Orbán con Europa, pero Bruselas con Soros una vez más

Redacción 20 julio 2018 Noticias
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¿Debería abandonar Hungría la Unión Europea?

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El pasado mes de junio, antes del día de San Juan, socialistas, comunistas, socialdemócratas y liber-progres se congratulaban muy orgullosa y satisfactoriamente del hecho de que gracias a Pedro Sánchez, los inmigrantes del barco sorista Aquarius podrían entrar en territorio español.

Mientras tanto, en Hungría, el parlamento, gracias a la mesura del Primer Ministro Viktor Orbán, cuya mayoría absoluta fue revalidada con razón, aprobó una ley, según la cual, se penarían los actos de colaboración para facilitar la inmigración ilegal.

Según la misma, aquellas actividades que supongan respaldo financiero de la inmigración ilegal, ya sea obteniendo ganancias o controlando esas actividades dentro de 8 kilómetros de la frontera, se sanciona con un año de prisión.

Asimismo, la excesiva vigilancia (obviamente, esto no se refiere a las acciones policiales y militares del país) de las fronteras, la clasificación y distribución de información, y el montaje de una red, también se tipificará como organización de migración.

Por otro lado, se reformó la legislación sobre refugiados, de tal forma que se deberán rechazar las peticiones de asilo remitidas por personas que lleguen desde países seguros. Quienes faciliten lo impedido también serán sujetos a sanción penal.

Todos estos proyectos legislativos están acorde con la Convención de Génova, según la cual se debe proteger y acoger a aquellos individuos que lleguen directamente de países donde su vida y libertad peligran, que no hayan estado implicados en la comisión de actos hostiles.

De hecho, Viktor Orbán es el único gobernante europeo que se ha comprometido y tomado muy en serio el asunto de la persecución de los cristianos en Oriente Medio, no solo creando una Secretaría de Estado, sino abriendo las puertas a todas las víctimas de ese intolerante fenómeno, como prueba esta declaración:

Nosotros, los húngaros, queremos que los cristianos sirios, iraquíes y nigerianos puedan regresar lo antes posible a su hogar, a la tierra que sus antepasados han habitado durante cientos de años. Esto es lo que llamamos solidaridad húngara.

No obstante, la eurocracia prefiere no combatir ni preocuparse por la cristianofobia, promover el multiculturalismo, menospreciar el principio de subsidiariedad política y agradar al dichoso especulador financiero George Soros.

Sí, ese al que los sorayo-cebrianistas le publicaron un artículo en el que explicaba cómo salvar a Europa, algo tan cínico como si, por ejemplo, Anna Julia Quezada hablara sobre cómo ser una buena pseudo madrastra o un espía informático defendiera el derecho a la privacidad.

Precisamente, la Comisión Europea ha abierto un procedimiento de infracción contra Hungría, dándole un plazo de dos meses, para que derogue las leyes previamente mencionadas, conocidas también como leyes Stop Soros. Pero el partido de gobierno no modificará ni una coma.

En cualquier caso, queda claro que la eurocracia no teme las consecuencias de una hipotética islamización de Europa, y que se ganará a pulso la proporción de ciudadanos dispuestos a abandonar esta Unión Soviética Europea siga en auge.

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Esta noticia la publicamos el 2 de septiembre de 2019