El sistema parlamentario español ya es tricameral: el Congreso, el Senado y la Mesa de diálogo con el separatismo catalán

Redacción 25 febrero 2020 Noticias
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Sería agradable y tranquilizador pensar que en España, pese a la formación de un gobierno que incluye a la extrema izquierda comunista-chavista y que se apoya en Bildu y el separatismo golpista, la situación es de una cierta normalidad. Pero no es así. El problema es que quizá no estemos siendo conscientes de hasta qué punto no es así. Tanto que ya tenemos anunciada una “mesa de diálogo” entre el gobierno de Sánchez y los separatistas que se va a reunir mañana. Una mesa dedicada a debatir todas las reclamaciones de las formaciones separatistas.

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Aunque la formación de esta mesa puede parecer algo inocente, en realidad se trata de un hecho gravísimo. De algún modo casi se podría decir que la formación de esta mesa dinamita el entramado institucional del estado democrático español.

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En las democracias es en los parlamentos donde se debaten las cuestiones políticas. Se hace abiertamente, se hace en base a la legalidad y se hace por parte de los representantes de todos los españoles y en proporción a los votos y el respaldo popular de cada cual.

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En este caso, por el contrario, nos encontramos con una mesa de diálogo que no es un órgano previsto por el ordenamiento jurídico. En el que los debates no son públicos. En el que no están representados más que el gobierno central y las formaciones separatistas catalanas. No están representados por tanto ni el conjunto de los españoles ni el conjunto de los catalanes. No está representada en absoluto la oposición. Ni la catalana ni la del conjunto de España. Ni siquiera se puede decir que en la mesa tengan asiento representantes del gobierno central y de la Generalidad porque la parte catalana incluye representantes de formaciones que no están en el gobierno catalán. Es todo absolutamente irregular.

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Las cámaras de representación legales no es ya que asistan a estas reuniones como convidadas de piedra, sino que en realidad se las ha vaciado de poder y se ha llevado a cabo casi una sustitución encubierta. La política española de los próximos años, en vez de debatirse y decidirse en el Parlamento, se decidirá en esta mesa. Ahora en vez de una cámara baja y una cámara alta tenemos una mesa oscura, totalmente alegal, donde realmente se cuece la política de espaldas al pueblo y sin oposición, en la que sus componentes decidirán qué parte de los acuerdos se traslada al público o en qué momento, o que cuestiones se llevan con discreción. De algún modo se ha creado una cámara nueva, totalmente antidemocrática, desde la que se dirige la política y desde la que se elevan los proyectos de ley a las cámaras de representación legales y democráticas, para que meramente refrenden los acuerdos tomados en esa mesa, o al menos la parte visible de los acuerdos tomados en esa mesa.

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El 155 inverso: el gobierno español ha sido intervenido por la Generalidad

Puede resultar un tanto machacón tener que volver a citar como referente a Venezuela, pero es que en Francia, Finlandia, Gran Bretaña, los EEUU o Alemania, no hay referencias equivalentes. En los países democráticos no se crean organismos alegales y opacos que sustituyen total o parcialmente a los órganos democráticos de representación. Es como si las comunidades del PP conformaran una federación de regiones populares que negociara con el gobierno central como una nueva institución no constitucional ni representativa. O como si se creara un soviet formado con organizaciones sociales progresistas con el que el gobierno decidiera la política nacional. Todo ello sin entrar en los contenidos de la mesa de negociación respecto a los que podemos pensar lo peor, teniendo en cuenta que el vicepresidente español defiende el derecho a la autodeterminación y el presidente que hay que partir de la legalidad pero que la legalidad no basta para resolver el conflicto con el separatismo catalán.

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Como siempre en estos casos, por otro lado, el nacionalismo llama diálogo a crear una negociación en la que una parte, el nacionalismo, sólo puede ganar y la otra sólo puede ceder. Como poco habría que buscar otro nombre a eso que hacemos siempre con los nacionalistas porque dialogar y negociar es otra cosa si sólo una parte cede siempre. Que los nacionalistas fueran dialogantes y negociadores implicaría que hay una serie de renuncias que están dispuestos a ofrecer. Nadie conoce ninguna renuncia que haya ofrecido a esta mesa el separatismo catalán. Los que dialogan y negocia son los demás. Es más, en 40 años de “diálogo” y “negociación” nadie ha visto una renuncia o un retroceso del nacionalismo jamás.

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Comentarios (1)
  1. Ignatius says:

    Ninguna de las cámaras sirve para decidir nada, porque España gracias a la carta otorgada del 78 es un régimen oligarquico de partidos estatales.
    Las cámaras son un escenario donde se escenifica una parodia, cada día menos críble, de una pretendida democracia. En España no hay política, las decisiones se toman entre los jefes de partido que se reparten el poder insepaarado del Estado desde el Estado.
    LA nueva mesa es un escenario más, pero la oligarquía es la misma.
    La Gran Mentira (que decía Trevijano) es visible para todos.

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