La oportunidad de UPN

El anuncio de Yolanda Barcina de no presentar su candidatura para encabezar la lista electoral al Parlamento de Navarra en las próximas elecciones autonómicas abre una interesante oportunidad a UPN para ganar, por cuatro años más, la voluntad de los ciudadanos.

El anuncio inesperadamente sobrevenido, si es gestionado con inteligencia, brinda un momento político magnífico para que los ciudadanos que en el pasado se han identificado con los principios y objetivos políticos de UPN, lo renueven para lo sucesivo con plena conciencia de su conducta. Se presenta una coyuntura muy propicia para que UPN pueda de nuevo llevar al Gobierno de Navarra los intereses políticos de los ciudadanos navarros que defienden la personalidad diferenciada de Navarra, integrada con lealtad en España junto con el resto de las CCAA. La de aquellos que no responden a los cantos de sirena de las fuerzas nacionalistas que, con actitudes camaleónicas, ocultan sus verdaderos objetivos de disolución de Navarra en otra entidad política que juzgan de orden superior. Razones, a pesar de algunos claro oscuros aparecidos en la última legislatura, no dejarán de salir en su apoyo. No en vano, UPN, que ha dirigido el destino de Navarra en los últimos 24 años, es la fuerza política responsable de su espectacular desarrollo económico y social.

Se equivocó la Presidenta al proclamar, también de modo inesperado, su candidatura en el acto político de Cadreita. Aquella ocasión era más propicia para convocar a los afiliados a un proceso abierto y trasparente de elección de candidatos que para taponarlo con su madrugadora anticipación. El ciudadano ya había dado muestras suficientes de que los viejos métodos de designación estaban superados. Reclamaba sin tapujos mayor trasparencia en la gestión de los partidos, mayor intervención en la designación de los candidatos políticos, mayor participación en la determinación del contenido de los programas, mayor proyección y arraigo social de los dirigentes y pretendientes al Parlamento y a los principales ayuntamientos.

Se equivocará de nuevo si ahora no permite que sus órganos de dirección (Consejo general, Comité ejecutivo, Comité de listas) impulsen el más amplio proceso de debate, participación y selección de candidatos a la presidencia del Gobierno. Volverá a tropezar en la misma piedra si no estimula y empuja personalmente a quienes tiene capacidad política y espíritu de servicio suficientes al ciudadano. Han pasado los tiempos de la confianza desinteresada en los partidos. Hubo un tiempo, a mi como candidato me lo han indicado en más de una ocasión, en el que se afirmaba: “yo soy de los vuestros”. Éste es el momento, como en los tiempos de fundación y crecimiento del partido, de buscar al ciudadano, de ilusionarlo en un proyecto político determinado.

Los dirigentes del partido no pueden dejar pasar tan sugerente oportunidad enredándose en sus intereses y disputas singulares de continuar en los puestos de gestión y de representación ciudadana. Deben comprender que el partido es un instrumento político al servicio de los ciudadanos y no a la inversa. El partido no es un fin en sí mismo que cada cuatro años reclama del ciudadano el crédito generoso y desinteresado de su representación. Tienen que advertir que no están al servicio del partido sino del ciudadano. Precisan enterarse de que la riqueza de un partido y su atractivo electoral no residen en su actitud monolítica en la gestión y en lo apergaminado de sus programas. La viveza del partido, que aspira a ilusionar, se encuentra en el debate, en la integración activa del militante descontento, del disidente, del simpatizante crítico, del ciudadano interesado. Se localiza en la participación más amplia posible.

Se han perdido dos largos meses pero ello no debe aconsejar las prisas, no se debe forzar la elección. Es conveniente, precisamente porque el tiempo corre deprisa, aprovechar la oportunidad para contrastar con sosiego las ideas, opiniones, proyectos y equipos de los que se sientan atraídos por el honor y responsabilidad de representar a Navarra.

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Comentarios (2)
  1. senadono says:

    Tienes toda la razón.La marcha de Barcina es una gran oportunidad para UPN y para Navarra a pesar de que hasta esto lo haya hecho Yolanda mal.

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  2. senadono says:

    Barci ha demostrado nuevamente como es: no quiere dar la cara ante las elecciones,pero no quiere tampoco que los afiliados elijan candidato; quiere mantener el férreo control para nombrarse en puesto de salir diputado,para irse a Madrid con su multimillonario novio (ninguno dudábamos que su nueva pareja, si la tuviera, iba a estar forrado y vivir en Madrid).Yolanda es de talante autoritario,ha realizado un gobierno de perfil bajo pra lucir ella,como en el ayto,a desprecio de Navarra y de UPN y así ha ido: Navarrómetro Barcina 8 escaños.

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