El auto del juez Otamendi sobre Cervera y el caso de la muralla

Hay básicamente un hecho en todo el caso de la muralla que señala a Cervera como sospechoso y es que hay un aparente intento de chantaje y que a él se le detiene recogiendo el sobre-señuelo del dinero.

Por consiguiente, o hay efectivamente una maquinación o hay un chantaje.

La teoría de la trampa tiene algunos puntos débiles, como que Cervera recibiera su correo el día 29 de noviembre, diciéndole que el sobre estaba ya en la muralla, y que en cambio Asiáin lo recibiera el día 4 de diciembre, poniéndole de límite para entregar el dinero el día 7 a las 22 horas.

Si se tratara de una trampa, sería una trampa bastante torpe, puesto que Cervera podía haber ido a recoger el sobre antes siquiera de que Asiáin recibiera su correo. Cervera podía haber ido a la muralla antes del día 7, no habría encontrado nada, habría pensado que todo era una broma y no tendría por qué haber vuelto nunca más por la muralla.

Precisamente otra circunstancia que perjudica la causa de Cervera es que fuera a recoger el sobre el día 9, diez días después de recibir su correo, pero sólo apenas un día después de que expirara el plazo de Asiáin para entregar el dinero. Es decir, Cervera podía haber intentado recojer el sobre antes, pero apareció justo cuando tenía que estar el dinero.

Todo esto hace que el juez considere que existen indicios suficientes como para juzgar a Cervera, sin que ello quiera decir que estos indicios constituyan pruebas ni que finalmente se le vaya a condenar necesariamente. En realidad, el juez dice en el auto que:

“El auto de procedimiento abreviado no es una sentencia condenatoria”.

Y que:

“Para el dictado del auto de procedimiento abreviado es suficiente con que, de las diligencias de instrucción practicadas, se desprendan indicios racionales (no pruebas) de criminalidad contra el imputado”.

El juez también dedica una parte de su auto a tratar de desvirtuar algunos de los argumentos de la defensa de Cervera. Las pruebas practicadas, considera el juez, sólo demuestran que los correos no se enviaron desde los dispositivos electrónicos entregados por Cervera. Evidentemente no demuestran que no se enviaran desde cualquier otro dispositivo que pudiera tener Cervera.

Más  cuestionable en el auto parece que se puedan considerar indicios contra Cervera el que hipotéticamente este se hubiera podido mandar los correos a sí mismo, que no haya podido demostrar la existencia de una trampa, o que se considere un indicio contra él incluso la posibilidad de que realmente hubiera una información en la muralla, la hubiera recogido y luego la hubiera utilizado para chantajear a Asiáin. La mera posibilidad de que Cervera haya podido hacer algo no es un indicio de que realmente lo haya hecho y la presunción de inocencia funciona exactamente en sentido contrario.

¿Puede ser Cervera tan tonto como para ser culpable?

Es cierto que hay algunos elementos en su contra. Pero también hay muchos otros que nos permiten creer su versión.

Si el correo ofreciendo información hubiera llegado a Navarra Confidencial, hubiéramos picado. Con total seguridad, igual que Cervera.

Tal como estaba montado el chantaje, era muy probable que acabara como ha acabado. ¿Es Cervera lo bastante tonto como para poner en marcha un chantaje que tenía tantas probabilidades de acabar como lo ha hecho?

¿Dónde está la información que se iba a publicar si no se cedía al chantaje e iba a destruir a Asiáin? ¿Acaso Asiáin no sigue con su vida cobrando un feliz pastizal de la inmobiliaria de La Caixa?

Si Cervera fuera un delincuente habitual, podría pensarse que tenía poco que perder. Que en todo caso, con un correo autoenviado,  sembraría la duda y al final lo absolverían por falta de pruebas. Pero tratándose de Cervera, aunque no lo condenaran por falta de pruebas o lo exculpara un correo autoenviado, su vida personal y profesional queda tan tocada que resulta difícil entender que lo arriesgara todo en una maniobra que era evidente que tenía tantas probabilidades de acabar mal. Todo además por una cantidad de dinero que Cervera podía ganar en unos meses de trabajo honrado y legal. Y ni siquiera es que fuera a ganar 25.000 euros en vez de trabajar, sino que iba a trabajar de todos modos. Una vez más la lógica del chantaje tendría sentido para un delincuente anónimo de poca monta con poco que perder, pero apenas ninguno para un diputado de la talla de Cervera.

El caso es tan inverosímil como entender que el Presidente del Congreso de los Diputados atracara a punta de navaja a unos turistas en un callejón oscuro. No es imposible que materialmente el presidente del Congreso pueda cometer un atraco, pero las personas que se dedican a eso no suelen tener el perfil del presidente del Congreso.

Por todo lo visto al principio, la teoría de la trampa también es inconsistente. Alternativamente puede concebirse una especie de juego o maquinación macabra, tal vez perfeccionada sobre la marcha, quizá por alguien que simplemente iba viendo a ver qué pasaba. Eso sí, contrariamente a lo que piensa el juez salta a la vista que eliminar del tablero a una ficha molesta como Cervera podría ser un móvil  plausible para muchas personas a las que Cervera había criticado, quebrando la omertá foral respecto a la CAN que existía en Navarra.

De todos modos, si Cervera no hubiera dimitido, se le podrían reclamar responsabilidades políticas en base a lo que cada cual piense y las conjeturas de cada uno. Habiendo dimitido, Cervera tiene derecho a no ser condenado penalmente más que en base a pruebas fehacientes que no dejen ningún género de duda razonable de que él  fue el culpable.

En realidad, dadas las dudas del caso, da la impresión de que nunca sabremos exactamente lo que ha pasado y que por eso mismo lo previsible es que Cervera acabe siendo absuelto por falta de pruebas. Sin embargo, si nunca llegamos a saber lo que ha pasado, seguramente Cervera quede en lo personal y lo profesional muy perjudicado. Y acaso muy injustamente perjudicado.

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Comentarios (18)
  1. arana goiti says:

    Perdón, apogeo, quise decir apogeo.

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  2. spurgus says:

    Llamenme tonto (que lo soy), pero yo habría ido a buscar el sobre ese.

    A mi tampoco me convence el Auto.

    Es un asunto oscuro en el que, simplemente, no puede salir nada claro, por mucha voluntad que ponga el Instructor, que, como persona que es, tenía que poner termino al asunto. Me da la sensación de que se quita un poco de encima el tema, porque está como disculpándose.

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  3. Carlos Andres says:

    Santiago, no eres santo de mi devoción, pero siempre he apreciado en ti, un algo de diferente, cierta honestidad política que se echa muy en falta.
    Solo quería decirte, que no desesperes con el auto del juez, porque muchos sabemos que tienen poco futuro. Los indicios tienen que ser sólidos, no solo conjeturas , así que puedes sentirte tranquilo.

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