La pancarta, el bufón y el lacayo

Redacción 29 junio 2016 Noticias
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A veces en la vida hay que detenerse y hacerse preguntas importantes. Por ejemplo, ¿cuál es la diferencia entre un bufón y un lacayo? La pregunta resulta tanto más pertienente cuanto que en nuestra época el humor se utiliza como un instrumento más de adoctrinamiento político y escarnio del que piensa distinto. En otro tiempo, el bufón era el que podía decir la verdad al rey por medio del humor sin que le cortaran la cabeza. No utilizar ese privilegio para cantar las verdades al jefe no sólo es un desperdicio, sino una desnaturalización de la propia figura del bufón. Un bufón que no lo dice las cosas al jefe ya no es un bufón, es un lacayo. Lo peor que se puede ser en la vida es un lacayo vestido de bufón.

Viene todo esto a cuento para hablar del asunto de las pancartas safermineras de la Federación de  Peñas, aunque podría aplicarse a muchos otros asuntos.

Las pancartas de las peñas se han venido caracterizando durante todos estos años por la dureza de las críticas al gobierno y al ayuntamiento, al amparo del humor. Cierto que a menudo sin demasiada gracia, pero una cosa es ser un lacayo y otra ser un bufón sin demasiado talento. Por lo demás, ser crítico, vigilante y exigente con el gobierno es bueno. Es lo que de hecho se espera de los bufones y las pancartas.

La obvia expectación este año era ver si con el cambio de gobierno las duras críticas se las iba a llevar el nuevo gobierno y el nuevo ayuntamiento. ¿Qué es en cambio lo que nos encontramos en las pancartas de este año? Desde luego las inevitables ikurriñas y los presosecheas, pero además una de estas tres situaciones:

Ninguna crítica al nuevo gobierno y el nuevo ayuntamiento

-Críticas al gobierno anterior o a la oposición al nuevo gobierno

Defensa del actual gobierno y del nuevo ayuntamiento

La conclusión es que las pancartas de las peñas están llenas de política y llenas de ideología pero siempre en la misma dirección. Hay crítica, pero no crítica al poder, sino crítica al que no comparte esa ideología política que de algún modo se ha convertido en la oficial de las peñas, acaso con un par de excepciones.

Como a lo que critican las peñas no es al poder ni al gobierno, sino al que no piensa como ellas, ahora que gobiernan los suyos podemos hablar claramente de las peñas del régimen. También podemos decir abiertamente que el bufón no es un bufón, es un lacayo, y lo que tiene que decir un lacayo, como tiene que obedecer a su señor y no le puede criticar, siempre es poco interesante, porque nunca es demasiado interesante lo que tiene que decir un papagayo.

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Comentarios (1)
  1. A ver si cuando se vuelva al poder, el.centroderecha navarro aprende la lección y acaba con todas, pero todas, las subvenciones a todo tipo de nacionalismo y marxismo ideológico, cultural, educativo, orgánico, mineral o energético.
    Ya está bien que nos acochinen con el dinero de nuestros impuestos. Ya está bien.

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