar asesinos a todos los que no estén de acuerdo con las ideas de Carla Antonelli, o sea con las ideas de Más Madrid. Y estos eran los “moderados” dentro de los morados. Es o mancharse las manos de sangre o votar lo que diga Más Madrid. La dialéctica de la izquierda es así.

Escuchando a los activistas ultraizquierdistas del PSOE, Más Madrid, Bildu o Podemos, podría pensarse que allá donde gobierna la izquierda no mueren mujeres asesinadas, no hay trans o gays que se suiciden o sean agredidos, no hay pobres, no hay delincuentes, no hay violaciones… La idea es que si no se acaban los asesinatos de mujeres, por ejemplo, es porque a la derecha no le importan las mujeres, o incluso le parece bien que se mate a las mujeres, y que por tanto acabar con ese problema es una cuestión de voluntad. Llega la izquierda al poder con su buena voluntad y se acaban todos los problemas de la sociedad. Le montas un ministerio a Irene Montero con 500 millones de presupuesto y acabas con la violencia de género en este país. O por lo menos rebajarás apabullantemente las cifras de asesinadas respecto a cuando gobernaba Rajoy. Naturalmente luego llega la realidad.

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Por el contrario, allá donde gobierna la izquierda o se aplican políticas “progresistas” suele suceder todo lo contrario: más mujeres asesinadas, más violaciones, más agresiones a los gays, más trans arrepentidos, más pobreza, más inseguridad… Ayer mismo fueron noticia, entre la vorágine de noticias y sin necesidad de irnos hasta Irlanda, la batalla campal a machetazos entre bandas inmigrantes en Madrid o las detenciones por una violación grupal en Alicante, también por parte de inmigrantes. A estos últimos, menores, se les va a aplicar una medida tan progresista como severa: impartirles un cursillo sobre respeto y diversidad sexual. Utilizando la lógica de Carla Antonelli, a la vista de los resultados del negacionismo progresista sobre la violencia importada podría decirse que quien vota a la izquierda tiene las manos manchadas de sangre y es un terrorista. Pero no diremos tal cosa, sólo que tal cosa no sería más disparatada que lo que está diciendo Carla Antonelli. Y no es tampoco lo que dice Antonelli, sino el que la incluye en su lista para decir este tipo de cosas. ¿Quiénes son los que crispan? ¿Quiénes son los que generan división? ¿Quiénes son los odiadores?

De acusar de tener las manos manchadas de sangre al que no piensa como tú y meterlo en la cárcel o tirarle un ladrillo hay un paso. De hecho casi es ilógico no dar ese paso. Existen no obstante gays y trans que votan a la derecha. Que piensan que pagan demasiados impuestos. Que observan cómo el gobierno destruye la empresa que tienen o en la que trabajan. Que no encuentran trabajo. Que no se pueden comprar un piso. O que les ocupan el piso que habían comprado. Que son españoles y patriotas. Que contemplan alarmados el aumento de la inseguridad, en buena parte contra ellos, derivada de la inmigración descontrolada. Que no aceptan que la izquierda se arrogue el poder de repartir carnets de buen trans o buen homosexual, reservados sólo a los trans o los gays que piensen como la izquierda. Que cancelan a los gays que no les interesan, desde Moncho Borrajo hasta infovlogger. La izquierda nos coloca a Carla Antonelli como un referente trans, pero la verdad es que no transmite ni mucho amor, ni mucha sensatez, ni mucha felicidad. Y que tenga mucho cuidado con cambiar algún día de ideas, que la izquierda te deja cambiar de sexo pero no de opinión.

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Comentarios (1)
  1. Javier31 says:

    Pobre ser. Tiene un grave problema con los adjetivos.

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