Qué hacemos en Libia

Ricardo Guelbenzu 28 marzo 2011 Opinión

 

 

La ONU, parió una resolución ambigua, que permitió atacar a Gadafi: para evitar muertes civiles, liberar un espacio aéreo, controlar el embargo de armas. Es un compromiso de intereses opuestos muy limitados, para conseguir la abstención de Rusia, China, India, Brasil y Alemania. Recordemos que la ONU no es democrática, por el derecho de veto de los miembros permanentes del Consejo y porque la inmensa mayor parte de los estados, tampoco lo son.

La resolución no prevé la utilización de fuerza de infantería, lo que dificulta sobremanera el poder repeler los ataques sobre la población civil. Nos dicen que no van contra Gadafi: en realidad sí, pero no lo  dijeron para evitar el veto. Para reducir los costes políticos, dicen que la acción militar es humanitaria. Los intereses petrolíferos son evidentes, la improvisación de la coalición sobre quién dirige y desde donde, siembra desconfianza y evidencia la debilidad política de occidente.

Es una epidemia extendida, la incoherencia en la toma de decisiones. Los partidos políticos occidentales parece como si a golpes de improvisaciones quisiesen dibujar una realidad a su medida ¡da igual que sean de izquierdas o de derechas! el problema es que hacen demasiadas cosas mal, bien por ineptitud y/o por intereses electorales. Al repetir machaconamente sus sesgadas versiones, terminan por recrear una realidad virtual que oculta el núcleo del problema a su ciudadanía. Como ellos controlan los medios, parece que lo importante es cómo se perciben las cosas, y no lo que sucede en realidad. 

Realidad virtual: es pensar que la crisis Libia es el resultado del alzamiento del pueblo frente al dictador, y que este ha provocado una gran crisis humanitaria que hay que socorrer para evitar bajas civiles. Dicen que no se trata de una guerra, tan sólo de una intervención ONU. Se presume que la operación cuenta con el apoyo de la Liga árabe. Ellos apoyan al débil. Viva el buenismo. Sus bombas son inocuas.

Realidad real: es observar que Libia es un estado fundamentalmente tribal, que Gadafi ha perdido el apoyo de una parte de las tribus. Que en el actual contexto se ha producido un levantamiento, que el dictador cuenta con apoyos, sobre todo en Trípoli. Los líderes de la revuelta han convivido con el propio Gadafi hasta hace poco. Esencialmente no hay un pueblo que se levante contra un dictador, sino un enfrentamiento entre tribus. Todo uso de fuerza armada siempre provoca bajas civiles, cuando los rebeldes avanzan hacia Trípoli matan e hirieren a civiles, al tiempo que destruyen casas, cuando las fuerzas de Gadafi actúan ocurre lo mismo. Parece que en Libia lo que realmente está juego, es un diferente reparto del poder. La coalición, con la excusa de la democracia, toma partido por los rebeldes.

La Liga árabe son un conjunto de dictaduras temerosas ante los brotes democráticos en sus países. Sus dirigentes, dicen una cosa en privado y otra en público, una hoy y otra mañana. Temen ser arrollados por la ola de cambios, pretenden el apoyo de occidente aduciendo que son el último bastión al terrorismo islámico. Si olvidamos la falta de libertad religiosa y la opresión de sus gentes, y si miramos a otro lado, recibimos sustanciosas inversiones de dinero del petróleo, que les compramos.

Lo lógico es que hubiesen intervenido ellos, pero Sarkozy y Zapatero, entre otros, tenían prisa por mejorar sus posiciones. Sarkozy necesitaba una oportunidad para reforzar el papel internacional de Francia, ante el empuje electoral de la Le Pen. Zapatero angustiado por la crisis, con el fiasco de Alianza de Civilizaciones y con poco peso internacional,  defendiendo a Repsol distrae a la opinión pública y de paso promociona a la Chacón. David Cameron parece el más coherente con la trayectoria de su país. El Pentágono desaconsejo la intervención, al no fiarse de los líderes rebeldes, pero Obama necesitaba demostrar que sigue liderando, pero no quiere figurar en primera fila.

Unos por A, otros por B han decidido involucrarnos, en una guerra civil entre libios, donde no sabemos que parte es peor y que consecuencias tendrá para la estabilidad de la región. Han actuado con ligereza, confiemos que los resultados no sean desastrosos, incluso es posible que se termine partiendo Libia. Nos dicen que Gadafi es muy malo, cuando le vendíamos armas no lo recordaban, nos ha metido en una guerra rarita, sin infantería de momento, ¿desde ésta lógica porque no actuar en Siria, etc..? hablemos claro ¡No es nuestra Guerra!

 

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Esta noticia la publicamos el 7 de febrero de 2014