El extraño caso del Sr. Cervera

Carlos Amat Larraz 13 diciembre 2012 Cartas al director / Agenda

 

Este asunto -que esta haciendo famoso en todo nuestro país a nuestro paisano el señor Cervera- no deja de ser una muestra mas de la prepotencia y soltura con que se manejan -cada día mas- nuestras oligarquías políticas en medio de la oscuridad mas cutre y seudomafiosa.
No hace falta entrar en detalles, con el fin de buscar un culpable, para ver la podredumbre que cubre el asunto y que, seguramente, no es otra que la que impera, entre bambalinas, en todo nuestro entramado político y parlamentario; que se ha ido degradando paulatinamente y a lo largo de estos años; alcanzando, en la actualidad, unas cotas absolutamente escandalosas.

Estas personas que juegan así con el patrimonio y las altas responsabilidades que en ellos se han confiado no se merecen sino el repudio y el desprecio mas absoluto por parte de un ingenuo e inocente pueblo.

Personas con un poder -delegado en ellos- que han jugado y que juegan con el patrimonio y con la vida de generaciones de personas y de familias. Sin ir mas lejos el Sr. Cervera es uno de los responsables -anterior a la crisis- mas directos de la penosa situación en que se encuentran la mayoría de las farmacias en Navarra. Con una densidad de oficinas por habitante tan sumamente alta que no se da en ningún otro país de la Comunidad Europea. Densidad que, en si misma, es la causa primera y ultima de su anti rentabilidad y que amenaza con peligro de desabastecimientos para los ciudadanos.

Todo ello, gracias a las poderosas labores desarrolladas por su señoría durante su gestión al cargo de la sanidad de Navarra -Consejero- y su conocida “Ley Cervera”.

Si les parece una barbaridad lo que aquí digo pregunten a cualquier farmacéutico de Pamplona, o de Navarra.

En fin, que este señor, en lugar de dedicar sus esfuerzos a la labor que le ha sido encomendada, ahora como diputado en Madrid, prefiere dirimir sus antiguas diferencias con el expresidente del Gobierno de Navarra, Don Miguel Sanz, y con altos cargos de la CAN; en una sibilina vendetta -parece que, ya, vieja- y a saber de que ocultos y siniestros origenes.

En cuanto a la culpabilidad o inocencia de Su Señoría, en este asunto del presunto chantaje, “doctores tiene la iglesia” y que se haga justicia.

 

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Esta noticia la publicamos el 4 de septiembre de 2014