Elecciones “democráticas” en Cataluña

El inicio de la campaña electoral está confirmando los peores temores. Por un lado los sanitarios, pero quizá sobre todo los políticos. Este fin de semana se ha verificado la imposibilidad de que todos los partidos puedan hacer campaña en igualdad de condiciones en Cataluña. Ciudadanos anunció a comienzo de la campaña que renunciaba a los mítines por motivos sanitarios. El PP de Cataluña realiza mítines en interiores y lugares como el Hotel Miramar de cinco estrellas o la Torre Collserola. La violencia nacionalista y ultraizquierdista la ha puesto por tanto en videncia VOX, tratando de celebrar mítines con normalidad en localidades como Vic o Salt. La violencia y la anormalidad que se ha puesto de manifiesto ha sido como la que durante tanto tiempo se ha visto y se sigue viendo en muchos lugares de la CAV y de la Comunidad Foral.

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Lo sucedido con VOX cuestiona la legitimidad democrática de las elecciones catalanas por muchos motivos. Estamos ante sucesos que quiebran la normalidad democrática de una campaña electoral, ya que no son hechos aislados sino que se producen cada vez que VOX intenta dar un mitin. No sólo es por tanto que se produzca tal o cual incidencia, sino que VOX no puede realizar su campaña electoral sin la mínima normalidad exigible en una democracia. En realidad tampoco lo pueden hacer el PP o Ciudadanos. Aunque de todos modos sólo fuera VOX el afectado, sólo con que un partido no pueda hacer la campaña con normalidad ya quedarían cuestionados los resultados de toda la elección. Sucede además que, censurado en Twitter y constantemente bombardeado por el monopolio mediático, no digamos el monopolio mediático catalán sin apenas excepción, a VOX sólo le queda poder hacer mítines por las localidades al estilo tradicional, cosa que ya vemos que no es posible sin que se jueguen la vida ni los oradores ni cualquier persona que quisiera acudir a escuchar el mensaje de VOX. Fascismo es lo que se está practicando contra VOX. Pero no sólo ahora, y no sólo contra VOX.

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Habría que preguntarse, no obstante, si es mas preocupante la violencia en sí o la reacción política y mediática a esa violencia, porque la cuestión es si habría la una sin la otra. La violencia, y esto lo sabemos muy bien en Navarra y el País Vasco, no se produce a un cierto nivel si no cuenta con un caldo de cultivo sobre el que ir creciendo y del cual alimentarse. Sin una complicidad política y mediática, o con el rechazo político y mediático, no se producen fenómenos de violencia masiva. Tampoco sin un sistema educativo dedicado al adoctrinamiento de la juventud. En este sentido tan preocupante es la forma en que algunos medios han ofrecido las noticias sobre los ataques a VOX como la forma en que otros han evitado informar sobre ellos. Entre los primeros, todos aquellos que han titulado los sucesos hablando de una especie de enfrentamiento entre los seguidores de VOX y grupos nacionalistas y ultraizquierdistas, sin distinguir entre agresores y agredidos, entre los que recibían una lluvia de objetos y los que los lanzaban, entre los que perseguían y los que huían, entre los que iban a un mitin y los que iban a reventarlo.

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Decíamos que la campaña electoral de VOX ha puesto de manifiesto la violencia soterrada de los medios y partidos nacionalistas y ultraizquieridstas, de lo que todo lo anterior son algunas evidencias. También decíamos que estas evidencias a veces han consistido en la forma de contar las agresiones y otras veces en no contarlas y no condenarlas. Es por eso que no se puede hablar de que sólo los nacionalistas y sus medios tengan una relación vidriosa con la violencia, sino también los partidos de ultraiquizerda y sus medios. Desde luego ningún partido nacionalista ha condenado la violencia contra VOX ¿Dónde están, por otro lado, las condenas de los líderes de Podemos? Cuando decimos que Alsasua es el modelo político que se quiere para toda España algunos piensan que exageramos.

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La mala noticia es que el mundo sigue siendo violento miles de años después porque la violencia funciona. Hemos visto eso también en el País Vasco y en Navarra. Allá donde predomina el nacionalismo deja de haber libertad para no ser nacionalista. Un cierto grado de violencia contra todo vecino que no se somete se encuentra detrás de la igualación ideológica que el nacionalismo lleva a cabo en todas las localidades y barrios que controla. No sabemos cómo sería el nacionalismo sin esa violencia o qué apoyo realmente tendría porque no hemos visto nunca al nacionalismo sin ejercer algún tipo de violencia. Que ya no peguen tiros en la nuca o pongan coches bomba no convierte en aceptable que revienten los mítines, acosen a los candidatos, propinen palizas o amenacen y señalen con sus pintadas.

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Alguien podría alegar que también de vez en cuando hay violencia de extrema derecha. Seguro que la hay, pero con algunas diferencias notables sobre la violencia ultraizquierdista o nacionalista. En primer lugar en cuanto a su magnitud. Cuantitativamente no hay comparación entre la cantidad de violencia que ejercen el nacionalismo y la extrema izquierda con la violencia de la extrema derecha. En segundo lugar no hay comunidades autónomas enteras en las que la izquierda o el nacionalismo no puedan hacer campaña electoral. Vivimos como normal una absoluta anormalidad para la derecha en términos democráticos. Finalmente, cuando se produce alguna agresión de la extrema derecha, se produce con la condena de todos los medios y todos los partidos de derechas, incluido VOX. Seguramente por eso mismo la enorme desproporción cuantitativa entre los chalados violentos de la extrema derecha y los chalados violentos de la izquierda y el nacionalismo.

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Comentarios (1)
  1. Elena says:

    Tremendo. Mi soidaridad con Vox y mi condena.

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