Por qué sí te debería importar el patrón oro

El origen de este artículo reside en mi aula de clase de economía, donde el profesor propuso una incógnita que pondría a trabajar mi mente durante días, dijo: Si fueras político, ¿qué medidas implantarías para solucionar los problemas que afronta la sociedad española? Siendo completamente sincero, por supuesto.”

Rápidamente cruzaron mi mente diversas ideas y pensamientos que me abrumaron completamente, como, por ejemplo, privatizar todo lo que se mueve y lo que no se mueve también o acabar con el poder estatal directamente. Sin embargo, recordé que el aula no era mi timeline de Twitter, así que decidí decir (sin darle demasiadas vueltas al asunto) : “Volvería al patrón oro.” El profesor me miró con una expresión facial sorprendida, y dijo algo como : “¿Volver al patrón oro? Eso no le importa a la gente. Tienes que buscar una solución a los problemas importantes: Sanidad, pensiones, educación, corrupción, cambio climático, etc.”

En este artículo trataré de explicar por qué el patrón oro, en mayor o menor medida, consigue ayudar a mitigar todos estos problemas. Además trataré brevemente la necesaria reforma en el sistema bancario que debe seguir a la implantación del patrón oro y posibles críticas.

¿Qué es el patrón oro?

Antes de explicar la importancia del patrón oro creo necesario explicar primero de lo que se trata este patrón monetario, pues bien, consiste en hacer redimible los billetes de banco por una cantidad equivalente en oro. En Estados Unidos, por ejemplo, el dólar no solía ser dinero en sí, sino una manera de hablar de 1/20 onzas de oro. Y existía un tipo de cambio fijo entre los países, tal que el dinero mundial realmente era el oro, y en ocasiones la plata. La propuesta, hablando de manera coloquial, es que tú puedas ir al banco X y el dinero que tienes en euros o neopesetas lo puedas obtener al instante (a la vista) por su cantidad equivalente en oro.

Cabe destacar que la elección del oro como medio de cambio no es arbitraria, sino que surge del hecho de que las cualidades físicas del oro históricamente lo han situado como tal y ha hecho que sea el medio de cambio preferido por el mercado (véase El Dinero de Carl Menger).

¿Por qué es tan importante el patrón oro?

En muchos casos, aquellos que proponen este patrón monetario dan la respuesta de que sirve para estabilizar los precios en la economía. Aunque esta sea una función que sin duda realiza el patrón oro muy bien el economista mainstream, con razón, dirá que esa función ya la realiza con creces los bancos centrales como el BCE (Banco Central Europeo) o la Fed (Federal Reserve) y los considerará mejores, ya que, al menos en principio, se elimina el costoso proceso de extraer oro de las minas y simplemente se puede aumentar o disminuir la oferta monetaria por los mecanismos que tienen estos bancos. Como puede ser fijar una tasa más alta o baja de préstamos a corto plazo a los bancos comerciales o manipular la oferta monetaria M1 o M2 directamente por operaciones de mercado abierto, monetizando deuda pública o imprimiendo más billetes. Cabe destacar aquí que la inflación del 2%, o al menos, el aumento de la oferta monetaria correspondiente, se puede realizar perfectamente con el patrón oro. El argumento acerca de los costes del patrón oro lo trataremos más adelante.

El argumento realmente importante, es la estricta limitación del poder estatal. Es conocido que desde hace cientos de años los Estados de todo el mundo llevan utilizando la política monetaria para fines estrictamente fiscales, y no para garantizar un cierto grado de pureza a la moneda mediante el sello estatal.

Desde tiempos inmemoriales, los monarcas envilecían la moneda reduciendo la cantidad de de oro o plata que contenían las monedas de su reino para quedarse la diferencia restante (véase: Tratado y discurso sobre la moneda de Vellón de Juan de Mariana, el cual propone ya en 1609 la pena capital para los monarcas que envilecían la moneda).

En este ejemplo se ve claro el robo, en sentido estricto, que está haciendo el monarca a sus súbditos. Sin embargo, hoy en día, hay mecanismos mucho más sofisticados para realizar la misma acción. Los bancos centrales aumentan la masa monetaria y directamente compran deuda pública con el dinero de nueva creación. El coste, por supuesto, antes o después, lo soportan los ciudadanos ahorradores que se ven privados del poder adquisitivo de su dinero porque el aumento de la oferta monetaria ha hecho que los precios han aumentado. Esto afecta, en especial, a personas con rentas fijas como pensionistas, y gente de clase media, que tiene la mayoría de sus ahorros en dinero físico, y no en activos financieros como las personas más acaudaladas.

La esencial diferencia entre ambos métodos de envilecer la moneda es que en el método más moderno el robo queda oculto en gran medida, puesto que ya no es el rey que de manera directa quita valor a la moneda, sino que el político tranquilamente y resguardado por su correspondiente capa de intelectuales que por medios matemáticos, como si de brujería se tratase, tratan de justificar lo injustificable de envilecer la moneda con fines fiscales.

De hecho, si nos situamos históricamente, el patrón oro siempre fue suspendido cuando el Estado necesitaba recaudar tributos de manera injustificada, para continuar una guerra normalmente, por ejemplo durante la primera guerra mundial todas las potencias suspendieron el patrón oro por esta razón.

Limitación del poder estatal

Sin adentrarnos demasiado en cuestiones de filosofía moral, podemos decir, en primer lugar, que es imperativo tratar de limitar el poder político, ya que, de no hacerlo, la intromisión en todo tipo de asuntos por el Estado por el ansia de poder rápidamente acabará con todo tipo de libertades. Cabe mencionar que a largo plazo, mientras exista aparato estatal, este tratará de crecer y, solo su eliminación completa de raíz podría pararle (para una crítica más desde el punto de vista moral véase el breve ensayo de Murray N. Rothbard: Anatomía del Estado).

Más en el sentido económico, que es el que me interesa ahora mismo, la limitación de la intervención estatal en la economía y en la vida personal, que ayuda a establecer el patrón oro, es que la capacidad de recaudación se ve muy limitada (dejando fuera de posibilidad la suspensión del patrón oro por el poder, que puede llegar a ser inevitable en condiciones excepcionales), a partir de su implantación solo podrá recaudar dinero a partir de impuestos, los cuales los ciudadanos ven directamente reflejados en su declaración de la renta y, por tanto, les causará más repulsión a este aumento de la recaudación, que no pocas veces no se ve reflejado por un aumento proporcional en los servicios que presta forzosamente el Estado.

La reducción de la carga que impone el poder a la economía tiene beneficios múltiples, para empezar, al disminuir el coste de oportunidad que tiene para un individuo el aumento de su renta, tanto los empresarios como los trabajadores se ven muy incentivados a trabajar más aún sacrificando más tiempo de su vida personal para mejorar su situación económica. De tal manera que, al disponer de más renta, cambia lo que llamamos escala de valor subjetiva de los individuos, que es el orden de preferencias que tienen, y es que tenderán a ser más frugales, disminuyendo la preferencia temporal y, consecuentemente, alargar la estructura productiva cada vez más, aumentando así la productividad del trabajo y creando una prosperidad armoniosa que culmina en un proceso de civilización continuo, al contrario de la barbarie que supone la libertad del poder coactivo estatal (véase A Theory of Socialism and Capitalism de Hans-Hermann Hoppe, que aunque no trata específicamente el patrón oro sí que muestra este beneficio del capitalismo).

También se ve a partir de esta proposición cómo se desploma cualquier crítica demagógica de muchos charlatanes de que el capitalismo se basa en el consumismo. Precisamente es al contrario, el consumismo es lo que evita el avance del capitalismo y la prosperidad.

Patrón oro y economía de mercado

Otro efecto enormemente importante del patrón oro es que sienta la base necesaria para el desarrollo del capitalismo y cualquier sistema que queramos llamar económico, el cálculo económico. El patrón oro es el patrón monetario que a largo plazo más se acerca a la panacea ricardiana de la invariabilidad del valor de cambio objetivo del dinero. Y es que la estabilidad que genera es vital para evitar falsear el cálculo económico de los empresarios, para encontrar la asignación más eficiente posible de factores productivos, y para eliminar o por lo menos mitigar el efecto Cantillon, y es que si los aumentos de la oferta monetaria son impredecibles, como a veces sucede con las políticas arbitrarias de algunos de los bancos centrales, los precios no cambian uniformemente en toda la economía, lo cual puede distorsionar la estructura del capital y, eventualmente, ocasionar un ciclo económico.

¿Es más costoso minar oro que mantener el dinero fiduciario?

Ahora quería hacer un comentario breve respecto a los críticos del patrón oro que dicen que el coste de mantener el patrón oro excede sus beneficios, y que, con todos sus errores, la moneda fiat o dinero-signo como lo llamaría Ludwig von Mises, es más deseable que el patrón oro.

En un patrón oro puro con un coeficiente de caja del 100% en el que todos los billetes de banco y depósitos a la vista, Milton Friedman calculó que el coste de minar oro llegaría a ser del 1-1.5% del PIB anual (véase The “Costs” of a Gold Standard de Roger Garrison), en otras palabras, la mitad de la producción anual. Incluso en este caso se podría argumentar que los bancos centrales tampoco están libres de costes y los ciclos económicos que ayudan a generar compensan este coste a largo plazo. Además de que independientemente de si es utilizado como dinero o no, el oro se sigue minando para usos industriales y como reserva de valor, tal que los cálculos de Friedman no son representativos.

Mas, la justificación puramente utilitaria de un sistema monetario ilegítimo moralmente como el de los bancos centrales resulta imposible (nótese el origen coactivo de los bancos centrales).

Por otro lado, de mantener un sistema de banca libre con reserva fraccionaria (FRFB, Fractional Reserve Free Banking) con patrón oro, la emisión de medios fiduciarios (depósitos a la vista o billetes a la vista no respaldados íntegramente por base monetaria) podría satisfacer la demanda del dinero de tal manera que los costes del patrón oro serían prácticamente nulos. Aunque, al menos de momento, el FRFB me parece indefendible a nivel jurídico y económico. Veamos por qué.

¿Problemas o beneficios jurídicos?

A nivel jurídico, la reserva fraccionaria cambia el contrato de depósito a la vista por un préstamo a la vista, confusión que viene desde la práctica del depositum confesatum, explicado brevemente, ante la prohibición de la usura la gente solía no devolver sus préstamos en el plazo indicado para pagar una multa que sería el interés que legalmente no se podía exigir.

Es jurídicamente imposible que se dé un contrato de préstamo a la vista, una deuda siempre debe tener plazo ya que necesariamente incluye un intercambio de bienes presentes por bienes futuros, y este solo se puede dar si, efectivamente, los actores pueden comparar sus respectivas preferencias entre bienes presentes y bienes futuros, lo cual no puede ocurrir en una obligación a la vista. Y además, si se da un intercambio de bienes presentes por bienes futuros se debe perder disponibilidad de estos bienes presentes, lo cual no ocurre en un contrato de FRFB.

En el caso de que un banco preste el dinero de uno de sus depositantes, estaría generando una doble disponibilidad, el mismo activo real lo puede reclamar el prestamista y el prestatario. Por ejemplo: en una economía hay dos personas, un banco y 100 u.m (unidades monetarias) como base monetaria. Una persona A deposita 100 u.m en el banco, que tiene un coeficiente de caja del 50%, acto seguido, el banco presta 50 u.m a la persona B, tal que la oferta monetaria quedaría en 150 u.m, a pesar de que realmente solo existan en sentido estricto 100 u.m de dinero, o sea el banco ha creado ex nihilo 50 u.m.

Es irrelevante a este hecho que los medios fiduciarios sean un pasivo del banco, ya que si únicamente tratase de retirar el dinero unos pocos depositantes por cualquier motivo, el banco podría satisfacer esta demanda con el dinero de los depositantes que no deciden retirarlo.

La teoría austriaca del ciclo económico

Y a nivel económico, pienso que la teoría austriaca del ciclo económico es completamente aplicable a la reserva fraccionaria. Aunque todos los préstamos se hagan a corto plazo siguiendo la famosa doctrina de las letras reales, de todas formas se está dando una distorsión artificial del tipo de interés con un alargamiento de la estructura productiva. Que, evidentemente, causa una etapa de auge con su debida depresión, ya que se falsean los cálculos económicos de los empresarios que emprenden proyectos que ya no serán viables después de que los tipos de interés no vuelvan a la normalidad.

Teóricos de la FRFB como George Selgin dicen que los bancos solo podrían crear más medios fiduciarios si la comunidad quiere ahorrar más, ya que, para él, si uno no retira el dinero que tiene en depósitos a la vista o billetes del banco se está haciendo un préstamo. Esta visión, desde mi punto de vista, es errónea, y olvida el hecho de que la gente utiliza los billetes de banco en sus transacciones igual que si fuese la base monetaria, tal que no hay intercambio alguno de bienes presentes por bienes futuros, y, por supuesto, tampoco un préstamo.

Esa es mi crítica a la reserva fraccionaria y por qué no creo que es un sistema viable.

Estar a favor del patrón oro no implica cuestionar la existencia de la banca

También hay que aclarar que los cienporcientistas no estamos en contra de todo tipo de banca de préstamo y que creemos que los bancos deberían ser almacenes de dinero, contratos de préstamo a plazos a bancos son completamente legítimos y deseables.

Por último, quería aclarar que la implantación del patrón oro es condición necesaria, pero no suficiente para los cambios necesarios en la economía y en la sociedad, también es necesario el establecimiento de un coeficiente de caja del 100% en los depósitos a la vista y equivalentes (no trataré ahora la privatización completa de los servicios que proporciona el Estado y la necesidad de la eliminación del mismo). Sin embargo, con la implantación del patrón oro ya se podrían acabar con bastantes problemas.

Para ver como sería la implantación práctica de este patrón monetaria consulte el último capítulo del magnate: Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos de Jesús Huerta de Soto en el que se tratan cuestiones importantes como las etapas de transición, los tipos de cambio fijos y la posibilidad de amortizar las pensiones incluso en la transición mediante la posibilidad de que todas las deudas y depósitos a la vista que tenga la gente en los bancos se sustituyan por participaciones en fondos de inversión nacionales y los beneficios se utilizarán para amortizar la deuda pública y las pensiones.

En conclusión, es imprescindible separar completamente el sistema monetario y el Estado si queremos garantizar un orden social próspero y libre a largo plazo.

Por Luca Marco Piazzoli Ferrari

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