Libertarismo, ecologismo y libre mercado

El auge de los movimientos ecologistas en las últimas décadas se ha visto caracterizado por un firme acoso al capitalismo, como modelo económico incompatible con la vida humana y el bienestar del planeta. El fenómeno es tal, que incluso entre algunos “defensores´´ del libre mercado, empiezan a aparecer dudas sobre la viabilidad, a largo plazo, del libre mercado. Será mi objetivo, en este artículo, esclarecer porque el capitalismo es el mayor protector del medio ambiente y el único sistema compatible con los recursos de nuestro planeta, respondiendo a algunos de los razonamientos con los que solemos enfrentarnos.

Lo que la historia y los datos empíricos evidencian

En ocasiones, revisar la historia con detenimiento puede ayudarnos a entender la realidad del problema al que nos enfrentamos. El cambio climático, si bien puede crear consecuencias que no niego, ha pasado en menos de 50 años de ser un “camino a la glaciación´´ a aumentar la temperatura de la tierra en lo que conocemos como calentamiento global. ¿Parece mentira, no es cierto? Resulta que este mismo consenso de investigadores que ahora nos dicen que la tierra se calienta a niveles insostenibles, en 1974 creían que íbamos camino de una era de hielo. Así lo evidencian los registros históricos: la prestigiosa revista Time publicó, el 24 de junio de 1974, un artículo en el que encontramos frases como “Los científicos han encontrado otras pruebas a favor del enfriamiento global´´ o “Sean las causas del enfriamiento las que sean, sus efectos pueden ser tremendamente serios, si no catastróficos´´ [1]. Este supuesto consenso científico que avala la existencia del calentamiento global, parece fácilmente ponerse en duda si miramos al pasado. Y, sobre todo, los ecologistas caen en una espiral destructora cuando, en vez de apoyarse en la evidencia empírica que caracteriza a las ciencias naturales, su discurso empieza a tener tintes políticos movidos por intereses superiores.

Los intentos de implantar un régimen comunista (antes instaurando un régimen socialista) que la humanidad tuvo la desgracia de observar en el pasado siglo, nos dejan datos más que evidentes de que el verdadero sistema incompatible con el ecologismo es el socialismo en todas sus variantes: desde el marxismo leninismo hasta el keynesianismo, pasando por la socialdemocracia. Si observamos los datos de las dos Alemanias, vemos que Alemania del Oeste, más cercana a lo que se consideraría capitalismo, contaminó 3 millones de toneladas de dióxido de azufre para 60 millones de habitantes, lo que nos da un cálculo de 50 kilogramos por habitante. Por otro lado, Alemania del Este, cercana a las ideas revolucionarias socialistas, contaminó 5,2 millones de toneladas de este mismo dióxido para 16 millones de personas. El cálculo tiene como resultado 325 kilogramos por habitante [2]. Es evidente cual de las dos Alemanias cuidó más, en términos relativos, el medio ambiente.

Sobre el Amazonas

Uno de los argumentos que se nos suele echar en cara a los defensores del capitalismo es la importancia de mantener el Amazonas absolutamente intacto, puesto que este es uno de los mayores productores de oxígeno del planeta. En primer lugar, este dato es falso: la mayor parte del oxígeno disponible en la atmósfera lo liberaron, hace miles de millones de años, las cianobacterias, que a día de hoy siguen generando entre un 20 y un 30 por ciento del oxígeno liberado [3]. Por otro lado, unas pequeñas algas marinas liberan entre el 50 y el 85 por ciento del oxígeno que consumimos diariamente [4]. Es evidente que el porcentaje restante para la producción de oxígeno de los árboles amazónicos es casi insignificante.

Pero incluso obviando estos datos empíricos, el capitalismo tiene la solución a estos problemas a través de la propiedad privada. El capitalista obtiene un cierto territorio con recursos a cambio de pagar una generosa cantidad de dinero por ellos. Su objetivo, por tanto, será conseguir una propiedad que le genere muchos recursos, en cuyo caso podrá venderlos y obtener un beneficio económico. Los ecologistas que desconocen el funcionamiento del mercado creen que un capitalista comprará una determinada parcela, la explotará hasta la saciedad y luego la venderá a un precio menor del que la compró, pudiendo perder dinero: en realidad, es función del propietario mantener sus recursos correctamente explotados, para obtener el mayor beneficio económico y continuar extrayendo recursos por un alto periodo de tiempo.

Son las políticas keynesianas de incentivos e inversiones públicas, jugando con unos supuestos multiplicadores (que nunca se cumplen) y apoyados en la Banca Central, las que han instaurado en la mente de los individuos que el capitalismo es la inversión a corto plazo, el beneficio económico rápido sin importar las consecuencias y la explotación de la naturaleza a un nivel insostenible. Nada más allá de la realidad: el capitalismo necesariamente se basa en el ahorro a largo plazo y en la baja preferencia temporal, así como en la protección y uso correcto de los escasos recursos disponibles, puesto que sólo así conseguiremos generar bienes de consumo de alta calidad a un bajo precio que puedan venderse en el mercado, obteniendo así beneficio económico.

Sobre el desarrollo tecnológico del libre mercado

El número de personas que mantiene una función empresarial privada a lo largo del tiempo con beneficios constantes es reducido, puesto que esta función requiere dinamismo, avidez y creatividad. El empresario debe estudiar continuamente el mercado en busca de “vacíos de oferta´´: qué productos demanda la sociedad y cómo puedo yo satisfacer esta demanda, con la mayor calidad posible a un bajo coste, utilizando la menor cantidad de recursos disponibles puesto que estos son escasos.

Los movimientos ecologistas critican, por lo general, al capitalismo y al empresario, identificando (erróneamente) al capitalismo con la producción industrial, masiva y en serie y al empresario con un explotador que no aporta nada a la sociedad con sus proyectos. Nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, el capitalismo no tiene necesariamente que conllevar la producción masiva y e serie: hay empresas, como Lamborghini, que generan pocas unidades del producto que venden. ¿Estas empresas no son capitalistas? El capitalismo, más bien, tiene que ver con la preferencia temporal y la inversión que, gracias a su ahorro previo, el capitalista favorece. Es el capitalista con baja preferencia temporal el que paga a sus trabajadores la cantidad pactada en un contrato voluntario por su aportación a la creación de un bien. El trabajador, que tiene una alta preferencia temporal, prefiere cobrar su aportación de manera segura, esto es, sin esperar a que se realice la venta final del bien. Es el capitalista el que asume estos riesgos y, si consigue que su producto sea altamente valorado y se venda a un mayor precio que los costes de producción, obtiene lo que llamamos beneficio económico. Es evidente que la producción en masa puede abaratar los costes de generar un cierto bien para la sociedad, pero la producción en masa no necesariamente implica capitalismo puesto que, como he explicado, el capitalismo no se identifica con ningún método de producción en concreto, si no que pueden aceptarse varios.

En segundo lugar, son los empresarios los que, observando el mercado, han detectado que la mayoría de individuos empiezan a sentir prioridad por comprar productos “eco-friendly´´ (por su traducción literal, amigables para el medio ambiente, respetables con el medio ambiente). Es el caso de muchas cadenas de alimentación, en la que desde hace unos años podemos conocer la procedencia de nuestros productos: si son de granjas locales o lejanas, o el sistema agricultor por el que han sido producidos. La pregunta que los ecologistas deben plantearse es (parafraseando a Bastos) si los que han ayudado al mantenimiento del medio ambiente son ellos, o el inventor el pen-drive, que salvó la vida de miles de millones de árboles alrededor de todo el globo terráqueo. El capitalismo está constantemente generando bienes de consumo que nos facilitan tareas para las que antes gastábamos recursos en exceso. Ahora, reducimos el consumo de esos recursos al mínimo, salvando así nuestros ecosistemas: todo gracias al capitalismo y la función empresarial.

El libertarismo y el medio ambiente

Son numerosas las posturas libertarias a favor del medio ambiente que encontramos. Frente al muñeco de paja creado por los intervencionistas que dominan el mundo actualmente, los libertarios somos personas comprometidas y sabemos la importancia que la sociedad otorga a temas tales como la contaminación.

Uno de los autores que con más determinación trata el tema es Walter Block. Ciertos libertarios, entre los que me incluyo, consideramos que la contaminación del aire perteneciente a mi propiedad privada es, indudablemente, una invasión a esta propiedad. Como tal, esta invasión a la propiedad debe ser compensada, ya sea económicamente o mediante otro método. No queremos decir que, si un individuo genera una nueva propiedad a través de la condición Lockeana y esta ya está contaminada, dicho individuo pueda exigir compensación alguna. Pero si la propiedad ha sido creada con anterioridad y se ha contaminado el aire perteneciente a la propiedad voluntariamente, es innegable que se ha cometido una invasión a la propiedad privada y como tal debe analizarse.

También otros libertarios como Murray Rothbard han señalado que la manera de proteger el medio ambiente es a través de la propiedad privada: “only private property rights will insure the end of pollution´´ [5]. Al vincular propiedad con individuo, es el propietario el responsable de la posible contaminación que la actividad dentro de su propiedad pueda generar. Si la propiedad no es privada, sucederá la tragedia de los comunes: nadie se preocupará por explotarla de manera sostenible y mantener la contaminación en los niveles previos al inicio de la actividad empresarial. Es por este motivo que defendemos que la propiedad privada será la única capaz de acabar con la contaminación como problema.

Espero que el lector haya quedado convencido de las ventajas que suponen, respecto a la contaminación y el medio ambiente, la implantación de un verdadero sistema capitalista. El desarrollo tecnológico y la propiedad privada, sumado a la función empresarial predominante en este sistema nos harán reducir los niveles de contaminación existentes y establecer un sistema económico compatible, tanto con la vida humana, como con el medio ambiente.

Referencias bibliográficas

1.-http://web.archive.org/web/20060812025725/http://time-proxy.yaga.com/time/archive/printout/0,23657,944914,00.html Time Archive, 1974

2.- https://www.nytimes.com/1990/06/27/world/west-germans-get-ready-to-scrub-the-east-s-tarnished-environment.html#:~:text=East%20Germany’s%2016%20million%20people,annually%20emit%203%20million%20tons New York Times. Simons, Marlie. 1990

3.- https://www.youtube.com/watch?v=uCTx4s1FSHE#:~:text=Casi%20todo%20el%20ox%C3%ADgeno%20que,la%20actividad%20fotosint%C3%A9tica%20del%20planeta. Ares, Saúl. Investigador en la Universidad Complutense de Madrid.

4.- https://elpais.com/sociedad/2019/10/03/actualidad/1570112232_662167.html Peinado Lorca, Manuel. Catedrático en Ciencias de la Vida e investigador en el Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos.

5.- Rothbard, Murray N. For a New Liberty, p. 318. Disponible en https://cdn.mises.org/For%20a%20New%20Liberty%20The%20Libertarian%20Manifesto_3.pdf

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