Roguemos que España pueda seguir sin (un mal) gobierno

Ángel Manuel García Carmona 11 noviembre 2019 Noticias, Noticias destacadas, Opinión
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Este domingo día 10 de noviembre, los españoles volvieron a ser llamados a las urnas para renovar de nuevo la composición de las Cortes Generales. No se consiguieron ni un parlamento ni un gobierno activos, gracias a las luchas de poder entre un Pedro Sánchez cuidadoso por su protagonismo y un Pablo Iglesias que aspiraba a asumir la vicepresidencia e instalar su modelo de régimen.

Varias cuestiones se han ido planteando a lo largo de la llamada “campaña electoral”, desde distintas perspectivas. De todos modos, no voy a entrar en esa discusión ahora mismo, pero sí hacer alguna clase de comentario sobre los resultados electorales obtenidos para ambas cámaras parlamentarias: Congreso de los Diputados y Senado.

Para comenzar, el CIS de Tezanos ha vuelto a ganarse una certificación de entidad estadística politizada cuyo cierre es lo que más conviene. Pedro Sánchez no ha conseguido acariciar su mayoría absoluta sino empeorar en todos los términos los resultados electorales obtenidos el pasado mes de abril. Los comunistas de PODEMOS ahí siguen, con sus ex compañeros de Más País.

Mientras, en el bloque de la “derecha” (bueno, por lo que normalmente vota la derecha sociológica española), ha habido una considerable subida de escaños, gracias a la recuperación del PP de Casado (beneficiado por la obsesión de algunos con el “voto útil” y el desplome de C’s, filial del Elíseo francés en España) y el auge de VOX, que ha conseguido posicionarse como tercera fuerza política.

Una vez dicho esto, ¿qué implicaciones tendrá esta nueva composición de los arcos parlamentarios?

Una derrota para la prensa “progre” mainstream

Pese a las continuas tergiversaciones textuales y audiovisuales, “alertas antifascistas” y otras clases de manipulaciones, medios como los del Grupo PRISA, Escolar y Atresmedia no han conseguido frenar el auge de VOX. Por increíble que parezca, se convierten en tercera fuerza política (hasta hace poco, era impensable un resultado así para cierta derecha “anti-establishment” en España).

La inacción de Pedro Sánchez en Cataluña y la contundencia de Santiago Abascal y Ortega Smith a la hora de librar batalla dialéctica contra los nacionalistas periféricos (su punto estratégico clave se basa en una apuesta por un reforzado Estado-nación español) han sido, por cierto, los factores que más les han catapultado (igual que en su día, las acciones judiciales les aseguraron la relevancia mediática).

Posibilidad (si Dios quiere) de que el Estado español siga bloqueado

Ni el bloque de la izquierda ni el de la derecha suman mayoría absoluta. Por lo tanto, solo existen dos posibilidades para que cierto avión de modelo Falcon siga teniendo como usuarios habituales a Pedro y Begoña: reedición de la fórmula frentepopulista (contando con los nacionalistas periféricos) o persuasión para “Gran Coalición” con Pablo Casado.

La primera opción reforzaría el nivel de intervención política y económica así como de acción hispanófoba mientras que la segunda básicamente mantendría la expansión estatista a una velocidad muy moderada (no sería beneficiosa, ni siquiera para el PP, que le entregaría el liderazgo de la “derecha”, en bandeja, a Santiago Abascal).

Así pues, lo mejor que puede ocurrir es que siga habiendo un parlamento inactivo y un gobierno “en funciones”. Un gobierno no es un compuesto biomolecular esencial para nuestras funciones vitales, a diferencia del oxígeno. Simplemente es un aparato del problemático artificio que todos conocemos como Estado.

2016 fue uno de los mejores años recientes para España, pero no por esa “recuperación” que Rajoy comenzó a vendernos a partir de 2014, sino porque durante tres trimestres y pico, el país no “disfrutaba” de un parlamento y gobierno en plena actividad (Rajoy perdió la mayoría absoluta y Sánchez no le apoyaba). Bélgica fue otro ejemplo de mejora de indicadores macroeconómicos.

De todos modos, ya para terminar, la sociedad española ha de darse cuenta de que el problema es el bloqueo que diariamente ejerce el Estado sobre sus capacidades de elección, ahorro, organización y creación de riqueza. Nuestras funciones vitales no necesitan del Estado, sino de unos correctos cuidados de salud. La seguridad que promete el Estado es una excusa represora.

 

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Comentarios (1)
  1. el vecino de Uxue says:

    Pues hablando de los correctos cuidados de salud no estaría mal que revisaran cuántos medicamentos hay esperando precio de referencia en el Ministerio de Sanidad…

    … O mejor dicho, cuántos enfermos hay hoy esperando un medicamento que ya se vende en cualquier punto de Europa pero no en España porque el ministro de turno, en funciones, no puede tarifarlo.

    Pero si, lo mejor va a ser que sigamos sin gobierno. Si.

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