Pedir en la puerta de una Iglesia, o en la puerta de un banco.

Maria Arrieta Alecha 1 octubre 2013 Cartas al director / Agenda

No es la primera vez que me lo pregunto, pero quizás sea en momento de ponerlo en común con ustedes. Sobre todo para aquellos que no confían muchos en las buenas obras que devienen de Jesús.

Se puede pedir en la puerta de una entidad bancaria, debería de resultar más rentable, de los bancos, las personas salen y entran con dinero, un euro, por cada uno que entra y sale, podría arreglar muchos pero que muchos problemas de las personas, que piden ayuda.

Cuando una persona tiene que tomar la decisión de extender la mano para “pedir”, para pedir de verdad, es porque está en las últimas, porque está en las últimas, carece de otro recurso y tiene que pedir ayuda a sus semejantes, y sabe por desgracia que la banca, no le va a ayudar. Quizás sea quien le está agobiando con el pago de una hipoteca, de un préstamo, o con unos números rojos, de los que no puede salir.

Sin embargo, son las puertas de las Iglesias, las que se ven franqueadas por  personas pidiendo para vivir. (Y no es el momento de quienes, cómo y cuándo)

Los bancos obedecen a un sistema, los bancos son entidades, no son personas, no piensan por las personas, piensan en los números, piensan en los beneficios.

La iglesia, está compuesta por personas piensa en las personas, actúa por el bien de las personas.

La verdadera fuente de ayuda a las personas necesitadas no está en la moneda que se echa en la mano de un  mendigo, esa moneda solo fomenta que mañana acuda otra vez a por la misma moneda, con la confianza de esa misma moneda que usted le  dará, la esperanza, la ilusión de progreso, solo la deposita en el puñado de euros que de la puerta de misa de siete va a obtener, cierto que no tiene otra subsistencia, porque las ilusiones, se las han quitado, o peor nunca se las han dado; la esperanza, probablemente no sepa ya ni en que consista.

En la puerta del banco, ¿puede haber futuro?, ¿puede haber progreso, puede haber ilusión?.

Debería ser el lugar donde lo materialista, el puñado de euros, cayese en la mano de quien lo necesita, de una manera que se pueda soñar.

La esperanza, está en la puerta de la iglesia, pero bien sabemos todos que de esperanza no se vive.

Una cosa es cierta, por si se puede aclarar algo, las iglesias y los monasterios, existen desde hace mucho tiempo y siempre han ayudado a los necesitados, los bancos en contraposición no existen desde tan antiguo, pero no han estado siempre rodeados de necesitados, o por lo menos no de necesitados satisfechos.

¿Nada he aclarado, los pobres seguirán estando en las puertas de las iglesias, verdad?

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Esta noticia la publicamos el 5 de junio de 2015