La verdad

Miguel Ángel Arbeloa Iriarte, presidente de Coordinadora por la Vida 7 junio 2011 Opinión

 

 

            Va pasando semana tras semana y estamos ya en plena primavera. Parece que el año transcurrido ha dejado poco remanso de verdad, pues la vorágine en que se está introduciendo a la sociedad, a través de campañas dirigidas al triunfo de la comodidad y el hedonismo, da la impresión de aturdir a la sociedad volcándola en el olvido de la verdad real, de los hambrientos en paro, la inversión de la pirámide de edades o del genocidio del aborto…

            “La furia con que el mundo actual busca el placer prueba que carece de él”, dice Chesterton observador de la verdad. Y esta verdad me recuerda a Goethe que decía. “Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada”.

            Por eso, la sociedad se encamina, guiada por nuestros rectores políticos y sociales, hacia la desintegración y disgregación del grupo humano que, fundamentado en unos principios éticos, constituyó nuestra Historia.

            Se atenta contra la vida del hombre eliminando al más desfavorecido e indefenso y creándose centros dedicados exclusivamente a provocar la muerte mediante el despedazamiento del individuo.

            Se pretende afincar y enraizar nuestras aspiraciones en una doctrina y un modo de sociedad de otros países, cuya criminal perversión quedó demostrada, al pasar los años, con su fracaso general. Y se continúa con trazos de aquella idea, repudiada por el mundo civilizado hasta el logro de la caída del Muro, persiguiendo so pretextos de un errático progreso los pilares de una civilización milenaria.

            Se admite la muerte del individuo débil, que no puede auto valerse, (aborto eutanasia), que molesta al inconsciente hedonista, prometiéndole las delicias del placer como panacea de todos los males que nos rodean.

            Porque el hombre está vacío, no encuentra en sí mismo la certeza de la verdad ni tiene un punto firme al que agarrase en los pocos momentos de lucidez, que le deja la presión de la propaganda a que está permanentemente sometido.

           Así, subterfugios como la manipulación del lenguaje generando nuevos términos (interrupción del embarazo, muerte digna…) para sustituir conceptos claros y definidos; cambiar ideas (asegurando que la vida del concebido no se conoce si es humana); o desacreditar la defensa de la Verdad con términos engañosos (retrógrados, intolerantes, anticuados…) fundamentan la técnica del propagador moderno.

           Y mientras tanto se modifica y esconde la verdad real, la de los cinco millones de parados, la de los comedores de caridad para la lucha contra el hambre.., Y a las puertas de Pamplona se abre un centro de exterminio donde los no nacidos morirán despedazados. 

           No dejemos que nos manchen. Movámonos defendiendo la Verdad. 

           Invitando a todos los lectores al raciocinio, quiero terminar con los versos de Antonio Machado: “¿Tu verdad? No, la Verdad / y ven conmigo a buscarla. / La tuya,  guárdatela.

 

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Comentarios (1)
  1. elena sanz-orrio says:

    Magnifico articulo.
    Nos estan lavando el cerebro. La única esperanza que nos cabe es que cada vez lo hacen de forma mas descarada, en los puntos que tocas y en otro muchos, y podria ser que mas de uno empezase a pensar por si mismo.
    Por eso su obsesión de destrozar todo aquello que nos hace seres sociales en entornos privados (familia,parroquia…etc) e inventa o exagera temas triviales que tienden a la desunión y al enfrentamiento.
    Cuanto mas solo el individuo, mas despistado, mas ansioso de “slogans” y mas asequible a la manipulación.

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