La ley de reestructuración de la deuda de Osasuna aprobada por el parlamento

Alfredo Arizmendi Ubanell 1 diciembre 2014 Opinión

La ley de  reestructuración de la deuda de Osasuna que el Parlamento de Navarra tuvo a bien sancionar el día 27 de Noviembre es, de calle, el más pestífero producto de la institución en todos sus años de existencia.

Cuesta encontrar, en los anales de esta tierra, ocasión en la que se haya legislado con menos vergüenza, peor intención, y mayor daño para los intereses generales de los navarros. Cuesta hallar una ocasión en el que las cosas se hayan hecho de manera más artera y menos presentable.

Es difícil toparse con un mayor insulto a la inteligencia ciudadana, tanto en la ejecución de la ley, como en las justificaciones que para ella se han ido esgrimiendo en las últimas semanas. Eso por no citar los pueriles argumentos esgrimidos por los portavoces de UPN, PSN y PP en defensa del engendro.

Sin entrar a valorar las  gravísimas implicaciones que la mera acumulación de 53 millones de deuda fiscal podrían suponer, la componenda que han organizado para echar tierra sobre este oscuro asunto debe ser censurada como lo que es: un segundo endoso de la deuda. Una duplicación de la deuda. Un pago de la deuda con Hacienda con los dineros de la misma Hacienda foral.

Es inexplicable que se acepte siquiera la existencia de la tasación de parte que Osasuna presenta junto con la propuesta de reestructuración. ¿En qué cabeza cabe que sea el deudor el que determine la parte de la deuda que salda con la cesión de los bienes?

Se pasa por encima del hecho de que esos bienes no son convertibles en lo que a la Hacienda foral le hace falta realmente, que es liquidez. ¿Paga Navarra sus gastos con butacas de estadio y banderines de corner? Se pasa también por alto que suele ser el propietario el que se hace cargo del mantenimiento de un bien. ¿Les consta  que el mantenimiento de un estadio suele ser costoso y puede serlo en grado oneroso si hubiera que afrontar problemas estructurales, posibles en una construcción que ya va tirando a añeja?

¿Se tiene en cuenta para algo la integridad del verdadero patrimonio de todos los navarros, que no es un club de futbol, sino las arcas públicas?

Reducido sustancialmente el monto de la deuda (con las salvedades indicadas anteriormente)  quedan por ahí unos cuantos millones de euros para saldar en 33 años, dado el plazo de pago que Osasuna se concede en su propuesta, así como los tres años de mora que generosamente se le facilitan. Doy por hecho que, a este paso, para entonces o habrá desaparecido Osasuna, o habrá desaparecido Navarra, o los dos, con lo cual el problema se habrá disuelto por sí mismo, sin necesidad de pago alguno.

En cualquier caso, se pretende que los abonos que Osasuna realice consistan en el 25% de unos derechos televisivos misérrimos, el 25% de unos traspasos que visto lo que hay vestido de corto no han de ser gran cosa, y el 100% de…¡¡¡los posibles patrocinios públicos concedidos por el Gobierno de Navarra a Osasuna!!! En resumidas cuentas, lo mollar de la propuesta es que deja abierta la posibilidad (que se convertirá en realidad antes con antes) de que Osasuna salde una deuda previamente  jibarizada con el dinero que le vaya prestando su acreedor.

Y a esto le llaman Parlamento. Y a esto le llaman política. Y para esto se han puesto de acuerdo unos y otros.

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Esta noticia la publicamos el 15 de junio de 2018