Nuestros separatistas

Ricardo Guelbenzu 28 febrero 2013 Opinión

 

Sabemos que los lazos históricos, culturales y económicos, entre las distintas autonomías entre sí, y de éstas con el resto de España, son mucho más fuertes que los llamados “hechos diferenciales”. Tanto en la vieja Europa, como en cualquier parte del mundo, en cada desplazamiento de 200 kilómetros en cualquier dirección, nos encontramos con especificidades culturales, gastronómicas, etc.

El “éxito” de los independentistas, proviene de la utilización torticera de nuestra historia (pasada y reciente), todo sentimiento español lo tildan sospechoso de franquista. La izquierda ha cooperado en la neutralización de la españolidad. Presentando a los separatistas como progresistas y representando a la República como benéfica, derrotada por la maldad de unos pocos militares (matones y rebeldes) que ganaron equivocadamente la guerra, y presentando al franquismo, como el causante de todos nuestros males (sic).

En este contexto la defensa de España ha sido muy débil, incluso vergonzante. Las ambigüedades de la Constitución se releyeron en favor de los independentistas, por la necesidad de dar estabilidad parlamentaria a los diferentes Gobiernos en Madrid. Se ha ido mucho más allá, de lo previsto por los años setenta. Se han transferido muchas más competencias de las que soñaron los nacionalistas de aquélla época. Si preguntamos a un nacionalista catalán o vasco en qué periodo de la historia, han disfrutado de mayor autogobierno, de mayor apoyo a la lengua, a las propias instituciones ¡la respuesta sincera! Sin duda alguna, es en la actualidad.

Pero les parecen insuficientes. Ellos utilizan sentimientos y emociones ¡himnos y banderas!, para ir contra el proyecto común español. Tildan de franquista, al que utiliza los aspectos emotivos españoles. El discurso separatista no tiene apoyo ninguno en la historia, vascos y catalanes, han vivido en España, y se han sentido españoles durante toda su historia. Los separatistas hoy necesitan reescribir una historia imaginaria. Ellos desprecian a sus paisanos catalanes: Casanova, Prim, Gaudí, Miró, Casals, Albéniz, Granados, Cugat, Montsalvatge, la Caballé, Loquillo, Azúa, March, Plá, Boadella, Pau Gasol, Belmonte, Marc Márquez, Alguersuari, Pedrosa, X. Hernández…. a los vascos como: Elcano, Legazpi, Garay, Blas de Lezo, Churruca, Jáuregui, López de Ayala, Zumalacárregui, Arrupe, Loyola, Lerchundi, Prieto, Ibarra, Chavarri, Pío Baroja, Unamuno, Maeztu, Zuloaga, Zubiri….. por haber sido, por sentirse españoles. Solo una memoria veraz del pasado, nos orientará en el presente.

Todo separatismo se apoya en dos sentimientos primarios, el narcisista “nosotros somos especiales y superiores” y el sempiterno, victivismo “nos oprimen, pese a ser tan buenos”. En el narcisismo es fácil reconocer cierto racismo, tan presente en la Europa cuando se formaron estos separatismos. Tras la II GM, el racismo se consideró inconfesable. Hoy persiste de manera encubierta, sin ese racismo encubierto, la tensión separatista perdería fuerza. Todo esto es especialmente ridículo, ya que catalanes, vascos, son tan mediterráneos como los demás españoles, han compartido todos los avatares históricos -los buenos y los malos- de la nación más vieja de Europa, teniendo mucho más en común entre ellos, que con el resto de europeos.

Pero erre que erre, persiguen “redimir” a sus paisanos de males imaginarios. Ahora aprovechan la crisis para echar la culpa a España, y apostar por la “construcción” de sus naciones ideales, cuyos beneficios prometen que serán estupendos. Si no reaccionamos resueltamente, los separatismos pueden causarnos grandes desastres. No olvidemos que cada consenso, cada cesión, la han utilizado como punto de partida, para seguir avanzando en sus planes secesionistas.

La última infamia del mundo etarra (Sortu) es el intento de reescribir la historia. Pretenden igualar a las víctimas de ETA, con los muertos de ésta, en actos de la misma. Equiparando a “todas” las víctimas, justifican su pasado, y dicen que facilitan el camino “para su paz”. También ¡pretenden que los condenados por terrorismo, salgan de las cárceles! Van ganando cierto apoyo entre los socialistas vascos, que pueden pensar que apoyar esta falsa salida, les facilitarán las alianzas con ellos, a medio plazo. Lo del PSC ¡es de aurora boreal! debilitan tanto al PSOE, como al resto de españoles.

Si los separatistas consiguieran sus propósitos, balcanizarían a España, y ellos mismos lo tendrían mucho más crudo. Por fanatismo insisten en sus obtusas ambiciones. Buscan la hegemonía política, a base de distorsionar la realidad. Con permanentes enfrentamientos ideológicos obstaculizan todo proyecto común. Cosa muy rentable, al permitirles ocultar en unos casos su corrupción, en otros su incompetencia. Cualquier crítica la tildan, como ataques centralistas. ¡Es hora de ser valientes y democráticamente! parar esta deriva, somos la inmensa mayoría y contamos con la razón y el derecho.

 

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