Un tipo polémico llamado Jesús

Redacción 27 diciembre 2011 Noticias
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Por principio, nada de lo que pueda aparecer en los Evangelios es cierto para algunas personas. Se trata de personas que no sólo niegan que Jesús fuera un ser humano como otro cualquiera, acaso posteriormente mitificado, sino que ni siquiera habría existido realmente un hombre de carne y hueso que hubiera nacido en Belén, que hubiera vivido en Nazaret, que hubiera dado inicio a la religión cristiana y en el que se encuentre el sentido de las actuales celebraciones navideñas. Jesús sería entonces un ser mítico como Osiris o Zeus. Para estas personas, de algún modo es casi un asunto de fe que todo lo que dicen los Evangelios es falso. En este sentido, durante mucho tiempo algunos estudiosos han negado la existencia de Nazaret en la época de Jesús. Nazaret sería entonces una localidad tan mítica como el propio personaje mítico que supuestamente habría vivido en ella. La tesis se apoyaba en el hecho de que Nazaret no es nombrada ni una sola vez en el Antiguo Testamento, ni en el Talmud, ni en ninguna crónica no cristiana de la época, incluso en textos que a veces llevan a cabo una relación detallada de las localidades de la época. La conclusión no podía resultar más evidente: Nazaret no existía hace dos mil años y Jesús de Nazaret, lógicamente, menos todavía.

La arqueología al rescate de los Evangelios

Obviamente la fe no es un asunto que dependa básicamente de tal o cual descubrimiento arqueológico. Los Evangelios, por otra parte, no son un libro de historia aunque también contengan datos históricos. Por otro lado tampoco hay libro de historia que se precie, ni siquiera en la época actual, exento de controversia. En este caso, sin embargo, la arqueología ha servido para que los Evangelios se anoten un tanto a costa de los escépticos. En 1962 un equipo de arqueólogos encontraba una inscripción en mármol en unas excavaciones en Cesaréa, en la que aparecía citada Nazaret por primera vez en la historia al margen de los Evangelios. Naturalmente esto no sirvió para dar por cerrada la polémica frente a los escépticos más radicales. Pero hace dos años, para dar la puntilla a la polémica, los arqueólogos excavaron en Nazaret los restos de una casa de la época de Jesús.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Descubierta/primera/casa/Nazaret/epoca/Jesus/elpepucul/20091221elpepucul_4/Tes 

 

Los Evangelios no son libros de historia, pero están llenos de datos históricos 

Obviamente se puede seguir siendo escéptico en este punto a salvo de una consideración elemental, y es que llega un momento en que hace falta mucha menos fe para admitir algunas evidencias que para seguir siendo escéptico. En ese momento ser escéptico deja de ser lo más lógico. Por lo demás también se demuestra (Nazaret es sólo un ejemplo entre muchos) que los Evangelios contienen datos que sólo podían saber testigos de aquella época, que vivían en aquella zona, que además fueron olvidados o eran desconocidos en otros lugares o en otros momentos posteriores. Nos encontramos también ante el hecho de que Jesús es una persona de la que se empieza a hablar en un momento concreto y en un lugar concreto con datos concretos. Que expresa un mensaje bien determinado desde el primer momento. Que además ese mensaje no sólo no se explica por su contexto, sino que choca frontalmente con él. Todo ello desmiente la idea de Jesús como un personaje mítico, cristalización progresiva de unas ideas previas generalizadas, a través de un proceso difuso en el espacio y en el tiempo. Además se demuestra que quienes dieron testimonio de Jesús eran desde el primer momento personas que conocían los lugares de los que hablaban, que daban testimonio entre personas que también conocían aquellos lugares y que podían refutar los hechos de los que predicaban. Si todo el cristianismo se explica mucho más fácilmente por la existencia real de Cristo que por su negación, no tendría sentido apostar en primer lugar por la hipótesis más extravagante y compleja. Cuando alguien apuesta por una hipótesis compleja existiendo una mucho más simple para explicar los mismos hechos, puede atribuirse esta actitud mucho más a la ideología que a la lógica.

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Comentarios (2)
  1. Sencillo. Y el que no crea ni en Jesús ni en la Navidad..que no la celebre. Y deje a los demás en Paz.

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  2. LegezcoErregea says:

    El comienzo de nuestra civilización occidental cristiana. Al que no le guste, que se vaya con la morisma a ver si se encuentra más a gusto. O mejor aún, que se haga pagano y se vaya al monte sacrificar cabras. Somos lo que somos en gran medida gracias a Jesús y su Iglesia, y esto es así seas o no creyente. La Historia no se puede cambiar.

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