Concejal carlista del Ayuntamiento “batasuno” de Leiza defiende la memoria histórica del carlismo

Las revanchas son una forma triste de ajustar cuentas con el pasado. Es posible que retirar un reconocimiento honorífico a una persona que pensó de un modo distinto a los que hoy tienen el poder produzca satisfacción en los que mandan, pero eso no es nada en comparación con la decepción y dolorosa sensación de que las ideas callan cuando la fuerza se impone. Y si con actos así las ideas callan, las preguntas resuenan.
Por ejemplo,
¿Cómo pudo ser que un pueblo como Leiza, tan vasco y tan trabajador y popular, fuera durante la mayor parte de la época contemporánea un bastión del carlismo?
¿Cómo pudo ser que, hasta la aparición del nacionalismo, la inmensa mayoría de los leizarras, sencillos trabajadores y pequeños propietarios, fueran carlistas de corazón dispuestos al sacrificio por defender sus convicciones?
¿No habrá tenido nada que ver el carlismo en la preservación de la cultura vasca de Leiza?
¿Aquél viejo carlismo no sería una fuerza de defensa de las libertades populares frente al centralismo liberal invasor?
¿No habrá tenido el carlismo parte en la formación de una conciencia celosa, por los derechos de la gente, y una intolerante, frente a los abusos?

Pero no se detienen ahí las preguntas que durante demasiado tiempo se han querido prohibir a los hijos de Leiza y de muchos pueblos vascos:
¿Cómo podía ser que los carlistas leizarras amaran Euskal-herria como su patria y al mismo tiempo se emocionaran con el ideal de las Españas, sin encontrar contradicción en ello?
Quizás no hay contradicción ninguna entre Euskal-herria y las Españas.
Pero hay más,
¿No enseñaban los viejos carlistas a venerar las libertades populares que llamaban fuero y a defenderlas con la misma vida?
¿No tendremos que preguntarnos qué relación tendrá aquel viejo fuero con el deseo de verdaderas libertades para Euskal-herria?
También aquí se da una contradicción, de que los que hoy hablan de fuero han logrado la abolición de su esencia y quienes buscan otro “marco institucional” para los vascos, ignoran la hermosa raíz que el fuero tiene en esta tierra de Leiza.
Por último y más importante:
¿Cómo podía ser que aquellos vascos carlistas amaran a Dios sobre todas las cosas y se enorgullecieran de llevar una vida humilde y cristiana, desde la mañana hasta la noche, desde la infancia hasta la muerte?
¿Quizá no habrá ninguna incompatibilidad entre ser vasco y la religión?
O más aún, ¿es que no fue el amor a Dios lo principal que custodiaban aquellos vascos, españoles, carlistas y leizarras?
Dejadme decir que la verdad se defiende sola. Podremos ocultarla, podremos privar a las generaciones actuales de su derecho a conocerla, pero no podremos cambiarla. El carlismo en esta tierra no fue nunca planta trasplantada que necesitara aclimatarse: fue sencillamente el decantarse de una historia milenaria que aunaba amor a Dios, al prójimo, a la justicia y a la propia identidad vasca. Por eso mismo fue siempre integrador: Dios y patria, fueros y rey. Integrar, solidarizarse, vivir en permanente auzolan, sin otra exclusión que la mentira, que el odio y que el rencor.
Me podréis decir que deliro, que dibujo un panorama idílico e inexistente. No es verdad. La razón de ello es que no hablo de ninguna ideología (y podría extenderme en las mentiras que se han vertido sobre el carlismo, vinculándolo con enemigos históricos, como el fascismo), sino de un pueblo que tan sólo quiere construir su propia vida y defender las tradiciones que le han dado su identidad. Por supuesto, que entre los carlistas hubo de todo, pero no porque eran carlistas. En tanto que carlistas eran hijos del pueblo y de Dios y sus errores personales no ensombrecen ese glorioso empeño común.
Dejadme deciros una última cosa: vosotros queréis construir una patria con una ideología. Los carlistas nunca tuvimos una ideología, sino una patria que conservar, que merecer, que transmitir. Por eso, vosotros podéis haber visto en los carlistas de ayer y de hoy enemigos que no tienen cabida en vuestra patria soñada. Esa ventaja tenéis sobre nosotros: nosotros, sin embargo, os necesitamos, aunque vosotros creéis que no nos necesitéis, porque para reconstruir la patria, el pueblo, la vida en común no podríamos prescindir de nadie, porque todos estamos llamados a ayudarnos a vivir una vida más digna y más humana. Ésa es nuestra debilidad, pero ésa también es nuestra gloria.
Mi defensa de un hijo del pueblo no es una defensa personal ni partidista, es una llamada de atención, un recordatorio a unas cuantas preguntas que todavía se acallan.
En primer lugar diré que por la diferencia de edad no he conocido a D. Antonio aunque si conocí a su hermano D. Nazario, que vivía en Leiza, cuando nosotros éramos pequeños, y también a todos sus sobrinos, hijos de su hermano D. Rufino y los hijos de este y los nietos, pues son de mi edad y por último los biznietos que son de la edad de mis hijos. Lo que si, he tenido la oportunidad de conocer a dos de los hijos de D. Antonio, D. Javier y D. José Antonio con los cuales he mantenido y mantengo una gran amistad por su personalidad y fidelidad en todo momento y como representante de este ayuntamiento por el honor y la dignidad de todos ellos y con todo merecimiento quiero hacer esta defensa.
En segundo lugar diré que siempre me ha gustado escuchar a las personas mayores en sus tertulias y entre ellos hablaban muchísimo de D. Antonio y de lo que les ocurrió aquí y allá, pero tengo que reconocer que entre aquellas vivencias y a menudo estremecedoras, nunca escuche una conversación con el mínimo rencor hacia las personas que habían sido sus adversarios, al contrario la mayoría de aquellos hombres y mujeres supieron rehacer sus vidas pasando todos, toda clase de penurias, se respetaron y convivieron en adelante, dejando ejemplo para la posteridad.
A D. Antonio Lizarza el pueblo de leiza le nombró hijo adoptivo, y ahora el pueblo de Leiza le va a retirar. ¡Pobre Leiza como te han cambiado! Pero yo os diré que a D. Antonio Lizarza, jefe carlista en Navarra,  que no era hijo adoptivo de Leiza, sino que natural de Leiza y a mucha honra para él y para muchos Leizarras,  eso sí que no le vais a quitar porque cambiareis la historia pero nunca, nunca, nunca la realidad.
Y por todo ello también diré que esta iniciativa que habéis presentado no hace más que demostrarme que yo en algo estaba equivocado, pensaba que aquellas tertulias de nuestros mayores, aplacaban a toda persona que no quería que sus hijos pasaran por lo que ellos tuvieron que pasar, pero veo el rencor y el odio de otras personas siguen buscando el enfrentamiento.

*Intervención  acompañada de la lectura del siguiente “escrito en contra de la iniciativa del ayuntamiento de Leiza para la retirada del nombramiento de hijo adoptivo de Leiza de D. Antonio Lizarza.

 
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Comentarios (10)
  1. 11DICIEMBRE says:

    Concejal de corazón carlista, pero elegido por DNE, derecha Navarra y española. En el balcón aparecen también de DNE, pello urquiola y su presidenta,NIeves Cipres Aznar

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  2. director says:

    LLeva muchos años de concejal y con distintas siglas. Como agrupación independiente, como upn …
    Lo que está claro que le votan a el ,no a sus siglas , al igual que Peio Urquiola
    Es lo que hay.

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  3. A D silvestre Zubitur claro que le votan y siempre le han votado y votaran. Pero lo que no se puede ocultar es su pertenencia a DERECHA NAVARRA Y ESPAÑOLA
    En palabras de D. Pello urquiola, por primera vez votaron ” sin la nariz tapada”. ¿ A quien? a DNE
    Es lo que hay, señor Director y querer ocultarlo es faltar a la verdad

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  4. Pink says:

    Dios, patria, fuero y rey. En esa zona siempre se ha defendido ese pensamiento por mayoría, ya que pocos eran los republicanos en la zona.

    Siempre se ha deseado conservar la cultura Vasco-Navarra, y digo esto porque a pesar de tener ciertas coincidencias con determinadas cosas de nuestros vecinos de Euskadi, siempre ha habido también diferencias.

    El echo de querer preservar cierta parte de la cultura Navarra, no daba lugar a revindicar la independencia, la adhesión a Euskadi, a la aprobación de las conductas del terrorismo o la discordia con el Estado Español.

    Solo se buscaba un respeto mutuo, entre cultura, forma de vida y tradiciones.

    Usos y costumbres que impregnan una forma de vida, sencilla, humilde, trabajadora y religiosa.Que por defecto se nos ha inculcado desde que nos mecen la cuna.

    Con esto quiero decir, que nuestra cultura es una máxima, que la llevamos con orgullo y altura, que para nada comulgamos con la discordia y con lo que hoy en día el lado radical nos vende. Y que hacemos de todo ello una buena representación de las raíces de esta tierra, basándonos en un principio, pacto y concordia. Defendiendo con el sentimiento los nuevos fueros y Navarra.

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  5. templau says:

    Que nadie se confunda pues EKA nada tiene que ver con DNE ni con ese concejal.
    EKA defiende la libre autodeterminación, la confederación, el socialismo y la autogestión. Y siempre estuvo posicionado contra el franquismo y el fascismo, así como contra los traidores colaboracionistas que como el criminal Rodezno o Lizarza fueron expulsados del mismo.

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  6. navarrisimo says:

    Lo has clavado Pink,perfecto,claro como el agua que nace en los manantiales de Navarra.Mi apoyo sin fisuras y mi fuerza para los auténticos Navarros y Españoles de los pueblos del Norte de la querida Navarra.Siempre con Los valores que han hecho y seguirán haciendo a Navarra fiel a si misma,a sus raíces cristianas,a su fe en Dios,y a la defensa de las señas de identidad.

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  7. arana goiti says:

    Cuando el Carlismo se escindió en tres facciones entre finales del siglo XIX y principios del XX (precisamente esa división es una de las claves, casi nunca explicadas, de la penetración del nacionalismo vasco) adivinen en qué comarcas era mayoritario (entre mayoritario y muy mayoritario) el Partido Integrista.

    Premio.

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  8. elena sanz-orrio says:

    Magnifica defensa y argumentos ciertos,
    Artículos como este deberian salir en todos los periódicos.
    Enhorabuena

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  9. LIBERTADSIEMPRE says:

    Algunas personas no pueden evitar retratarse como son con su comportamientos, este es el caso de Leiza y su acuerdo del Ayuntamiento. Tratar de modificar la Historia no deja de ser un robo de la Cultura a las generaciones que nos suceden y que tienen derecho a este Patrimonio Cultural y a su Historia. La “limpieza ideologica” de Leiza
    tiene mucho de similar a la limpieza etnica de la guerra de Yugoslavia con sus horrores y asesinatos, que trataba de expulsar a sus legitimos propietarios de sus hogares para sustituirlos por otros mas convenientes. Asi ocurre en Leiza, se trata de sustituir, de borrar una parte de la Historia de Leiza para acomodarla a intereses politicos. La historia de Navarra esta “vivida” y D. Antonio Lizarza siempre sera hijo adoptivo de Leiza, le pese a quien le pese y el Carlismo una pagina inmortal en Leiza y reflejo de sus habitantes. Solo se me ocurre recordar las palabras de Unamuno en Salamanca dedicadas con solemnidad a estos politicos: “Vencereis pero no convencereis, vencereis por que os sobra fuerza bruta pero no convencereis por que os falta lo mas importante, justicia y valor en vuestra lucha”. Solo acabar con un Viva España, Viva Navarra y Viva Leiza.

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  10. Ramon de Argonz says:

    Detrás de este testimonio hay mucho fondo humano, mucho ser: ser persona, mucha hombría, ser de familia, ser cristiano, ser carlista, ser leizarra.

    En este testimonio hay mucho sufrimiento y dolor contenidos.

    ¿Quien no tiene en mente el dolor por la división en el seno de las familias leizarras, ayer plenamente unidas? ¿Por el predominio cada vez mayor del egocentrismo, del odio y la revancha -individual y colectiva-, difundido por la ideología marxista de lucha, que utiliza el lugar de nacimiento -el “nacido en” cambiado y trastocado en “nacionalismo” etnicista- como elemento de trastorno y una odiosa confrontación?

    ¿No es esta lucha ideológica poco o nada acorde con el espíritu o temperamento algo tribal, tímido y valiente, de ideales nobles más que idealista, de las gentes de nuestras indómitas montañas, que el marxismo -ayer y siempre internacionalista-, envenena y utiliza hoy a su beneficio, para convertir pueblos pequeños en infiernos grandes?

    ¿No va condensándose todo este poso de odio -que ha originado mil sufrimientos en un pueblo pequeño como Leiza-, en el mero capricho, en la única “oferta” contraria tristemente al bien común, y en los malos humores que expide quien se reconcome por dentro, quien elimina primero a los propios padres considerándolos hoy “extraños”, y quien después eliminará a los de la propia ideología jacobina?

    Sí, en este testimonio que hemos leído con verdadera admiración, hay mucho sufrimiento y dolor contenidos. ¿Quién no se acuerda del buenísimo concejal asesinado Múgica? ¿Quién no de los exiliados de Leiza por temor a represalias? ¿Quién del silencio contenido en familias, bares y en la calle? ¿Quién no se acuerda de las amenazas continuas, sufridas de manos de quienes debieran de ser los mejores vecinos?

    Pero aún quedan hombres, valientes que plantan cara al mal disgregador.Aún quedan vecinos buenos que viven y piensan bien, que dicen lisa y llanamente lo que piensan, que viven con sencillez y una sana alegría interior que compensará con creces el dolor producido por una continua decepción.

    Por eso, nuestro abrazo más entrañable a don Silvestre Mª Zubitur por él mismo, por ser como es, por amar y haber sido probado persistentemente en el sufrimiento. Ya sólo creo a quien ha sido probado así. ¡Cuánto se habla, Dios mío! Necesitamos testigos.

    Mi más cordial enhorabuena a don Silvestre Mª Zubitur, persona dignísima ante sus mayores, y ante la comunidad leizarra, humana y plena porque cristiana. Quien Dios te lo pague, que los hombres somos malos pagadores.

    Ramón de Argonz
    (Ochagavía)

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Esta noticia la publicamos el 20 de septiembre de 2012