No existe el derecho a vivir en vascuence

Redacción 30 noviembre 2018 Noticias
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El nacionalismo suele repetir como un mantra la reivindicación del derecho a vivir en vascuence. Esto es, el supuesto derecho de todo vascoparlante a vivir su vida comunicándose tan sólo en vascuence, incluyendo sus relaciones con la administración, o particularmente sus relaciones con la admnistración.

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Evidentemente la idea de que existe un supuesto derecho ilimitado a vivir hablando sólo en vascuence genera inmediatamente una supuesta obligación ilimitada en todos los demás de aprender vascuence y contestar en vascuence. De otro modo es imposible que alguien pueda vivir hablando sólo en vascuence sin limitarse a relacionarse sólo con vascoparlantes. Por lo pronto, este principio ya está generando, de entrada, la obligación de que para acceder a un empleo público haya que ser vascoparlante. Sin embargo, si hablamos del derecho de una persona a poder hablar en vascuence, la cosa suena de una manera bonita, pero si hablamos de la obligación coactiva de que todo el mundo le tenga que contestar en vascuence la cosa ya suena más fea.

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Por otro lado, el hecho es que tenemos una lengua común que habla todo el mundo, el español, y una lengua minoritaria que hablan sólo algunas personas. Todos podemos entendernos por tanto hablando en español. Si alguien pretende comunicarse sólo en vascuence, no es porque no pueda comunicarse en español, sino porque no quiere comunicarse en español. Y si no se comunica en español porque no quiere, ¿por qué genera esto una supuesta obligación a tener que hablarle todo el mundo en vascuence?

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De reconocer este derecho, nos encontraríamos con la paradoja de que alguien que hablara español y vascuence se encontrara con otra personas que también hablara español y vascuence, pero que el primero se negara a hablar en español y el segundo, con el mismo derecho, se negara a hablar en vascuence. De este modo tendríamos a dos personas que hablan perfectamente no una sino dos lenguas que ambos conocerían y, sin embargo, no podrían comunicarse, como en la TV3. No es que no podrían, es que no querrían. Elevar a derecho esta esperpéntica situación sólo servirían para promover la incomunicación y el absurdo económico. Y si esto sería un problema en un lugar donde sólo se hablaran dos lenguas, imagínense en un gran país o una gran ciudad donde, como en Nueva York, se hablaran centenares de lenguas, como para aceptarlo como principio general. Es por ello que por supuesto que está muy bien que alguien tenga una lengua particular, la ame, la hable con los suyos y la quiera conservar, pero el derecho a que todo el mundo le conteste en una lengua, sólo puede se puede dar respecto a una lengua común. O en caso contrario se consagraría por ley una situación de bloqueo de las comunicaciones cuando la ley o sirve para desbloquear problemas o es una mala ley.

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No es el legítimo amor al vascuence lo que se quiere elevar a derecho, sino la hostilidad al español

La no aceptación de una lengua común, que es en fondo lo que subyace en el supuesto derecho a vivir en una burbuja vascuence teniendo todos los demás la obligación de amoldarse a esa burbuja, lleva a que por ejemplo tenga que haber dos facultades de Enfermería, una en español y otra en vascuence, o dos facultades de Medicina (que serían 3, incluyendo las privadas), duplicando o triplicando gastos, impuestos e infraestructuras de forma absurda, en vez de aceptar la lógica, por no decir la bendición, de una lengua común.

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Comentarios (1)
  1. Alambique says:

    Esos que dicen desear vivir en vascuence, de conseguirlo, no podrían hablar ni con sus padres ni con sus abuelos. La aspiración es antinatural.

    Bien puntuado. ¿Te gusta? Thumb up 6 Thumb down 2

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