¿Qué hacemos con el Monumento a los Caídos?

En ocasiones, el valor de los edificios va más allá de su propia formalización. Y su valor histórico sobrepasa el del momento y el motivo por el que fueron construidos. Hay veces que la influencia de las obras no es sólo la de la imagen que proyectan en su entorno.

Este podría ser el caso del conocido como Monumento a los Caídos, una obra de uno de los arquitectos más emblemáticos de la Navarra del siglo XX, Víctor Eusa, que en compañía del también prestigioso arquitecto José Yárnoz, respondieron al encargo de realizar el Monumento. Para ello proyectaron un edificio muy diferente a la arquitectura propia de Eusa, y más cercano al estilo propio de la situación política y social de la época.

Las ciudades evolucionan, junto con los ciudadanos, entre otras cosas por los acontecimientos que viven, y por las respuestas que dan a los mismos. No podemos negar los hechos, ni intentar borrar una parte de nuestra historia. Tampoco las ciudades pueden permitirse el lujo de borrar de un plumazo aquellas partes de su crecimiento por el mero hecho de que haya gente a la que no le gusten los motivos que provocaron dicho crecimiento. No se trata de que el Monumento a los Caídos represente un problema para el desarrollo urbanístico de la ciudad, ni que sea un elemento fuera de lugar o que cause situaciones de riesgo. En este caso se está hablando de su demolición por su significado histórico.

La actuación, que tiene un carácter rotundo y contundente y que puede tener sus defensores y detractores por su estilo, indiscutiblemente ha condicionado absolutamente todo su alrededor, siendo no sólo el remate, sino el argumento que marca el desarrollo del buena parte del segundo ensanche pamplonés. Dicho de otro modo: no se trata de que encaje perfectamente en el entorno en el que está situado, sino que es el entorno el que está adaptado al Monumento.

La demolición del edificio y su entorno equivaldría a la amputación de un hito de la trama urbana del segundo ensanche de Pamplona, que por su importancia dentro del desarrollo urbanístico de la ciudad, resultaría desastroso. Por otro lado, resulta una respuesta muy poco madura al desacuerdo de un sector de la sociedad con el devenir de los acontecimientos históricos de una época. El Monumento tienen no sólo el valor urbanístico y arquitectónico, como referente de una época y un estilo, sino el de hacernos aprender de nuestra historia para crecer como pueblo.

 

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Comentarios (1)
  1. LMS1948 says:

    El valor urbanístico y arquitectónico de semejante mamotreto es de cero bajo cero, y su presunta condición de “hacernos aprender de nuestra historia para crecer como pueblo”, nefasta por cuanto lo único que inspira y representa es el ejercicio de la fuerza bruta de las armas frente a la inteligencia y la razón. De conservarse, lo convertiría en un museo similar a los de Auschwitz y Mauthausen, en memoria de los cientos de miles de víctimas asesinadas por el simple hecho de pensar distinto a manos de sus actuales residentes.

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