La situación actual es que hay un 80% menos de muertes que en marzo

Hay una cosa que seguramente no se explicó bien al principio de la pandemia y es que, no haciendo nada, probablemente en unos meses se hubiera contagiado el 100% de la población mundial, colapsando los hospitales de todo el mundo y dejando un enorme número de muertos, particularmente entre la población de mayor edad. En realidad la mortalidad del coronavirus está lejos de la de otras enfermedades, pero el problema es que tiene una gran capacidad de contagio y, al tratarse de un virus nuevo, nos pilla casi vírgenes e indefensos ante él, aunque algunos estudios sugieren que el paso de virus anteriores proporcionaría una cierta inmunidad a una parte de la población. La cuestión que nos explicaron mal, sin embargo, quizá fue que hagamos lo que hagamos los contagios no van a desaparecer por completo. Es decir, estamos cayendo en una gran ansiedad porque asistimos a rebrotes y los contagios no desaparecen, olvidando que precisamente estamos en un escenario de contención y medidas que evitan el 100% de contagios pero que el 0% de contagios nunca fue una opción realista. En realidad no se planteaba semejante escenario antes de que existiera una vacuna, puede que ni tras ella, por lo que no tiene sentido frustrase más de lo imprescindible por el mero hecho que sigamos conviviendo con el coronavirus.

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Una publicación de Arcano Economic Research aporta cifras interesantes de cara a analizar la situación actual, comparándola con la del pasado mes de marzo en pleno pico de la pandemia. Ciertamente asistimos a un incremento de los contagios, las hospitalizaciones y los fallecidos, pero por otra parte resulta bastante obvio que nos encontramos lejos de las cifras de marzo. Muy lejos de las cifras de marzo.

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Frente a los números de marzo, las cifras que tanto nos alarman en la actualidad representan descensos muy significativos y pronunciados. Como puede verse, respecto a marzo, los datos de este momento representan descensos de en torno al 80% ya hablemos de las muertes diarias, las hospitalizaciones o los ingresos en UCI.

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A la vista de estas cifras quizá debiéramos pensar si no debemos desarrollar una cierta resignación (o un cierto acopio de valor) ante la evidencia de que el virus no va a desaparecer por completo, sin al mismo tiempo caer en una desesperación como si todo fuera inútil y nos fuéramos a contagiar el 100% en cuestión de pocos días. En realidad si no desarrollamos una vacuna muy eficaz es posible que nos infectemos el 100% más tarde o más temprano. O si tardamos mucho en desarrollar una vacuna eficaz. Las medidas que se están tomando no son para que el virus desaparezca al 0% sino para ir dando tiempo a que aparezcan soluciones, no se produzca un colapso sanitario y que entretanto muera la menos gente posible. Bien es cierto que en nuestro país estamos teniendo un nivel de rebrotes superior al resto, acaso porque arrastramos el pecado original de haber empezado el confinamiento ya con muchos más contagios que el resto.

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Otra cosa es que en este escenario los gobiernos puedan volver a fallar miserablemente como ya lo hicieron en marzo. Aún no estamos en las cifras de marzo. Puede que nunca lleguemos a esas cifras. Pero si hacen falta tantas UCI como en marzo, ¿han hecho algo nuestros gobernantes para que haya más UCI disponibles que en marzo? Con 140.000 millones aportados por Europa y 100.000 millones de incremento de deuda, ¿nada de ese dinero se ha traducido en un incremento apreciable de las camas UCI disponibles en marzo? ¿Qué significa que nos hablen de presión en los hospitales si las cifras están lejos de ser las del pico de la pandemia? ¿No han hecho nada en todo este tiempo? ¿Les va a volver a pillar la pandemia a los políticos con el pie cambiado? Aparte de imponer restricciones, prohibiciones y confinamientos a la población, ¿han hecho ellos algo esta vez para mejorar la respuesta material a la pandemia?

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El gobierno está exigiendo grandes sacrificios a los ciudadanos, seguramente muchos de ellos razonables, que van desde la molestia de las mascarillas y guardar las distancias hasta los confinamientos selectivos en las zonas con contagios descontrolados, ¿pero está siendo por su parte exigente la ciudadanía con el gobierno? De la parte que tiene que hacer el gobierno en esta lucha, ¿dónde están los resultados? Puesto que las meras restricciones no van a dejar los contagios a cero, ¿qué está haciendo el gobierno para garantizar la atención hospitalaria, realizar test masivos para controlar los focos o blindar las residencias? Desde los medios frecuentemente se hace cundir la histeria a la par que se criminaliza a los ciudadanos, el 90% de los cuales por cierto suele mostrar un comportamiento ejemplar. A la par que se criminaliza a la población, sin embargo, se libera al gobierno de toda responsabilidad por su gestión. Estamos asistiendo a una enorme desproporción en el nivel de exigencia del gobierno a los ciudadanos respecto al nivel de exigencia de los ciudadanos al gobierno. Los españoles usan masivamente mascarillas si no por responsabilidad por temor al reproche social o la sanción. El gobierno, por el contrario, da la sensación de que sigue instalado en un confortable nivel de incompetencia derivado del hecho de que no se ha visto obligado a asumir ninguna responsabilidad por su mala gestión. Sin temor al reproche social y electoral, el mal gobernante tiene pocos estímulos para mejorar su gestión.

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