Ayer en su perorata matutina el locutor y analista político Federico Jiménez Losantos recordaba que ETA es comunista. Lo cierto es que se trata de una información que realmente todos sabemos pero que, injustamente, sin embargo se encuentra en un cajón polvoriento de nuestros archivos mentales. Desde luego un breve análisis ideológico de las propuestas de la izquierda abertzale confirman la naturaleza comunista de su ideario, por no mencionar que hasta una de las siglas ilegalizadas como sucesora de Batasuna fue el Partido Comunista de las Tierras Vascas, Más explícitos no pueden ser ellos mismos. Seguramente ha sucedido que el dato de que ETA es comunista estaba ahí, pero de algún modo ha sido una información poco útil para el análisis político durante el tiempo suficiente como para que la hayamos relegado a un cierto olvido. A un cierto desuso, más que un cierto olvido.

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La cuestión, no obstante, es que en este momento quizá el hecho de que ETA es comunista vuelve a ser una clave interpretativa importante de la realidad, acaso importantísima. Es decir, la izquierda abertzale ha llevado a la presidencia a Pedro Sánchez o a María Chivite. La izquierda abertzale es la que le aprueba los presupuestos a Chivite o la que se los puede aprobar a Sánchez. En cualquier caso ya se está negociando para ello con Bildu. Hablamos frecuentemente de ello. Nos indignamos por ello. Denunciamos el blanqueamiento de Bildu. Pero quizá olvidamos la lógica y la confluencia natural de la izquierda abertzale con este gobierno.

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Si olvidamos que ETA es comunista, cuesta mucho entender que Pablo Iglesias pueda entrar como un amigo en una herriko taberna o que Podemos sea uña y carne con Bildu. Volviendo a traer a la primera línea de la interpretación de la realidad el recuerdo de que ETA es comunista el romance se entiende a la perfección. ETA y Podemos sólo son comunistas que están de acuerdo con comunistas. ¿A cuántos comunistas mató la ETA? ¿Mató ETA a alguien que no fuera un enemigo o al menos un rival del comunismo? ¿Cómo van a tener los comunistas la misma opinión o al menos las mismas emociones y vivencias sobre ETA que el resto?

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Tampoco podemos dejar de observar que la violencia política terrorista en España, por no decir en el mundo occidental, es una nota característica de la izquierda. La extrema izquierda es violenta. La propia ETA es una organización de extrema izquierda, como los GRAPO, el FRAP, Terra Lliure, el Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive, o fuera de España las Brigadas Rojas y la Baader-Meinhof (Fracción del Ejercito Rojo). Casi podría decirse que no hay organización si es lo bastante ultraizquierdista que no acabe en la justificación y la utilización de la violencia contra sus rivales políticos.

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Ademas de comunista, ETA es evidentemente nacionalista. O sea, ETA comparte ideario por un lado con Podemos y la extrema izquierda, pero por otro lado también comparte ideario con todos los partidos nacionalistas. No sólo los vascos, cualquier que propugne la destrucción de España. Nos enfrentamos por consiguiente a la evidencia de que, lejos de ser una organización marginal, ETA ostenta la cualidad de identificarse con un gran número de fuerzas políticas ya sea por su ideario comunista o ya sea por sus exigencias separatistas. Esto explica por un lado el hecho de que ETA en realidad nunca haya sido marginada en la sociedad vasca y por el contrario haya contado con un elevado nivel de simpatía. También explica que Bildu ocupe ahora un papel capital en la política española. En realidad Bildu es la bisagra natural entre el separatismo y la izquierda. Hemos olvidado durante demasiado tiempo que ETA es comunista, como el vicepresidente de España, como medio Gobierno de España. Todo lo que está ocurriendo no es antinatural sino absolutamente lógico. No bueno, desde luego, pero muy lógico.

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