¿Dónde estáis jóvenes? ¡Despertad!

Gonzalo Aranguren 20 abril 2011 Opinión

 

¿Qué pasa con los jóvenes de ahora? Ya no somos los que éramos. Durante los últimos episodios de nuestra historia han sido los jóvenes quienes hemos llevado las quejas de los más débiles, los que primero nos levantábamos a protestar, organizando grandes huelgas y manifestaciones que cambiaban el modo de pensar de los más poderosos.

Ahora, nos encuentras de parranda tratando de buscar un falso paraíso fruto de la publicidad que sólo llama al placer. Ahora, nuestros ideales son débiles y pequeños, que se define en esta expresión “quiero ser como… porque se lleva a todas las tías”, como dice Benedicto XVI “cuando era joven queríamos lo que era grande, nuevo. Queríamos encontrar la vida misma en su inmensidad y belleza”. Ahora, buscamos estabilidad en el trabajo y no somos capaces de arriesgarlo todo por conseguir algo más grande que un sueldo de 1000€.

Pero esto no es culpa, totalmente, nuestra. Los poderosos se han dado cuenta del potencial que tienen los jóvenes y saben que si nos controlan, controlan a la parte de la sociedad con más vida. Esto lo han logrado prometiéndonos un paraíso asentado sobre el egoísmo (cómprate este coche, vete con todas las mujeres que quieras, no reces eso es de abuelos…) y eso lo están consiguiendo. Benedicto XVI también dice: “La cultura actual, en algunas partes del mundo, sobre todo en Occidente, tiende a excluir a Dios, o a considerar la fe como un hecho privado, sin ninguna relevancia en la vida social”.

Ante esta situación podría caber la desesperanza pero otra vez el Papa nos anima a que tengamos y logremos unas raíces fuertes, porque somos el futuro de la sociedad. ¡De ti y de mí dependen muchas cosas grandes! Todas las religiones coinciden que hace falta acabar con el relativismo que se ha difundido, y para el que todo da lo mismo y no existe ninguna verdad, ni un punto de referencia absoluto, ni una base sobre la que asentar firmemente una idea. Como bien dice el Papa si nosotros no nos encargamos de llevar a Cristo a los demás, ¿quién será? Hace falta que transmitamos a la siguiente generación el mensaje cristiano porque sino, será la propaganda y el Estado quien eduque a los más pequeños.

Esto no se logra queriendo y ya. Hace falta arraigarnos en Cristo, conocerle aunque no le veamos, sabiendo que en Él está la fuerza para triunfar. Ahora, los jóvenes tenemos una identificación casi total con la figura de los primeros cristianos. Vivimos en un mundo en el que se pretende eclipsar a Dios. Ahora, es tiempo de que surjan grandes santos que gracias a la fuerza más poderosa tumbe el engaño escondido en nuestra sociedad.

Como ya hacían los primeros cristianos, es hora de que todos los movimientos, asociaciones, …cristianas estemos muy unidos y que veamos que formamos parte de algo grande, La Iglesia Católica. Antes ya he dicho que hay que arraigarse en Cristo, esto se puede ver en cómo es nuestra impaciencia por transmitir lo más valioso que tenemos a los demás. Tenemos que llegar a la situación en la que como cosa natural el Señor salga de nuestra boca a la de nuestros amigos.

No es por ser pesimista, pero no se ve a los jóvenes con grandes preocupaciones espirituales. Muchos creen en Cristo pero piensan que les va exigir algo que les va a quitar libertad y por tanto felicidad. Todo esto es ¡mentira!, ¿Habéis conocido gente más feliz que los que, desinteresadamente, cuidan de los demás?¿ Creéis que son tan felices, como parecen, esos famosillos de la tele?

Hace tiempo escuché a una pareja joven, que parecían hablar de algún problema. De repente, el chico dijo: “ya le diré a mi abuela que rece por eso”. Mi reacción fue confusa, al principio dije: “que jeta este tío que dice que recen y el luego no hace nada”, y luego pensé: “a pesar de que los jóvenes no aparezcan mucho en misa, confían en el poder de Dios y creen en Él”.

En definitiva, los jóvenes tenemos una de las últimas oportunidades para preservar nuestro honor. Esa ocasión es la JMJ. Este acontecimiento sirve para rejuvenecer la Iglesia y darle un nuevo impulso. También es una manera de agradecer a la Iglesia todo lo que nos ha dado y una manera de poder compartir nuestra fe con muchos otros jóvenes. El Papa, ante todo, da un mensaje de aliento para que los jóvenes despertemos y gritemos como en nuestros mejores tiempos.

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Esta noticia la publicamos el 21 de febrero de 2008