Allá, donde se cuece el Bienestar

Carlos Amat 27 marzo 2013 Opinión

 

Es francamente grande el desconocimiento que ciertos sectores de la población mantiene con respecto a los polígonos industriales. Es comprensible, ya que en los polígonos industriales, de las distintas ciudades, no hay un efecto de llamada comercial -salvo excepciones- y, por lo tanto, permanecen en un anonimato oscurecido por el trabajo laboral diario. Tampoco se dan programas de TV, con grandes audiencias, sobre lo que pasa en los polígonos; tal y como si se hacen del mundo del ocio en centros comerciales, playas, o centros urbanos. Y es que, esto del trabajo diario, a todos nos parece algo tedioso y poco atractivo -el esfuerzo, en si mismo, lo es.

Sin embargo, considerando la dependencia real que nuestro sistema tiene sobre lo que se cuece en los polígonos industriales, cabria considerarlos como piezas claves en nuestro “modus vivendi y modus operandi”.Tanto es así, que aquellas comunidades que gozan de un buen entramado industrial -como El País Vasco- se encuentran en una situación mas favorecida que donde se adolece de ellos -Andalucía.

A lo mejor, si nuestros políticos -tan alejados de las realidades sociales de este humilde pueblo- descendieran a menudo de ese Olimpo que da la política, con MAYUSCULAS, y visitaran mas polígonos, podrían llegar a tener una concepción mas clara de esa realidad social, laboral e industrial, que tanto contribuye a su propio sustento y mantenimiento.

Pero la pieza clave que da cohesión y razón de ser al polígono es el pequeño empresario, autónomo – sea en soledad o asociado. Es este personaje -sufridor y esforzado-, generalmente, con cara de pocos amigos -sobretodo, últimamente- el propietario, socio, o gestor de esas pequeñas empresas que contribuyen de una manera mas directa a nuestro bienestar y supervivencia, en un estado de justicia social con recursos, como el que, hasta ahora, hemos gozado.

Esto pude ser, en si mismo, una tremenda novedad para algunos de nuestros mas cercanos políticos quienes solo tienen ojos para la calificación de terrenos para grandes almacenes y tiendas, con vocación de comerciante fracasado. Así como una casi nula capacidad para favorecer y atraer proyectos industriales a nuestro suelo -ni una sola fabrica, en nuestro entorno, desde no se cuantas legislaturas…

Pero desentrañando los sorprendentes secretos y vericuetos de los polígonos, diré que si hay alguien que justifica plenamente su presencia en un polígono, ganándose la vida con servicio y abnegación; es el el “Bar del Polígono”, donde estos autónomos interaccionan.;Lugar, este, que recomiendo, ademas, por su sorprendente calidad hostelera -cocina casera-, así como por sus precios populares.

Ha ahorrado “El Bar Del Polígono” a nuestro sistema lo que no esta escrito, en mas que posibles gastos de gabinete psicológico y Psiquiátrico de nuestros autónomos y empleados. Y es que por un vinito y un pincho, en el susodicho bar, se adquiere un nivel de liberalización y desahogo tal, que contribuye de una manera muy efectiva en la mejora del equilibrio emocional de muchos de los clientes -autónomos- que acuden con grandes ansias de desahogo y comprensión.

Servidor, que ha sido hombre de polígono durante muchos años, acude con cierta asiduidad a algunos de los polígonos industriales de los que pueblan nuestro extrarradio pamplones; de Norte a Sur y de Este a Oeste. Y es así como adquiere una constatación mas efectiva de la situación, entre estos, cada día, mas escasos “ciudadanos-productivos”. Y que cabria de calificar como: “…que van sobreviviendo, a trancas y barrancas”.

Últimamente, es de resaltar la denuncia, por parte de casi todos los parroquianos de los bares de polígono, sobre el suntuoso crecimiento en las exigencias e inspecciones de nuestras administraciones públicas. Tal es la inundación del papeleo burocrático exigido, y de control, que las empresas ya solo están creciendo en personal administrativo o en gestión administrativa externa -asesorías. Con esto el gasto fijo de las empresas se esta yendo a mas -justo al contrario que los beneficios.

Ademas, muchas de las desbordadas asesorías están encareciendo sus tarifas; ante tanta nueva tasa, tanta inspección, tanto cambio, y crecimiento, en los porcentajes e importes de las distintas retenciones e impuestos; en las nuevas normativas. Papeleo interminable donde entra la, mas que posible, revisión de subvenciones concedidas hace años… ( por la Autonomía, por el Estado, o por Europa); mas un largo ecetera de otras inspecciones y controles posibles que no enumerare por no cansar.

Este es el tipo de ayuda la que mejor se percibe, proveniente de nuestra administración, hacia nuestras empresas. Con esta inestimable colaboracion, es de suponer, que ira creciendo -en su día, a día- el, ya incontable, numero de naves industriales vacías. Ayuda que camina justo al contrario de la que se percibe en los cincuenta y dos paraísos fiscales -impunidad total. Por lo que la prevención posible sobre esos parásitos y piratas, pasa por pensar que también los veremos crecer, afianzándose cada día mas.

Son cosas, estas, fáciles de evaluar y constatar a pie de calle de un cercano polígono; sin ir mas lejos.

 

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