Folloneros, islamistas y cerdos

Redacción 7 febrero 2018 Noticias
Imagen de Folloneros, islamistas y cerdos

El “follonero” Jordi Evolé ha vuelto a situarse en el centro de la polémica por un programa, emitido el domingo, en el que acompañado de “activistas” de la organización animalista “Igualdad Animal” se infiltraba en una granja llena de cerdos hacinados, enfermos, heridos y con tumores que supuestamente El Pozo convierte en las salchichas que inocentemente nos comemos.

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La moraleja del programa estaba clara e incidía en la línea habitual del programa.

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¿Por qué hablar de empresarios pudiendo hablar de terroristas?

El capitalismo es un peligro mundial para la salud.

Las empresas matan.

Esto es sólo la punta del iceberg.

El terrorismo islámico es una amenaza insignificante al lado del capitalismo.

En Cuba no se vive tan mal después de todo.

Antes del capitalismo la gente vivía 200 años.

Pablo, sálvanos, haz algo.

Gracias por abrirnos los ojos, follonero, nos dices lo que nos ocultan todos los demás periodistas. Todo la información es basura capitalista menos lo tuyo. Te detestan porque les revientas el negocio. Eres grande, follonero.

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La respuesta de El Pozo

La empresa El Pozo inmediatamente después del programa emitió un comunicado explicando que la instalación que visitó el “follonero” no es una granja de las que albergan los cerdos que después se destinan al consumo humano, sino una instalación a la que se trasladan precisamente los cerdos que por estar enfermos, nacer con malformaciones o cualquier otra razón sanitaria no son aptos para el consumo humano. Evolé no fue donde estaban los cerdos que se destinan al consumo, sino precisamente los que se excluyen y son sacrificados. El follonero, sin embargo, no explicó nada de esto en ningún momento de su reportaje. Las salchichas de El pozo serán mejores o peores, pero las instalaciones en las que se crían los cerdos que se destinan al consumo humano se encuentran sometidas a todo tipo de regulaciones e inspecciones públicas que hacen virtualmente imposible que animales como los que mostraba Evolé sean destinados a nuestro consumo. Naturalmente “follonero” sostiene que es El Pozo la obligada a rectificar las informaciones falsas antes de que Follonero las emita y no el Follonero el obligado a cerciorarse de que es cierto lo que emite antes de que le tengan que rectificar.

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No es la primera cagada de Evolé

Cada vez que vemos al follonero en acción no sabemos si lo que dice es exacto o no, pero sabemos perfectamente en qué dirección irán siempre los errores. Para muestra un botón. Hace unos años, en 2011, tras los atentados de las Torres Gemelas, la Guerra de Afganistán y la conversión de Guantánamo en una cárcel para islamistas, Evolé dedicó un tercio de un episodio de “Salvados” a entrevistar a un tal Lahcen Ikassrien, un marroquí que vivía en España hasta que decidió irse a vivir a Afganistán en 1999. Según el relato del interfecto, allí vivía tranquila y felizmente como un buen musulmán amante de la paz, dedicado a su carnicería y a su taxi, hasta que una conspiración uzbeko-yanki le llevó a ser detenido como terrorista talibán y trasladado a Guantánamo, donde no conoció a ni un terrorista sino sólo gente pacífica e inocente como él secuestrada por los estadounidenses y los uzbekos. En realidad el follonero hizo más o menos lo mismo que cuando entrevistó a Otegui, en su búsqueda caleidoscópica y relativista de verdades alternativas que nos muestren que los terroristas de verdad pueden no ser los terroristas sino quienes luchan contra los terroristas. El tal Lahcen Ikassrien, por cierto, había vuelto a España por una orden del juez Garzón que lo sacó de Guantánamo y le dejó suelto deambulando por España, sin papeles y sin trabajo, dedicado a la espiritualidad y la instrospección. O eso parecía.

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El caso es que la siguiente vez que los españoles vieron a Lahcen Ikassrien, tras el programa del “follonero”, fue en el Telediario, detenido por la policía española, acusado de pertenecer a una célula terrorista, acusación por la que más tarde fue condenado por la Justicia. Vaya ojo, follonero. Para quienes piensan que el terrorismo islámico, como el etarra, en parte se nutre del buenismo y el naifismo de una parte de la sociedad, personajes como Evolé y Garzón son un ejemplo perfecto.

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Comentarios (2)
  1. el vecino de Uxue says:

    ¿Saben cuál es el problema? Pues que el Evolé este va de periodista de investigación. Y muchos se lo han creído.

    Y su programa no es mas que un enterteiment más. Nada de periodismo. Un Sálvame, un Gran Hermano… Nada más que eso.

    Pero entre que nosotros somos tontos y le damos importancia a este bufón, y que los progres le han encumbrado a él a papa progre y a su programa a misa progre, pues pasa lo que pasa.

    Aunque la verdad, si tuviéramos que hacer un listado de periodistas en este país (ojo periodista no es el que pasa de escribir notas de prensa a leerlas, que para eso ya están los reconocedores de voz de Google) igual no llenábamos un folio (por una cara).

    #lacrisisdelosmedios.

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  2. txiki80 says:

    Ebole al rescate de las empresas carnicas catalanas. La mayoría de las cárnicas están en Cataluña, pero Jordi tiene que irse allí a Murica o Alicante a hacer su reportaje. La siguiente de Casa Tarradellas

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