¿Por qué hay más hombres que quieren cambiar de género que mujeres?

En todo este debate que estamos atravesando sobre la transexualidad, desde que hace unos años nos empezaron a decir que hay niñas con pene y niños con vulva hasta la Ley Trans en la que “género” ya no significa nada, un dato curioso es el del número de hombres y mujeres que cambian de sexo, o como queramos llamar a las cirugías a las que se someten estas personas para intentarlo. Lo llamativo es que los números no son paritarios.

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En realidad no parece que haya unas cifras muy claras y puntuales respecto a este tipo de operaciones. A través de una pregunta parlamentaria que se hizo en 2017, por ejemplo, sabemos que entre 2012 y 2016 hubo 1.676 españoles que cambiaron de género. O sea, como referencia tenemos unas 300 personas al año que quieren cambiar de sexo porque experimentan un conflicto con su sexo biológico y su imagen en el espejo. Este primer dato no es despreciable porque nos aproxima a la magnitud del asunto al que nos enfrentamos. Es decir, parece que se está afrontando un asunto que es una emergencia social que afecta a una cantidad significativa de la población pero no es así. En un país de 47 millones de personas se presentan unos pocos cientos de casos al año. Obviamente el problema que experimentan esas personas con su identidad sexual es muy importante para ellas, pero no es un problema social importante en términos cuantitativos. Como muchas otras veces, la repercusión mediática de este debate no tiene nada que ver con la cantidad de personas afectadas por este problema. La relevancia mediática a este asunto le viene por motivos políticos más que por la magnitud de la población afectada.

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Otro dato más interesante aún es la disparidad entre la cantidad de hombres que quieren convertirse en mujeres respecto a la de mujeres que quieren convertirse en hombres. Atendiendo a esa misma respuesta parlamentaria, con los datos de entre 2012 y 2016, resulta que hubo 996 hombres que quisieron convertirse en mujeres por sólo 680 mujeres que quisieron convertirse en hombres. O sea, el 60% de los cambios de sexo son de hombre a mujer.

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Esta cifra resulta curiosa porque constantemente somos bombardeados con la idea de que vivimos bajo una sociedad heteropatriarcal, que oprime a la mujer y que la mujer constantemente es devaluada y perjudicada por este modelo cultural. ¿No resulta un tanto irónico entonces que haya más hombres que quieran cambiar de sexo para pasar a ser mujeres oprimidas que mujeres que quieran liberarse pasando a ser hombres? Es decir, en una sociedad racista sería raro que la mayoría de los cambio de raza fueran para ser negro. O que hubiera una lista más larga para entrar en el grupo de los oprimidos que para salir, más aún cuando se nos dice que todo esto de sentirse hombre o mujer es un mero constructo social y cultural. ¿Por qué entonces la demanda funciona en sentido contrario al que deberían imponer la cultura y la sociedad? Sin embargo, pese a su supuesta condición de dominadores, parece que hay más hombres descontentos con su género que mujeres. Para esta discrepancia tendrá que haber una explicación, pero no parece que esa explicación sea compatible con el tipo de explicaciones que se ofrecen como justificación de la ley. Y si esto es así, tampoco es probable que la ley vaya aportar una auténtica solución.

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