Irene y Pablo, felices papás

Redacción 4 abril 2018 Noticias, Noticias destacadas
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La azotaría hasta que sangrara e Irene Montero van a ser papás, pero la estupenda noticia no puede eclipsar una serie de reflexiones que se nos abren paso entre tanta felicidad.

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Todos nos alegramos de que Pablo e Irene sean tan felices por las dos criaturillas de 13 semanas que nacerán entre septiembre y octubre. Pero menuda diferencia cuando los niños son deseados y cuando no. Cuando son deseados, los padres son felices y darían la vida por ellos, que alguien se atreva a tocarlos. Si alguien ahora secuestrara a Irene Montero, la metiera anestesiada en un quirófano y le provocara un aborto, seguramente ni Pablo ni Irene se tomarían el asunto como si a Irene le hubieran reventado un par de espinillas. El problema es que un niño es niño y, como ser humano, tiene que tener los mismos derechos sea deseado o indeseado, guapo o feo, sano o enfermo. Los derechos humanos de Pablo Iglesias no dependen de que nos caiga bien o mal, o de que compartamos sus ideas o no, sino de que es un ser humano. Los niños no pueden ser considerados humanos o no, ni que les sea reconocido el derecho a la vida o no, según sean oportunos o inoportunos, porque ser humano es un hecho objetivo. Esos niños de 13 semanas que tanto llenan de felicidad a Irene y Pablo pueden ser abortados sin motivo alguno según la legislación española que Irene y Pablo apoyan. De algún modo, en este preciso momento, los demás valoramos más la vida de los hijos de Irene y Pablo que los propios Irene y Pablo. O de algún modo los provida valoramos tanto la vida de los hijos de Irene y Pablo, lógicamente, como la vida de los niños que no son hijos de Irene y Pablo. ¿Podrían decir Pablo e Irene lo mismo?

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Por otra parte, al fin Pablo Iglesias decide hacer algo productivo por las pensiones. Eso sí, necesitamos 5 millones más de niños para resolver el problema. Aunque los tenga de dos en dos ya solo le queda por engendrar 4.999.998 caracolillos.

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Podría añadirse para concluir que Irene y Pablo al final han salido de lo más tradicionales. Puede que Pablo sea una mujer con pene. Puede que Irene sea un hombre con vagina. Pero Irene es la que se queda embarazada y Pablo es que tendrá que salir de madrugada en busca de fresas con nata, como establecen la heteronormatividad y el patriarcado. Salvo que lo haga una empleada de hogar ecuatoriana, que también es una alternativa aceptable de progreso. Una mujer claro que puede dedicarse a cuidar de unos niños, siempre que no sean suyos. Por ejemplo, la vecina del cuarto izquierda puede liberarse cuidando a los hijos de la vecina del cuarto derecha (o centro) y viceversa, y una le paga 800 euros a la una y la otra a la una por hacerlo. Lo que no es progresista es que cada una se quede en su casa, cuidando a sus hijos y ni pagando ni cobrando los 800 euros, aunque económicamente sería lo mismo.

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Naturalmente todas estas reflexiones generales no pueden empañar nuestras felicitaciones particulares y sinceras a la pareja, a la que deseamos lo mejor así como a sus hijos. Una cosa son las ideas y otra cosa son las personas.

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Comentarios (1)
  1. Svintus says:

    Camelot progre….

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