¿Están de moda los carlistas en Polonia?

Ángel Manuel García Carmona 18 marzo 2019 Opinión
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Del mismo modo que Cuba, Corea del Norte y Venezuela son indiscutibles referencias para todo el que cree en la más férrea planificación centralizada y en la lucha de clases, Polonia es, como bien sabemos, una indiscutible referencia sociológica para todos aquellos que nos oponemos a los dogmas que con un embudo nos quieren hacer digerir los marxistas culturales de todas las facciones y secciones.

Se recuerda el coraje de los polacos a la hora de luchar contra el yugo del comunismo al que estaban sometidos (con la inestimable colaboración de la Iglesia Católica, con los impulsos de San Juan Pablo II) y se tiene constancia de su honda fe católica así como de su defensa de la dignidad humana desde la fecundacion hasta la muerte natural.

Además, no pocos conservadores europeos y americanos consideran como una referencia política al partido de gobierno, Ley y Justicia, sin ser conscientes de la doblegación ante la minoría abortista (marionetas de Soros) demostrada por este así como tampoco de que tienen un marcado carácter colectivista: son nacionalistas y tienen el ideal de un Estado muy intervencionista y centralista.

No obstante, apenas se habla de que la cuestión monárquica aún suscita un considerable interés, a pesar de que el último titular de la corona polaca, Estanislao II Poniatowski, falleció a finales del siglo XVIII. Aunque, ciertamente, no se trate de un fervoroso clamor, no es algo insignificante y digno de irrelevancia. Daremos más detalles a continuación.

El líder del partido favorito de los jóvenes polacos es monárquico

 

Multitud de asistentes en un mitin electoral de Korwin en Cracovia, en 2015 | Facebook

Los jóvenes polacos no solo son tan defensores de la vida, la familia y la tradición católica como sus antepasados, sino mucho más favorables al desarrollo del orden espontáneo y a la economía de libre mercado frente al estatismo dirigista. Por ello, el partido Libertad, fundado por el controvertido y excéntrico eurodiputado Janusz Korwin-Mikke es el preferido de este sector poblacional.

Este partido viene a ser una confluencia política-partidista de paleo-libertarios (o libertarios de derechas), que también incorpora a conservadores minarquistas. Apuestan por reducir las dimensiones del Estado, una mayor descentralización, una presión fiscal baja y drástica reducción del gasto público, controlar la inmigración y defender el derecho a la vida del no nacido y la familia natural.

Pero no nos vamos a centrar en ello, sino en el hecho de que su líder es un convencido defensor de la monarquía (la aprecia sin ninguna duda), a la par que se opone a la democracia. Considera esta forma política como “el régimen más estúpido del mundo”, en el que “dos vagabundos que están debajo de un puesto de cervezas obtienen más votos que un profesor universitario”. Y bueno, tampoco es de extrañar que haya dos facciones en el partido: monárquicos y republicanos (algunos pragmáticos).

Para Kuehnelt-Leddihn, el carlismo era la verdadera derecha española

 

Erik von Kuehnelt-Leddihn | The Philadelphia Society

En España, ni siquiera en los círculos más afines, es lo suficientemente conocida la figura de Erik von Kuehnelt-Leddihn, intelectual y periodista austriaco, nacido en la era del Imperio Austrohúngaro, mientras que, en la derecha polaca, su nombre es tan común como, por ejemplo, el de Ronald Reagan (le consideran, en muchos casos, como una potente referencia intelectual).

El caso es que este señor no solo es católico, sino consciente de que la democracia es totalitaria, no solo en la medida en la que advertía sobre la inmoralidad de la regla de la mayoría, sino también sirve como vía de ascenso al poder para los enemigos de la libertad. Por ello, se consideraba como monárquico. También reconocía que la Revolución Francesa fue la raíz de muchos problemas actuales: socialismo, comunismo, laicismo, nacionalismo, etc.

Adicionalmente, cabe destacar que estaba considerablemente informado de la actualidad política hispana. En base a ello, hizo una serie de apreciaciones positivas hacia el tradicionalismo español que se pueden leer en la siguiente cita, tomada de su libro Izquierdismo Revisado:

[…] La España bajo la dictadura franquista, por ejemplo, tenía parcialmente un carácter izquierdista, como eran sus tendencias centralizadoras, sus restricciones a otras lenguas más allá del castellano, el monopolio de los sindicatos estatales y la censura.

En relación con los dos primeros errores -las tendencias izquierdistas son errores- conviene recordar los efectos de la historia española reciente. Los nacionalismos catalán, vasco y gallego tenían unos componentes radicalmente izquierdistas -dado que el nacionalismo, en el sentido europeo, es izquierdismo- cuando se opusieron a la centralización castellana. De esta manera, en Madrid, casi todos los movimientos defensores de los derechos locales y de los privilegios, ya fueran políticos o étnicos, eran sospechosos de izquierdismo, enemigos del régimen y hostiles a la unidad de España (España es ¡Una, Grande y Libre!). Extrañamente -aunque comprensible para cualquier con un buen conocimiento de la historia española- la [derecha] en España, representada por los carlistas y no, como popularmente se cree, por los falangistas, era federalista (localista y anticentralista) en el sentido europeo. Los carlistas se opusieron, igualmente, a las tendencias centralizadoras de Madrid. Cuando en 1964 el gobierno central intentó cancelar los privilegios (los fueros) navarros, los carlistas amenazaron con rebelarse, provocando la rápida marcha atrás del gobierno quien declaró que todo había sido un malentendido.

Todos los movimientos conservadores en Europa son federalistas y se oponen a la centralización. […]

Jacek Bartyzel, uno de los máximos exponentes del carlismo en Polonia

 

Jacek Bartyzel | YouTube

El profesor Jacek Bartyzel, vinculado a la Organización Monárquica Polaca, es uno de los máximos representantes intelectuales del tradicionalismo español en el país natal de San Juan Pablo II. Es autor de un libro titulado Nada sin Dios, nada contra la tradición, el cual se ha publicado recientemente.

A raíz de su última publicación bibliográfica, el diario católico Polonia Christiana, vinculado al think-tank conservador Ordo Iuris, que está detrás de la propuesta-proyecto de reforma legislativa pro-vida, hizo una especie de noticia en la que para nada criticaba al profesor, sino que consideraba interesante el carlismo que este defendía.

Además, cabe destacar que Bartyzel es socio honorífico del comité provida del movimiento libertario-conservador polaco, la asociación KoLiber, una de las más influyentes, con más miembros jóvenes (no es una asociación multigeneracional tal cual). Esta asociación defiende la tradición cristiana occidental, la familia, el libre mercado, la vida y la subsidiariedad.

Por cierto, cabe destacar que no es el único profesor carlista polaco (cuestión diferente es que se trate del más conocido). Otro intelectual de esta “familia” es el cracoviano Wojciech Buchner, también admirador de la Hispanidad. Este puntualiza que en sus últimas ponencias, hay muchos oyentes jóvenes que desconfían del régimen democrático y partitocrático.

El carlismo es visto con mejores ojos en Polonia que en España

España no es una excepción en cuanto a la ola nihilista y culturalmente suicida que se manifiesta en Europa Occidental. Su derecha sociológica tiende a acomplejarse si no es esnobista (todo lo contrario a la polaca, que encima es mayoritaria), pero es que también se traga “mitos” sobre la corriente isabelina, de corte laicista, socialista, afrancesado-revolucionario e igualitarista.

Incluso entre gente que cree que hay que defender la vida, la familia y el catolicismo así como reducir el peso del hipertrofiado Estado, el tradicionalismo español es visto como una corriente de pensamiento muy preocupante y “peligrosa” (curiosamente no dicen eso sobre partidos como Ciudadanos a propósito del marxismo cultural).

En cambio, en Polonia, el carlismo, a pesar de no ser tan conocido como la causa de los confederados sureños americanos (aunque tampoco es irrelevante, lo cual está ligado al hecho de que no son pocos los hispanófilos, quienes al menos se decantan por el español como su segunda o tercera lengua extranjera), es apreciado en positivo, como un gran movimiento hispano defensor de la libertad y el catolicismo.

Una vez dicho todo esto, no afirmaría que hay tantos carlistas como “meros hispanófilos” de derechas en Polonia, pero sí que son bastantes quienes, aparte de creer en el libre mercado, defienden la tradición católica y, de manera coherente, el principio de subsiariedad, mientras que no pocos reconocen los problemas de la democracia y la partitocracia.

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