Qué pasará al final

Muchas veces no termina por imponerse ni lo más racional ni lo mas importante. Pero hace tiempo que dejamos de ser un país tercermundista y una cosa es divertirnos con los fuegos artificiales y otra jugar con los garbanzos de todos. Eso de que los votantes no se equivocan, es una tontuna generalizada. Todas las encuestas últimas dejan claro que los electores no quieren otras elecciones y piensan que a los partidos políticos les toca ponerse de acuerdo. Sabemos que las pasiones humanas muchas veces obstaculizan lo conveniente y otras facilitan lo peor. Nuestra situación política y económica es complicada, pero no irresoluble.

No tiene mucho sentido seguir con la cantinela de Sánchez de propugnar un Gobierno progresista y reformista, con el apoyo de Podemos y Ciudadanos, porqué además necesitan de los independentistas ¡menudo coctel!. Eso de que continúe demonizando a Rajoy y al PP, mientras les presta senadores a los independentistas catalanes y le promete más federalismo a Puigdemont, está encendiendo a muchos socialistas, además no satisface nada a Ciudadanos y cabrea a Podemos. Sánchez piensa que con postureos puede llegar a la Moncloa, pero el tema es mucho mas serio, eso sí tenemos un esperanzador antecedente de que PP, Ciudadanos y PSOE han sido capaces de hacer algo juntos, en la mesa del Congreso. Sánchez con tanto vaivén está proyectando una imagen de persona poco seria, ni de mucho fiar.

Los socialistas necesitan sosiego y acertar en como adaptarse a la nueva situación. Los del PP también necesitan hacer un Congreso en paz, y aprender la lección del coste de la corrupción. Los dos se necesitan para efectuar juntos las reformas necesarias para que además no se las hagan los otros. Otras nuevas elecciones generales, nos llevarían a unos resultados no muy distintos de los actuales, y a una necesidad de acordar para gobernar. Es en estos momentos donde deberíamos sacar lo mejor de nosotros mismos, haciendo de la necesidad virtud, y ceder para avanzar. Seamos realistas, todos los problemas no se pueden solucionar de golpe, hay que abordar unos después de otros. También conviene recordar que hay cuestiones que nunca se podrán solucionar al gusto de todos, habrá que saber convivir con ellos. Los independentistas más recalcitrantes tienen que perder, sino todos perderemos más, y en Europa no están para mas derivas, después de la de Grecia y con el efecto arrastre de una economía como la española.

Oímos a demasiados augures que vaticinan lo peor, ya sabemos que los tempos de la puesta en escena de la política pasan por aguardar a sendos fracasos previstos para formar gobierno, tanto el de Rajoy como el de Sánchez, y cuando los catalanes se presten a rompen la baraja y los mercados realmente se alarmen (pues nos encontramos a las puertas de otra posible crisis mundial, con la bajada del petróleo, la crisis china). Entonces estará madura la ciudadanía para que los políticos cambien de discurso y sea el momento de llamar a la centralidad y al sentido de Estado de los tres partidos PP, PSOE y C´s.  Harán entonces lo que desea la mayoría de sus votantes, siendo la solución más probable un ejecutivo en minoría del PP o  un Gobierno con gente de PP, PSOE y Ciudadanos, con un programa mínimo pactado, que continúe con las políticas que nos saquen de la crisis, paren a los independentistas, y acometan las reformas mas urgentes, todo en el marco de la política europea común. Incluso si el acuerdo no es muy amplio, tendrá hasta fecha de caducidad pactada, pero todo mejor que nuevas elecciones. Los pesimistas dirán que todo esto es un deseo, pero confío que al final acabará por imponerse la cordura.

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