En lo esencial, unidad

“En lo esencial unidad” (In necesariis unitas), es lo que aconsejó San Agustín en el siglo IV, en tiempos de disputas teológicas. Su consejo nos viene como anillo al dedo en estos convulsos momentos políticos. Me voy a referir sólo a Navarra.

UPN fue fundado porque la UCD flirteaba en 1978 con el PNV. A la UCD nacional le interesaba más la actitud del PNV sobre la Constitución española que la personalidad política de Navarra diferenciada de Euskadi. En honor a la verdad, debo matizar que esta actitud no era participada por la UCD de Navarra. Para la UCD nacional era más interesante que el PNV apoyara el texto constitucional, o al menos se abstuviera, como así sucedió, que Navarra como pleno sujeto político. El resultado fue la Disposición Transitoria 4ª. Para unos fue la garantía de que Navarra no se integraría en Euskadi contra la voluntad de los navarros. Para otros, entre los que me encuentro, una trampa para osos, en la que se puede caer pero de la que no se sale. La DT 4ª no es una puerta giratoria, tan de moda entre algunos políticos, sino una puerta de sentido único, el de entrada. El mecanismo de apertura está pensado para que se bloquee e impida la salida.

Jesús Aizpún no se fio de las buenas palabras de los líderes de UCD y fundó UPN para evitar que los nacionalistas alcanzaran el Gobierno de Navarra y que dispusieran de todos los resortes del poder y los ordenaran a conseguir su objetivo político: la integración de Navarra en Euskadi. Obtuvo un éxito evidente que ha durado hasta las elecciones del 25 de mayo pasado.

El fundador siempre fue consciente de que el campo político de juego de UPN eran las elecciones regionales, donde se demostró ser muy fuerte, más que ningún otro partido. Sin embargo, percibió su debilidad en las elecciones generales en las que buscó siempre un aliado poderoso comprometido con la identidad de Navarra. Lo encontró inicialmente en Alianza Popular (AP) luego en el PP. Ambos partidos fueron generosos con UPN. Asumieron sus planteamientos y sumaron sus fuerzas para defender los intereses políticos que representaba. Se llegó a la sorprendente formula de colaboración permanente que exigió la desaparición del PP en Navarra, la presencia de un miembro de UPN en el Comité ejecutivo central del PP y la respuesta de todo el grupo parlamentario del PP como un solo hombre al interés de Navarra señalado por UPN.

Pero ahora las cosas han cambiado radicalmente. Ya tenemos los nacionalistas en el Gobierno y el peligro es evidente, puede ser cuestión de tiempo. “En lo esencial, unidad”. No está la cosa para bromas ni tiquismiquis.

En el verano del año 2007 se cometió un grave error: romper el pacto UPN-PP a instancias del PSN. En aquella ocasión yo comenté, en este medio de comunicación escrita, que se sabía cómo comenzaba el proceso pero no cómo terminaría. Ahora sí lo sabemos, con la debilitación de UPN, sin que el PSN haya ocupado su lugar, y con la pérdida del Gobierno de Navarra. Ha llegado la hora de zurcir aquel roto del mejor modo posible.

Esta estrategia también alcanza al PSN. El objetivo de éste ya no es derrotar ni desplazar a UPN del Gobierno, que tan mal resultado le ha dado y le está dando, sino sacar y vencer a los nacionalistas. Se ha menospreciado la teoría del “quesito”, aquella que dice que sólo UPN y PSN son capaces de alcanzar en Navarra la estabilidad política necesaria en un gobierno constitucionalista. Pero nadie ha sido capaz de formular otra alternativa que garantice lo mismo. Por esto el PSN está involucrado.

Con frecuencia los líderes políticos juzgan sus acuerdos y acciones en función de sus partidos. No se dan cuenta que la referencia para esta valoración es el ciudadano y su interés, lo que para éste sea bueno o malo y no lo que sea para el partido. Por ello el PSN, debe comprender y admitir que ahora el adversario político a batir no es UPN, sino el monipodio nacionalista que trabaja silenciosa e incesantemente, como las termitas, para arruinar el edificio político navarro. Debe establecer claramente sus prioridades políticas y mantener un discurso sólido y coherente que, desde el lastimoso estado actual, le lleve a la posición política que siempre ha tenido en Navarra. Tiempo habrá para enfrentarse a UPN; cuando ambos partidos sean verdadera alternativa de Gobierno.

Ahora se requiere tener mirada larga y mucho fuste para superar la coyuntura y el partidismo. “En lo esencial, la unidad”.

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Comentarios (1)
  1. Amén a eso, Hermano…

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