Quizá es mucho pedir

José Ignacio Palacios Zuasti 27 febrero 2015 Opinión

Entre las doce personas a las que el Parlamento de Navarra ha pedido que se les retire de manera urgente las distinciones forales que poseen veo que está el que fuera consejero foral, académico de número de las reales academias de la Historia y de Legislación y Jurisprudencia, alcalde de Villafranca, vicepresidente de la Diputación Foral de Navarra, diputado a Cortes, senador del Reino, presidente de la Junta Suprema Tradicionalista de España y ministro de Justicia y de Educación, don Tomás Domínguez Arévalo, Conde de Rodezno, del que se dijo que era “el hombre más caballero, bondadoso y político de altos vuelos que he conocido en esta tierra”. No me fue posible llegar a conocerle por la simple razón de que murió cuatro días antes de que yo naciera pero, al verlo en esa relación, me ha venido a la mente algo que leí no hace mucho tiempo y que me hizo gracia, fue lo siguiente: murió una nieta de don Tomás y a su funeral y entierro, celebrados en Villafranca, acudió un gran gentío. El conde se quedó gratamente sorprendido y lo comentó con uno del pueblo a lo que este, muy ribero él, le respondió. “¡Bah, esto no es nada para la gente que habrá cuando se muera usted! Y así fue. En los periódicos de los días próximos a mi nacimiento se pueden ver los ecos de esa noticia que conmocionó a Navarra entera. Ya comprendo que era agosto de 1952 y se vivía en plena dictadura por lo que, como lo podrán atestiguar todos los que asistieron y aún viven y gozan de buena cabeza, habrían sido llevados a la fuerza a sus honras fúnebres.

Nuestros parlamentarios forales que, como se ve, están muy activos con los temas que preocupan a los navarros, también han pedido que a la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz se le impida celebrar la misa que celebra todos los meses en la cripta del Monumento de los Caídos. Unos parlamentarios que probablemente se estén entrenando ya para ir andando el mes próximo a Javier en la que va a ser la LXXV Javierada. Pero, probablemente, lo que esos parlamentarios no sabrán es que esta es una iniciativa que fue promovida por esa Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. Porque, como se decía en la portada de Diario de Navarra del 9 de marzo de 1940: “Un grupo de muchachos decididos saldrá a pie desde Pamplona con el fin de comulgar en Javier. Vienen a dar gracias al Apóstol bendito por haber salido incólumes de los lances de la guerra y para implorar su protección sobre España entera. Mañana domingo la afluencia de peregrinos promete ser extraordinaria”. Y, efectivamente, así fue, unos cinco mil peregrinos se congregaron en Javier, donde se celebró una Misa solemne a las 10:30 horas y, después, a las 16:00 horas y con presencia de las primeras autoridades de Navarra, el obispo de Pamplona, don Marcelino Olaechea -¡otro que también está en esa relación de los que les quieren quitar la distinción!- les dio la bendición con el Santísimo. Probablemente, nuestros actuales parlamentarios tampoco saben que el que llevaba la Cruz de la Hermandad ese 10 de marzo de 1940 era un conocido carlista de Tafalla que por “echau p’alante” le apodaban el “Templau”, que se llamaba Florencio Aoiz y que, casualmente, tenía igual nombre y apellido que otro batasuno, también tafallés, que hace unos años fue parlamentario foral.

¿Serán parientes? La verdad, no lo sé, pero creo que es muy probable porque en esta tierra en la que la gran mayoría de su población apoyó y se alistó en eso que ahora llaman “el levantamiento golpista de 1936” es muy fácil que los padres, abuelos o, quizá ya, hasta los bisabuelos de los que hoy ocupan los escaños de nuestro Parlamento estuvieran en la plaza del Castillo el 18 de julio de 1936 y asistieran a esa primera Javierada. Porque desde la Transición Política, a lo largo de los años, hemos visto militar en los partidos de izquierdas y en los nacionalistas y abertzales a muchos descendientes de los que fueron ilustres protagonistas en la guerra civil y en el franquismo. Así, a modo de ejemplo y sin ser exhaustivo, están los descendientes de uno de los tres capitanes que organizaron en Pamplona “el levantamiento golpista de 1936” y que por ello mereció el honor de ser denominado ‘Guión de la Cruzada’. También ha habido varios sobrinos del que fuera vicepresidente de la Diputación Foral de la guerra (en la terminología de hoy, el presidente de Navarra) o los hijos del que fuera lugarteniente de la Guardia de Franco. Nada se les puede reprochar, están en su derecho y no sólo no tienen obligación de coincidir con el pensamiento de sus mayores sino que pueden renegar de ellos. Ahora bien, si lo hacen, por pura coherencia, sería bueno que renunciaran también a los bienes y prebendas que por descendientes de esos ‘golpistas’ les puedan corresponder en la herencia. Y, ya puestos a pedir, sería bueno que de una vez por todas nuestros parlamentarios forales dejasen de hacer revisionismo histórico y se ocuparan de los problemas que realmente preocupan a los navarros de hoy. Aunque, ya comprendo, esto último es mucho pedir.

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José Ignacio Palacios Zuasti

Senador por Navarra (PP)

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Comentarios (2)
  1. Si , claro, los herederos de sus frankistas papis y abuelos, van a devolver algo, no la tiene mala ni nada el Senador Palacios.

    No veo yo al Kukuxumuxu devolviendo nada, ni a los Moscoso el Palacete frente a Ursulinas (e incluso frente a las ventanas del colegio de internas de Ursulinas, y no digo más), ni la pasta invertida en sus carreras.

    Devolver algo dice, si, si, #porloscojones treintaytres .

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  2. Ispan says:

    Obviamente coincido con lo que se expresa en el artículo , en esencia que nadie tiene por qué pensar igual que su padres o abuelo y que pueden renegar de ello y que están en su derecho.
    No hace falta que su excelencia el Senador del Reino de España por Navarra vaya muy lejos para encontrarse , incluso actualmente , con seguridad con más de un senador militante de partidos de izquierda , cuyos padres sirvieron fervorosamente al régimen franquista , llegando a ser jefes del Ejército en vida del general Franco. Esto sin necesidad de hacer aquí una relación que sería muy larga de padres y ascendientes de personas en España que han tenido responsabilidades políticas en partidos de izquierda e incluso en el gobierno de la nación o en autónomos , en ayuntamientos , diputaciones etc cuyos ascendientes :padres o abuelos tomaron parte activa en la guerra civil en el lado franquista., o en la postguerra y hasta que finó el franquismo fueron devotos colaboradores . Igualmente en el caso de militantes e incluso algún dirigente muy notable de partido nacionalista . sin que yo conozca que públicamente se haya rechazado o renunciado a bienes , prebendas que les puedan corresponder o que les hayan correspondido etc .
    Santa Rita, Rita…. .
    Yo también me pregunto si es mucho pedir que gobernantes de determinadas opciones políticas de izquierda a nivel nacional se preocupen de los problemas de los españoles y no de situaciones si no idénticas a las del artículo si al menos análogas en relación con la guerra de hace 75 años y sobre la memoria.
    ¡ Venga ¡ Que me vuelvo a preguntar si las preocupaciones urgentes del pueblo español son tratar de ganar guerras civiles pasadas . Vamos a seguir así que llegaremos a Zumalacarregui ante Bilbao o al General Gómez Damas por Majaceite., y si no guerras civiles , otras por ejemplo ,y si !ay! pudiéramos ganar por ejemplo a los yanquis en San Juan o en El Caney.

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