Cataluña

Carlos Amat Larraz. 19 noviembre 2012 Opinión
 Respecto a los últimos acontecimientos, ocurridos como consecuencia,
de las actuaciones del político, y actual presidente de la Generalidad,
Don Arturo Mas. Es del todo imperante el citar dos artículos de La
Constitución Española “Carta Magna de la convivencia en España” y
que fue firmada por el entonces presidente de la Generalitat en nombre
de todos los catalanes.
 Artículo 2. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de
la Nación española, patria común e indivisible de todos los
españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las
nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas
ellas. (…/Sic.)
 …/ Artículo 155. 1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las
obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare
de forma que atente gravemente al interés general de España, el
Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma
y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría
absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar
a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la
protección del mencionado interés general.(…/Sic,)
 …Pero el Sr. Artur Mas dice que da a España mucho más que lo que
saca de ella y basa su argumentación en una falacia y una patraña, con
la que trata, este señor, de justificar su injuriosa labor de mal
gasto, en su gestión publica, sus cuantiosos delitos pendientes y su
pulso al estado. El Sr. Mas representa a una casta oligárquica
instaurada en Cataluña desde antes de nuestra actual constitución; con
unos lideres en un permanente estado de equilibrio entre la sospecha de
la ilegalidad mancomunada y la santonería mas patriótica.
 ¿Por qué de donde se han sacado, nuestros políticos autonómicos, lo
de que son ellos y las comunidades autónomas, que representan, las que
contribuyen con sus recursos, vía impuestos, al estado? ¿Quién les ha
dado semejante protagonismo? Esto es una burda patraña y una
entelequia. Porque son los españoles –ciudadanos de esta nación- los
que lo hacen… uno a uno y vivan donde vivan.
 Pero son los centralismos de las grandes ciudades –donde viven
nuestros políticos autonómicos- Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza,
Valladolid los que mas se benefician de los recursos estatales; que
viene a ser, en si mismo, uno de los grandes problemas de España. En el
caso de Cataluña; es Barcelona a quien se le puede achacar mucho más
centralismo, con respecto al resto de Cataluña, que el que ejerce
Madrid sobre la región.
 Hay una realidad manifiesta en España, fuera de las autonomías y de
los nacionalismos - hechos a la medida de una casta de señoritos
políticos y de aprovechados locales- y es que la Cataluña y el País
Vasco constitucional le han costado a esta nación, en prebendas,
pleitesías y “para bienes” lo que no esta escrito; incluido la
mismísima creación del estado de las autonomías.
 Y hay una realidad provocada por una mala gestión geográfica que nos
ha llevado a una mayor centralización de las grandes ciudades
–capitales autonómicas: Una excesiva atomización de los servicios
comerciales y sociales; colonización urbana masificada de los
extrarradios rústicos, en contra de más centros productivos
–polígonos. Y otros constatados hechos consecuencia de una sociedad
politizada, sectaria y fracmentizada por una casta de señoritos de
terruño geográfico; consecuencia de lo cual, nos encontramos con
cuatro millones de jubilados anticipados –hasta de 45 años-con una
salud de hierro; una destrucción sistemática de una clase media
operativa y generadora de recursos – molestos autónomos arruinados-;
un malgasto desmesurado de proyectos absolutamente inviables en
aeropuertos, centros comerciales, velódromos y obras faraónicas,
chocantes y ruinosas empresas, en general. Además de otros excesos en
asociaciones, “empresas sin animo de lucro”, centros cívicos,
deportivos, sedes sociales, palacios de congresos, empresas de
servicios, espectáculos y una larguísima e interminable lista de
enchufados, de por vida, en puestos claves; mal preparados e
inoperantes.
 Volviendo al centralismo autonómico, diré que nadie podrá negar la
evidencia de que detenta muchos menos servicios un ciudadano de –por
ejemplo- Brull (pueblo de la Provincia de Barcelona) -230 habitantes-
que uno de Barcelona. En Brull no hay Instituto de Educación, centro
hospitalario, cuartel de La Guardia Civil, no hay Delegación de
Hacienda, ni oficinas de la Consejeria de Vivienda, ni Estación de
Autobuses, ni de tren, metro o aeropuerto. Pero pese a esto un ciudadano
de la localidad citada paga exactamente los mismos impuestos que uno de
Barcelona ¿Acaso es esto justo, para el ciudadano de Brull?
¿Deberían, los ciudadanos de Brull declararse independientes?
 Pero son otros los problemas que agobian a esta mal gestionada nación;
con una casta de políticos y alto funcionarizado inoperante,
malgastador, egoísta e irresponsable. Y muchos profesionales de la
política corruptos –demasiados- y que en muchos casos quedan
perfectamente localizados en esas grandiosas fincas que se han creado
para su propio beneficio; “Comunidades Autónomas” y que manejan a
su antojo –ellos y sus hijos- desde su centralizada capital.
 Este señor Arturo Mas antepone su necesidad a la de Cataluña y a la
de España. Atenta contra el Estado y contra los intereses de todos los
ciudadanos y se vale de la situación privilegiada que le pone la
Constitución de todos los Españoles, para atentar contra ella y
desestabilizar así a la nación. El Sr. “Arturo Casa de Campo”
oculta, de esta manera, su inoperancia e incapacidad de dar solución a
los agobiantes problemas de sus representados –catalanes- metiéndoles
en un oscuro callejón de muy dificultosa salida. . ¿Y que beneficios
obtiene con esto este señor? Pues le conseguir cambiar la aptitud de
sus ciudadanos votantes; catalanes, hacia su persona. Ciudadanos
catalanes, con ideas independentistas, que hace nada le arrojaban
injurias por su inoperancia y que ahora, tras sus declaraciones
independentistas, le ensalzan. Demostrándonos así, una vez más, que
en política todo vale,
 Ya esta claro, que son los Políticos el verdadero peligro de España.
Así ha sido históricamente, donde un inocente pueblo se ha visto
avocado, por la clase política, a situaciones de enfrentamiento social
crueles e irresolubles, en su magnificencia, por la vía pacífica.
 Políticos inoperantes, mal preparados, irresponsables y
malintencionados que, explotando los sentimientos más nefastos e
íntimos de algunos envilecidos ciudadanos, les han perpetuado en sus
errores y en sus horrores.
 Tomas de decisión e innobles actuaciones que han marcado y
estigmatizado la vida de generaciones y generaciones de españoles,
mientras los políticos que las han tomado, descansan relajados, desde
la impunidad más vanidosa e irresponsable; en el olimpo de la sapiencia
social y del enriquecimiento personal, que otorga el debate y la
charlatanería más pedante y perniciosa.

			  
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