¿Hacia la deflación?

German Gorraiz López 22 octubre 2013 Opinión

La economía española se ha basado en el último decenio en la conocida “dieta mediterránea”, (cuyos ingredientes principales eran el “boom” urbanístico, la exportación, el turismo y el consumo interno), fórmula que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), debido al estallido de la burbuja inmobiliaria y el posterior hundimiento del castillo de naipes de la economía española.

Sin embargo, según ha indicado el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, “la economía española ofrece signos de un cambio de tendencia en el 2013 que permiten apreciar algunos brotes verdes, aunque frágiles”. Así, según el Banco de España, el déficit de Estado se habría reducido al 4,93%( rondando el 4,5 % pactado con Europa para el 2013); el PIB habría caído tan sólo el 0,1%  en el segundo trimestre ; la prima de riesgo remolonea en los 250 puntos y el Déficit de la Balanza comercial en julio sería un 82,8% inferior al del 2012, (al conjugarse un incremento del 6,9% de las exportaciones con un descenso del 3,1% en las importaciones), pinceladas de un cuadro económico anclado en la recesión pero edulcorado con datos maroeconómicos mejores que las pesimistas previsiones de los analistas.

Por desgracia, y a pesar de la cruzada mediática del establishment político-económico para inyectar optimismo a la sociedad española, se estaría larvando un nuevo virus patógeno, (el DDD), con un ADN dotado de la triple enzima D (Deuda desorbitante, Deflación en ciernes y Desempleo estratosférico).Así, el director del Departamento de Asuntos Monetarios del FMI, José Viñals, ha subrayado durante la presentación del informe del FMI sobre Estabilidad Financiera, que “la abultada deuda empresarial de los países periféricos europeos puede afectar al sistema bancario a través de pérdidas en los préstamos a empresas”.

Según Viñals, “cerca del 40% de la deuda en España está en manos de empresas que serían incapaces de hacer frente a sus deudas a medio plazo a menos que hagan ajustes como una reducción de la deuda, de los costes operativos o de los gastos de capital,( “debt overhag” en inglés), de lo que sería paradigma Electrodomésticos Fagor,(en preconcurso de acreedores lastrada por una deuda cercana a los 1.000 millones €), lo que sumado a la necesidad de nuevas provisiones de fondos de los bancos españoles, provocará que el crédito siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés normales para pymes, autónomos y particulares.

Por otra parte, según el INE, el IPC de septiembre registró un descenso del 0,2 % respecto al mes de agosto, lo que representa una reducción del 1,2 % de su tasa interanual en el presente ejercicio, (la más baja desde noviembre del 2009 ), estimando el Gobierno que se pueda alcanzar el 1% a fines de Noviembre. En cuanto al FMI, sus previsiones son de un 1,8% para el 2013 y de un 1,5% para el 2013 y aunque estima que el riesgo de deflación ha caído en todo el mundo, considera que España es el país con mayor riesgo de caída de precios después de Grecia,por lo que podríamos asistir a escenarios de deflación en el horizonte del 2014.

Por deflación se entiende “la caída mantenida y generalizada de los precios de bienes y servicios durante un mínimo de dos semestres”, según el FMI y conjugada con una tasa de desempleo tan bestial como la española (estimaciones del 26,9 % para finales del 2013), podría dar lugar a la aparición de un cóctel explosivo en la economía española de final incierto,(el DDD), ya que dichos factores económicos se retroalimentan.

Así, las empresas se ven obligadas a estrechar sus márgenes de beneficios para seguir siendo competitivas lo que les impide mantener sus beneficios empresariales así como realizar las necesarias inversiones en Bienes Equipo y que tiene como efecto secundario una congelación o reducción del sueldo de los trabajadores que hace reiniciarse la espiral deflactiva, alimentada por la subsiguiente reducción del consumo. Así, asistiremos al finiquito del consumismo compulsivo imperante en la pasada década debido a la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores por la congelación de sus salarios o la dramática reducción de los mismos, lo que unido a la ausencia de la cultura del ahorro doméstico agravará la ya severa contracción del consumo interno, ( una reducción del gasto familiar del 3,2 % en el primer semestre del 2013 según el BdE y estimaciones de una caída del 3,8% para el final del 2013 según los analistas del BBVA).

Para completar el cuadro macroeconómico, según un estudio de la agencia de calificación de riesgos Axesor, en el primer trimestre del 2013 se habría batido un récord de quiebras en España después de que 2.564 compañías se declararan en suspensión de pagos y por desgracia la previsión del FMI es que la sangría continúe a menos de que se tomen medidas drásticas. Así, según el FMI, España concluirá el ejercicio económico del 2013 con una tasa de paro del 26,9% y del 26,7% para el 2014, citando como factores negativos la continuación de la subida de salarios en España ( aumentos del 1,30% en el 2012 y del 0,63% en el primer semestre del 2013) tanto en los bienes manufactureros como en la construcción y los servicios, por lo que el ajuste económico español se habría producido mediante la caída de la producción y el incremento del paro, pero “insuficiente en el lado de los salarios hasta fechas recientes”, por lo que receta un drástico recorte de los salarios nominales (brutos) del 10% y una rebaja de las cotizaciones sociales en 1,75 puntos para crear 1,2 millones de empleos

Caso de que la Deuda Pública y privada prosigan su vuelo por la estratosfera, que los salarios sigan congelados o con incrementos inferiores al IPC,que el crédito bancario siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes, autónomos y particulares y no se aproveche la dilación en los plazos para reducir el déficit hasta el 2016 en incrementar la inversión en Obra Pública y reducir el desempleo, la economía española se verá abocada a un peligroso cóctel explosivo,(el DDD), cuyos ingredientes sería una deflación en los precios que impedirá a las empresas conseguir beneficios y a los trabajadores incrementar sus sueldos, una deuda privada imposible de asumir por las empresas y unas tasas de paro estratosféricas (rondando el 27%), lo que podría generar una década de estancamiento en la economía española, rememorando la Década perdida de la economía japonesa.

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