Volvemos de vacaciones y seguimos sin gobierno. ¿Por suerte?

Redacción 17 agosto 2016 Noticias
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Seis semanas después seguimos igual en cuanto al nombramiento de un nuevo gobierno. Esta es una cuestión de la que tendríamos que informar sólo de forma trimestral, como mucho, porque seguir la actualidad en este sentido es tan apasionante como un movimiento geológico, algo así como sentarse tres meses a observar la deriva continental.

Es mejor no tener gobierno que tener un mal gobierno y un gobierno multipastiche no es mejor ni más plural ni menos sectario que uno monocolor, de ambas cosas tenemos experiencia en Navarra. De hecho en España nos está yendo muy bien sin gobierno, la economía crece a buen ritmo y creamos empleo que al fin y al cabo es de lo que se trata. Seamos serios, el único problema grave de repetir una y otra vez las elecciones, al margen de los costes, es que se multiplican las posibilidades de que nos toque tener que formar parte de una mesa electoral. Aunque hubiera gobierno, por otra parte, con la aritmética parlamentaria actual gobernaría de hecho la oposición, de lo que también tenemos experiencia en Navarra. Los mercados e inversores penalizarían mucho más la certidumbre de un gobierno nefasto que la hipotética y acaso deseable certidumbre de no tener gobierno. Pedir que no hubiera gobierno sería quizá pedir demasiado, pero tampoco pedimos tanto, tan sólo un gobierno lo más parecido posible a no tenerlo.

Cerca, lejos

Lo cierto es que si en una escala de 1 a 10 usted es un votante de centro izquierda (4,5) se encuentra mucho más cerca de un votante de centro derecha (5,5) que de un votante de extrema izquierda (1-2). Entre el votante de centro izquierda y el de centro derecha sólo hay un punto de distancia, entre el de centro izquierda y el de extrema izquierda hay 2,5 e incluso 3,5 puntos de distancia. Es absurdo decir que el votante de izquierdas necesariamente tiene que pactar con la extrema izquierda por afinidad ideológica. Que tanta gente esté convencida de esto siendo tan absurdo es un innegable éxito estratégico de la extrema izquierda.

Odio ideológico

La extrema izquierda y los nacionalistas de algún modo se las han apañado para que la izquierda no pueda pactar con la derecha salvo que, manda narices, sea una derecha separatista. Mediante esta brecha que convierte en apestados a casi la mitad de los españoles. La extrema izquierda, con su 20% de votos (los nacionalistas todavía con menos), se aseguran un papel protagonista allí donde la derecha no tenga mayoría absoluta, lo que es un negocio electoral estupendo para ellos. Crear odio entre españoles es una estrategia electoral rentable para la extrema izquierda y los nacionalistas aunque generar ese odio sea un cáncer convivencial para el conjunto de la sociedad.

Segunda vuelta

Con la amenaza de unas terceras elecciones en el horizonte, nuestros políticos han demostrado su incapacidad para hacer puzzles, por lo que se evidencia la conveniencia de que esta capacidad de elegir presidente a partir de los resultados electorales la tengan los ciudadanos y no los políticos. El resultado, porque tendríamos un resultado y no un bloqueo, además siempre sería más sólido y democrático si un presidente sale de una elección popular que no de un brumoso pacto particular en un despacho.

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Comentarios (1)
  1. Si ha habido unas reformas y unas leyes un poco lógica, la inercia de un país aun sin gobierno, es hacia la mejora. Imaginen que el presidente en funciones fuera Zetaparo…..
    Vayan a tomar una tila.

    Por cierto, además de cheque escolar y sanitario, elección directa del presidente a doble vuelta.

    Bien puntuado. ¿Te gusta? Thumb up 7 Thumb down 2

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