De la política social, a la ingeniería social


 

El candidato republicano Mitt Rommey acusó hace unas semanas al Presidente Obama de querer importar a Estados Unidos lo peor del modelo social y político europeo. Y al menos en un aspecto, los hechos no han tardado en darle la razón. El Partido Demócrata parece dispuesto a emprender la misma deriva radical que algunos partidos de izquierda europeos. Obama va a implantar un seguro médico obligatorio, vieja reivindicación, en particular, de muchos católicos, históricamente cercanos a los demócratas por sus políticas sociales. Pero el viejo sueño se ha convertido en pesadilla: los seguros, anuncia la Casa Blanca, incluirán obligatoriamente coberturas como la píldora abortiva del día después o esterilizaciones, y limitarán seriamente el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario. Llueve sobre mojado.

La Administración ha hecho todo lo posible por enemistarse con los católicos y otras comunidades. Por ejemplo, está forzando a algunas de las más importantes organizaciones caritativas del país a cerrar sus puertas o a renegar de sus convicciones en temas como el derecho a la vida o el matrimonio, y ha obligado a las escuelas confesionales a implantar programas contrarios a su ideario. A falta de política social, Obama apuesta por el radicalismo y la ingeniería social. Las encuestas ya le pasan factura. Y si quiere más pruebas, puede consultar los resultados del 20-N en España.

 

 


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