¿Hablar de la brecha salarial es tomar por tontas a las mujeres?

Redacción 27 febrero 2019 Noticias, Noticias destacadas
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La brecha salarial no existe. Se trata ante todo de un relato propagandístico para indignar a las jovencitas, poniéndoles delante una aparente injusticia, proponiéndoles una causa emocional por la que luchar, señalándoles unos culpables (el heteropatriarcado, los matxirulos, el capital) y sobre todo unos solucionadores (el feminismo, los partidos de izquierda). Naturalmente todo esto hay que probarlo, por lo que vamos allá.

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¿Por qué existe entonces una brecha salarial en el sector público?

La pregunta es oportuna porque los salarios en el sector público se determinan en el BOE por criterios objetivos ajenos al género: nivel, antigüedad, etc. No hay una distinción por género. No puede haber una brecha salarial de género en el sector público. Es imposible. Y sin embargo la hay. Apenas menor que en el sector privado. ¿Cómo es posible esto? Si no es posible que en el sector público haya una brecha que se explique por el género, ¿acaso serán otras las causas que expliquen la diferencia?

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Cuando se habla de que hay una diferencia de tantos puntos o tantos euros entre los salarios de hombres y mujeres es preciso entender cómo se llega a esta conclusión y cómo se omite la coletilla “por el mismo trabajo”. O “por el mismo tiempo trabajado”. Y es que si los salarios son distintos, pero también es distinto el tiempo trabajado o el tipo de trabajo realizado, sencillamente deja de tener sentido hablar de brecha de género. Es más, lo injusto sería que todo el mundo cobrara lo mismo por trabajos distintos.

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¿Cómo se calcula la brecha de género y por qué es un cálculo absurdo?

Para calcular la brecha de género se toma el promedio de lo que ganan todos los hombres, el promedio de todo lo que ganan las mujeres y se observa la diferencia. El problema es que, por lo antes señalado, esta forma de hacer el cálculo no tiene sentido. Es decir, la forma correcta de hacer el cálculo sería tomar el promedio de todo lo que ganan los médicos, tomar el promedio de todo lo que ganan las médicas y observar la diferencia. O tomar el promedio de lo que ganan los médicos cada X horas de trabajo, lo que ganan las médicas cada X horas de trabajo y observar la diferencia. ¿Por qué no vemos nunca la brecha de género calculada de este modo? Porque no existiría la brecha. Porque la brecha es un mito. Sería insensato afirmar con rotundidad que no existe ni un caso real de discriminación salarial por razón de sexo, pero con carácter general la teoría es un mito.

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¿Qué es lo que sí existe?

Existe por ejemplo una diferencia entre el porcentaje de trabajos a jornada completa y parcial de hombres y mujeres. Si observamos el caso navarro, que seguramente es más o menos extrapolable al conjunto de España, vemos que efectivamente existe una diferencia y que esta diferencia obedece sobre todo a dos motivos: que las mujeres dedican más tiempo a cuidar a los hijos o a personas enfermas o que sencillamente no quieren un trabajo a jornada completa.

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Existe también una brecha que no es el género, sino la edad, tanto en los salarios como en la ocupación de puestos directivos. La edad media de los presidentes de empresas del IBEX, por ejemplo, es de 62 años. Puesto que la mujer se viene incorporando masivamente al mercado laboral sólo en las últimas décadas, los trabajadores de más antigüedad, y que por tanto cobran más, son predominantemente masculinos. Pero volviendo a la forma correcta de hacer el cálculo, si tomáramos a un grupo de médicos y médicas, que trabajan las mismas horas y tienen la misma antigüedad, la brecha no existiría. De hecho nunca se nos presenta la brecha de este modo. Seguramente porque de este modo no hay brecha que presentar.

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Un tercer factor a tener en cuenta en el cálculo es la cualificación. Para hacer el cálculo de la brecha salarial tampoco se puede, por ejemplo, meter en un mismo saco a mujeres que trabajan en la limpieza o son empleadas de hogar junto a médicos e ingenieros. Si la cualificación es distinta, lo que explica la brecha es la cualificación y no el género. Las comparaciones siempre habría que hacerlas entre ingenieros e ingenieras o entre empleados de la limpieza y empleadas de la limpieza.

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Como es lógico, no tendría sentido que las mujeres cobraran un 25% menos que los hombres por hacer el mismo trabajo y que hubiera paro femenino. Ningún empresario por machista que fuera contrataría a ningún hombre mientras hubiera una sola mujer en paro que pudiera hacer el mismo trabajo por un 25% menos de salario.

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La brecha salarial de género homófoba xenófoba fascista

Obviamente todo lo anterior es más complejo y mucho menos épico que pensar simplemente que existe una diferencia de salario inexplicable entre los hombres y las mujeres, que es completamente injusta, que no se va a producir una igualación conforme se igualen también las elecciones laborales de hombres y mujeres y que esto sólo se puede arreglar arrojando el anillo de Sauron a las fosas de lava del Monte del Destino o votando a Pedro Sánchez y Podemos. Que en el fondo revelan con sus postulados demagógicos un desprecio profundo por las mujeres, considerando que pueden ganar votos de mujeres porque todo lo anterior sólo lo pueden entender una o dos de cada diez.

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Comentarios (1)
  1. Cuenco says:

    Uno de los ejemplos más palmarios de cómo se manipulan las cosas. Lo mismo ocurre con la pobreza en el mundo. Lo mismo ocurre con la superficie verde en el mundo.

    Los culpables somos los que nos dejamos manipular. Siempre hay alguien que se aprovecha de los rebaños.

    Bien puntuado. ¿Te gusta? Thumb up 18 Thumb down 0

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