Huelga de vigilantes en el Prat: ¿y si los vigilantes cobran demasiado?

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La huelga de vigilantes del Aeropuerto del Prat, con la que se vienen saturando los telediarios de agosto, incluye en todos los análisis dos fenómenos paralelos. Por una parte el factor independentista, subyacente al parecer en la política de tierra quemada de dos de los sindicatos que, básicamente, no quieren una solución sino un conflicto con el estado. Por otro lado el factor estrictamente económico y la reivindicación salarial de los trabajadores, que se ocupan parcialmente de la seguridad del aeropuerto mediante una subcontratación.

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Según el convenio colectivo estatal para las empresas de seguridad, al que se acogen los trabajadores de Eulen (la empresa contratada) tanto en Barcelona como en el resto de aeropuertos donde opera esta compañía (más de una veintena), los vigilantes de seguridad perciben 1.091,54 euros brutos al mes en total. Esta cantidad se desglosa, según se ha publicado, en 901,93 euros mensuales de salario base, 18,71 euros en concepto de peligrosidad, 107,03 euros como plus transporte y 63,87 euros destinados al vestuario. Hablamos por tanto de unos mileuristas, o casi-mileuristas, que reclaman una subida salarial de 350 euros al mes.

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Lo fácil es dar la razón siempre a los huelguistas

Como denominador común de todas las tertulias y columnas, se podría señalar que la crítica a la “privatización” o externalización de la seguridad es unánime. Prácticamente ningún observador apoya ahora retrospectivamente aquella subcontratación y el matiz en los análisis, según provengan de la trinchera derecha o la izquierda, se limita al mayor o menor énfasis que se pone en el anteriormente citado elemento independentista. No hay tertuliano en España que se atreva a decir algo así como que, a fin de cuentas, a lo mejor es razonable que los vigilantes del Prat cobren sólo 900 euros por su trabajo.

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En realidad, desde una perspectiva de progreso, incluso transversal, podría decirse que la solución del conflicto de los vigilantes es muy sencilla. Que se fije su salario mensual no en 900, sino en 9.000 euros. O en 900.000, para que no nos llamen fascistas y cuneteros. Es más, que el gobierno apruebe un decreto estableciendo que todos los españoles cobren un salario mensual de 900.000 euros. De este modo acabamos de un plumazo con el conflicto del Prat, la precariedad laboral y la pobreza en España. Hasta un conductor de autobuses venezolano vería lo sencillo que es esto.

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Naturalmente habrá quien diga que ya estamos, que somos unos exagerados, que 90.000 ó 900.000 es una barbaridad pero que 900 euros es un salario de miseria. Sin embargo, a estas personas se les podría preguntar por qué piensan eso. ¿Por qué 900 está mal? ¿Por qué 90.000 sería una exageración?

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Es decir, si el salario tiene que guardar alguna relación con algún elemento objetivo real, como la productividad o la demanda laboral, a lo mejor 900 está bien. Y si el salario no tiene que guardar ninguna relación con ningún elemento objetivo real, entonces 90.000 puede que no sea ninguna exageración. Como en realidad en este caso no nos interesa tanto el conflicto concreto, sino las bases conceptuales de fondo, interesa recordar una vez más que en una isla en la que hay 10 naranjas y 10 monedas la riqueza no se incrementa multiplicando el número de monedas, sino el de naranjas. ¿Cómo de rica es España para poder decir que nadie debería cobrar menos de 900 ó de 1.000 euros? ¿Tantas naranjas producimos? ¿Tan ricos nos creemos que somos? ¿Cuánta riqueza genera un revisor de maletas? ¿Cuántos trabajadores en España cobran un sueldo similar? ¿Cuántas personas en paro querrían y podrían hacer el mismo trabajo por ese sueldo?

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En el origen de todo el conflicto se está colocando la externalización de algunas tareas rutinarias de control que ahora llevan a cabo estos vigilantes. ¿Pero por qué suceden en general las externalizaciones? No es políticamente correcto decirlo, tal vez en este caso concreto no sea de aplicación, pero lo cierto es que la brecha entre los sueldos de los empleados públicos y los empleados del sector privado tiende a hacer insostenibles los sueldos públicos y estimular la externalización. Cuanto más cobren los empleados públicos frente a los empleados privados por hacer la misma labor, más sentido tendrá en términos económicos la externalización. Aquí es cuando viene el argumento de pues que se suban los salarios al resto del mundo en vez de bajárselo a los funcionarios, como si fuera la realidad económica del país la que tuviera que acomodarse a los salarios de los funcionarios y no los salarios de los funcionarios a la realidad económica del país. Naturalmente es estupendo que los empleados públicos ganen buenos sueldos, siempre que esos sueldos correspondan al nivel salarial general y sean proporcionados al nivel de riqueza y prosperidad del país.

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Pagar de más a los empleados públicos es despilfarrar el dinero del contribuyente

Aunque la reflexión podría contener muchas otras derivadas, merece la pena incluir en este artículo una consideración referida a la siempre vapuleada figura del contribuyente, el cual a veces es tan desgraciado que no se da cuenta de que está siendo vapuleado y piensa: “sí, sí, que no se le subcontrate a nadie y que se les suban los salarios a los empleados públicos o a los subcontratados del sector público”. Sepa quien así piensa que para que los empleados públicos cobren más él tendrá que pagar más impuestos, es decir cobrar menos. Hay mucha gente cobrando 1.000 euros que tendría que pagar más impuestos o recibir menos Sanidad para que los vigilantes contratados por el sector público cobren 1.200.

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Para no dejar a medias esta provocadora meditación, habría que preguntarse cuál es el nombre de pagar a alguien 110 con dinero público por hacer una tarea que a lo mejor hay personas dispuestas a hacerla igual por 100; seguro que el nombre de sobrepagar 10 no es gestionar bien. ¿Es esto lo que está sucediendo en el Prat? ¿Son justos los salarios de los vigilantes? Pues puede que sí o puede que no. Nuestro título, como suele suceder, contiene un evidente elemento de provocación. Todo lo dicho, pro otro lado, contra lo que pueda parecer no significa que los vigilantes del Prat no tengan su parte de razón, como por otra parte ya se encargan de subrayar todos los demás medios. Lo que en realidad nos preocupa, como señalábamos, no es tanto el caso concreto, ni siquiera el envenenamiento independentista de la cuestión, como la tendencia a dar sistemáticamente a todo huelguista la razón. Y ni siquiera esto, sino la incapacidad de entender que el sistema de fijación de salarios y precios no es una cuestión caprichosa, que dependa del gobierno, de la innata bondad del empleado o la innata maldad del empleador. Que por cierto, el empleador en este caso somos todos nosotros, los contribuyentes, o por lo menos los pagadores. Piensen en ello antes de abrazar el que les paguen lo que piden a todos los que están cobrando un sueldo que sale del Presupuesto. De eso es de lo que a fin de cuentas va toda esta reflexión.

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Comentarios (4)
  1. Urko Jon says:

    Muchos de los que piensan que ese salario es una miseria son los que luego quieren volar de Barcelona a Munich, por poner un ejemplo, por 80 € ida y vuelta.

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  2. De Navarra says:

    Muy bien el artículo y muy bien el comentario de Urko Jon que puede ampliarse a los que critican a Amancio Ortega pero corren a vestirse a Zara o al mercadillo por ser la ropa aún más barata, los que suelen pedir en la pescadería una merluza grande pero que pese poco.
    El día que la gente prefiera que le bajen los impuestos a que le suban el sueldo entraremos en el proceso de mejora. Seguro. Pero para eso hay que hacer números, ya saben, las matemáticas… ¡¡qué pereza da!! ¿verdad?. Tampoco a nuestros denostados políticos les interesa que la gente se ponga a hacer cálculos. Así nos va.

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  3. De Navarra says:

    Centrándonos en el caso de los vigilantes aeroportuarios, ¿no estará el problema en que, como consecuencia de los actos terroristas acontecidos desde el 11S, ha habido que aumentar tremendamente la vigilancia en los aeropuertos?. ¿Por qué esos colectivos de izquierdas, no plantan cara ni critican a los terroristas y ponen a caldo a los que intentan solucionar el conflicto laboral?. Antes del 11S no hacía falta tanto control en los aeropuertos y en otros sitios y, por lo tanto, bastaba con las fuerzas del orden para garantizar la seguridad. Ahora hace falta más personal de vigilancia pero, en primera instancia, no tienen porqué ser policías los que realicen las tareas básicas de control; tampoco los médicos se encargan de las tareas de limpieza en los hospitales. De otra forma, las plantillas de agentes del orden público crecerían de forma exponencial y (vuelvo a decir otra vez) ¡hagan números!. (Benditas matemáticas, cuantas vendas quitan de los ojos a quienes saben utilizarlas)

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  4. Esta mañana oía a una jubilada que decía que a los vigilantes había que pagarles 3000 o 4000 euros. Perfecto, y que a todos los jubilados progres se le baje la parte correspondiente. Y ya está.
    Por cierto, no se a qué prestigiosa universidad (extranjera, obviamente) han ido a estudiar para cobrar ese pastizal. Yo no cobro eso, y tengo 2 carreras y un máster. Pero claro, yo no soy el Kichi…

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