Muerte al Plan PIVE

No hay mal que no se arregle con una buena subvención

Se encuentran ustedes al cabo de la calle de lo bien que va Navarra y el conjunto de España en su totalidad. La inmejorable situación de nuestras cuentas públicas. El paro casi inexistente. Los continuos aumentos de sueldo y las constantes bajadas de impuestos que padecemos. ¿Y a qué debemos dar gracias de esta situación que disfrutamos? Pues al éxito del Plan PIVE.

Según publicaba ayer Diario de Navarra, 9 de cada 10 coches nuevos vendidos se han beneficiado de las ayudas públicas, Hacienda ha ingresado 37 millones en 2 años, otros 15 millones habría que anotarlos en la cuenta de beneficios de financieras, aseguradoras y otras, y el impacto económico ha sido de 150 millones. En el conjunto de España, los 715 millones de inversión pública en los 6 planes PIVE han generado una recaudación de 3.000 euros y una actividad económica de 8.000.

Es por eso que nos va tan bien.

Los datos fueron aportados por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) en un acto celebrado en la CEN, presentado por el director general de la Fundación Moderna y titulado “Industria del automóvil: presente y futuro”.

Esperen no obstante un momento antes de empezar a aplaudir.

Como habrán detectado por el irónico inicio de nuestra redacción, no es que se pueda decir que estemos atravesando la mejor de las situaciones económicas posibles. ¿Pero esto es a pesar del Plan PIVE o precisamente por culpa de cosas como el Plan PIVE?

Pues más bien lo segundo.

Ideas como el Plan PIVE no ayudan a empujar la economía hacia la superficie sino hacia el fondo, aunque parezca lo contrario, y vamos a tratar de explicarlo. A fin de cuentas, por alguna razón estamos como estamos y no en un escenario maravilloso.

Imaginemos una isla en la que sólo hay dos tiendas, la del señor calvo que vende sombreros y la del señor gordo que vende fajas

Las dos pagan impuestos al gobierno.

Entonces el gobierno, un día, tiene la genial idea de subvencionar la tienda del señor gordo.

Es decir, que los impuestos del señor calvo sirven para que el gobierno desvíe a los clientes de la tienda del señor calvo a la tienda del señor gordo.

Obviamente todo lo que se pueda beneficiar por un lado al señor gordo equivale a lo que se perjudica por otro al señor calvo.

Si sólo escuchamos al señor gordo seguro que nos dice que el gobierno es maravilloso y sus medidas eficacísimas.

No obstante, es probable que la economía de la isla no crezca nada a pesar de que la tienda del señor gordo tenga unos resultados estupendos. Eso es porque, como apuntábamos, todo lo que vende el señor gordo lo deja de vender el señor calvo.

Si en vez de haber 2 tiendas en la isla hubiera 100 tiendas a lo mejor el perjuicio a los 99 restantes se diluyera más y se notara menos que si sólo hay dos, pero aunque puede que los otros 99 vendedores fueran menos conscientes de lo que les estaba perjudicando el gobierno el principio sería el mismo.

Si usted subvenciona la compra de cinturones frente a la compra de sombreros hay dos opciones: que la subvención sirva para algo y altere la decisión de los consumidores o que no sirva para nada. Si no sirve para nada es tirar el dinero de las subvenciones. Si sirve para alterar el comportamiento de los consumidores, el efecto es potenciar artificialmente la venta de cinturones y deprimir, también artificialmente, las ventas de sombreros.

El gobierno y el señor gordo podrían organizar una rueda de prensa conjunta vendiendo el éxito de las subvenciones, mostrar gráficas con el aumento de las ventas de cinturones, con el aumento de los beneficios del señor gordo, con la subida de recaudación de los impuestos de la tienda de cinturones…

Sin embargo, la economía global de la isla no mejoraría en lo más mínimo.

De hecho podría estar deteriorándose.

Supongamos que los sombreros es un sector pujante frente al alicaído sector de los cinturones. Al hinchar artificialmente el sector de los cinturones estamos hundiendo al sector que estaba funcionando bien y haciendo más grande al sector que no estaba funcionando mal. ¿Puede funcionar bien una economía en la que se potencian los negocios que van mal y se castigan los que van bien? ¿Cuánto tardará en convertirse en una economía de negocios que sólo van mal y cómo se sostendrá esa economía?

Consideren ustedes además, en los casos del Plan PIVE o el Plan PREVER, estas otras consecuencias indeseadas:

1-Al mantenerse artificialmente altas las compras de automóviles, los vendedores han podido venderles los coches a un precio artificialmente alto. ¿Supone un beneficio para el consumidor una subvención de 1.000 euros para comprar un coche que, sin la subvención, el vendedor tendría que bajar 1.000 euros el precio para venderlo? Al final, en vez de una ayuda al comprador, lo que se hace es obligarle a pagar un sobreprecio artificial que financia él mismo vía impuestos.

2-Al mantenerse artificialmente alto el mercado de vehículos nuevos, al comprador le han dado menos dinero por su vehículo usado.

3-Al llegar la hora de pagar los impuestos, Hacienda le ha computado al comprador la subvención como un ingreso. Se le ha hecho la pequeña trampa de dirigirle con el cebo de la subvención hacia una compra más castigada fiscalmente que otras compras alternativas.

Todo lo cual nos lleva a concluir este análisis crítico con una reflexión final acerca de la famosa teoría del cristal roto.

Ya saben, aquella teoría que básicamente destruye la idea Keynesiana de que cualquier estímulo público genera riqueza porque el dinero del estímulo no cae del cielo, sino que para dárselo a uno previamente hay que habérselo quitado a otro y haber generado una destrucción de riqueza y un multiplicador de pobreza allí donde se ha quitado.

Nos dice la ANFAC que, gracias al Plan PIVE, Hacienda ha ingresado 37 millones o que el impacto económico ha sido de 150 millones. ¿Por qué la ANFAC no mide el impacto económico que han sufrido las empresas y sectores que han visto cómo 150 millones se marchaban por culpa del gobierno al sector del automóvil? ¿Cuáles han sido las pérdidas sobre estos sectores? ¿Cuánto ha dejado de recaudar Hacienda por este impacto económico negativo? ¿Cuánto empleo se ha perdido en esos sitios? Sin tener en cuenta todos estos factores, las cifras publicadas por ANFAC no valen nada.

Aún podríamos añadir que otro efector de las subvenciones es crear una dependencia entre el gobierno que subvenciona y el sector que es subvencionado. Obviamente esto genera un riesgo porque a la situación creada se le podría llamar de muchas maneras. Capitalismo de amiguetes, por ejemplo. Y a nadie se le escapa lo cerca que el capitalismo de amiguetes se encuentra ya de la corrupción.

Naturalmente todo esto que se puede decir sobre las ayudas a los coches es predicable de las ayudas y subvenciones en general a cualquier sector, admitiendo la dificultad de decir de algo que es malo siempre, en todos los casos, sin excepción.

Si, por otro lado, la economía española estuviera marchando muy bien gracias a todas estas subvenciones y planes anticrisis del gobierno, a lo mejor sería menos evidente que nada de esto funciona e incluso que es antiproducente.

Interrogante final: en España (o en Navarra), ¿qué partido tiene claro que las subvenciones son una engañifla y una gestión de los recursos llena de efectos secundarios totalmente negativos?

Tic, tac, tic, tac…

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Comentarios (3)
  1. Estroncio says:

    Se podría argumentar que a lo mejor estamos consiguiendo que la gente no compre fajas al de la isla cercana, pero hay otra cosa que no se ha dicho: ¿cuántas fajas vende normalmente el señor gordo y cuántas vende con la subvención? Tengamos en cuenta que se subvencionan TODAS las fajas que se compran, pero el efecto beneficioso se produce por las ventas añadidas de fajas que se generan, es decir: sólo por aquellos clientes nuevos que se acercan a la tienda de fajas por las mejores condiciones en las que puede comprar una faja. A lo mejor estamos subvencionando lo que pasaría en cualquier caso, y eso es tirar directamente el dinero

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  2. En realidad lo que busca el Plan Pive es reforzar un sector que puede ser el que tire de otros para salir definitiva y con solidez de esta crisis generalizada y que el PSOE se dedicó a hacer más profunda al decretar que era una crisis de demanda y nos endeudó hasta La Ceja, y creó estucturas de gasto a gogó que muchas siguen perviviendo hoy en día.
    Por otra parte, asegura una rentabilidad a corto para las empresas que han hecho estas inversiones, y que tienen un ojo en el mercado nacional, pero el ojo bueno lo tienen puesto en la exportación.
    He dicho a corto plazo. El PIVE es a corto plazo. Lo que finalmente aumentará y conservará la demanda de coches es que la gente tenga trabajo. Y eso se consigue bajando los impuestos y las trabas al trabajo. Algo se ha hecho con la reforma laboral, poco a mi manera de ver en un estado cuyas normas laborales vienen del sindicalismo vertical al horizontal de siesta caribeña de UGT y CCOO.
    Falta bajar las cotizaciones sociales. A saco. Por ejemplo para contratos fijos nuevos con despido cero pero con mochila austríaca. Conozco mucha gente en el paro que les parece genial. Si a mi mismo me despidieran con las condiciones con las que entré, 45 días y sueldo mediocre, al día siguiente acepto estas condiciones, en las que se valores mis aptitudes reales y personales, no la de un convenio irreal sin conexión alguna con la productividad.

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  3. senadono says:

    Estamos a punto de volver a los tiempos que describía Dikens.Ánimo PPSOE, aun comen esos perros que creen tener derechos.No hombre no,derechos solo deben tener las 250 familias que han acrecentado su inmensa riqueza mientras seis millones de personas tras trabajar toda su vida tienen que andar mendigando.Los derechos para los liberales los tienen Botin,la Infanta Elena,Blesa,Rato o Narcis Serra,400.000 millones de perdidas calcula la universidad de las Palmas que ha costado la corrupción,cientos de miles de millones se reparten entre los partidos y sus decenas de miles de altos cargos,pero la culpa es de los empleados y los autónomos,no del PPSOE,por favor.El mayor crecimiento de la historia de España,7% sostenido durante una década casualmente fue cuando el despido estaba prohibido y se creaba la red hospitalaria mejor del mundo,si,con Franco.Luego llegaron los liberales y se cargaron España, y aun querrá el pueblo que estudien sus hijos,que cara más dura,¿verdad PPSOE?¡CHORIZOS!

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