Alianzas electorales, bipartidismo, multipartidismo y otras formas de “partidismo”

Redacción 6 noviembre 2015 Noticias
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Con esto de las grandes alianzas vemos que por un lado renegamos del bipartidismo pero por otro apostamos por conformar dos grandes conglomerados electorales, reconstruyendo de algún modo ese bipartidismo del que se reniega. ¿Será acaso que el problema no era estrictamente el bipartidismo y tampoco es la solución el multipartidismo?

¿Tan malo es el bipartidismo? ¿Tan bueno el tri o el pentapartidismo? ¿Y si el problema es el partidismo?

¿Tan positiva es y ha sido la aparición, presencia e influencia de fuerzas minoritarias en el arco parlamentario? Pues a lo mejor no, piénsese en el PNV, en CiU, en ERC…

Imaginemos un parlamento de 100 diputados, en el que un partido de izquierda y otro de derecha obtienen regularmente del orden de 49 diputados cada uno, mientras que sendos partidos de extrema derecha y extrema izquierda obtienen respectivamente uno o dos diputados.

Cuales son las alternativas?

Pues o se alían los dos grandes partidos, creando un régimen de partido único eternizado en el poder con el 98% de los votos, casi una dictadura, o se pasa a un escenario en el que de hecho gobierne la extrema izquierda o la extrema derecha con solo el 2% de los votos y sus uno o dos escaños imprescindibles. ¿De veras pensamos que eso es mucho mejor que el bipartidismo? ¿Pero no hay entonces alternativa al bipartidismo?

El problema es que siempre nos estamos moviendo en el marco de una partitocracia, en todos los supuestos anteriores. Es por ello que hay que abrir y desbloquear las listas, destruir la disciplina de voto, dejar que la gente vote diputado por diputado y que de hecho haya tantos “partidos” como diputados.

En el supuesto anterior, teníamos un parlamento en el que o dos suman 98 o el voto de los otros dos determina completamente el gobierno, porque solo hay cuatro piezas en el tablero. Hay que romper esa disciplina para que cada diputado tenga un voto y responda por él ante sus electores, de forma que cualquier votación pudiera dar como resultado 36 contra 64, 42 contra 58 o 27 contra 73, con infinitas posibilidades.

Solemos pensar que los partidos son la base de la democracia. Pues a lo mejor no tanto. O al menos no sólo.

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Comentarios (1)
  1. Para evitar golpes pos-electorales, que las camarillas de los partidos hagan luego con sus votos y los escaños lo que les plazca, hay también unos cuantos métodos.
    La doble vuelta francesa, o el candidato más votado anglosajón es muy útil.
    Aquí sin or a estos sistemas, se podrían prohibir votaciomes para presidencia o alcaldía que no se hubieran explicitado antes delante de un notario y claramente para los votantes.
    Pero eso no les gustaría a determinadas camarillas, como las que han tomado al asalto los ayuntamientos, han colocado presidentes de comunidad sin apoyo electoral, algunos de ellos son ejempos no sólo de mal hacer sino de no tener ni pajolera idea de hacer, verdaderos iletrados y pisacharcos a manejar dinero público. Cuando acabe su mandato habrá que desrratizar y fumigar, pintar y limpiar antes de entrar en esos ayuntamientos.

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Esta noticia la publicamos el 28 de agosto de 2013