Necesitamos un gobierno que no nos ayude

Jerónimo Erro 16 diciembre 2010 Claves

No hay nada peor que un político con ganas de ayudar a la gente. Esta clase de filántropos de principios generalmente no se quiere enterar de que la mejor forma de ayudar es no molestando, simplemente. Pero claro, ¿qué pasaría entonces con el protagonismo que se espera de un lider democrático?. El sistema “que libremente nos hemos dado los españoles” fundamenta su apariencia de libertad en un proceso electoral permanente que obliga al político al trajín contínuo, al marketing constante, a la sonrisa permanente. A lo mejor, en el fondo, nos quieren ayudar porque nos aman. No digo que no. Pero también así de paso salen en la foto ayudándonos, que eso vende. De esta forma la idea de lo que debiera ser la ayuda, la subvención, la prestación, está fuera de su quicio desde hace mucho tiempo. Una cosa es proporcionar socorro al que lo necesita. Y otra, muy diferente, montar las cosas de manera que resulte más cómodo estar necesitado que no tener que pedir. Necesitamos un gobierno que no nos ayude, que nos deje respirar, que elimine impuestos, normas, trabas, burocracia, policías, jueces, coches oficiales. Más que apretarse el cinturón lo que tiene que hacer es adelgazar de una vez por todas. Quitarse kilos, y dejar de chupar cámara.

Jerónimo Erro

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Comentarios (2)
  1. spurgus says:

    Coincido con Ud. don Jerónimo: las subvenciones, ayudas públicas, directamente, deberían estar prohibidas.

    Al quitar las subvenciones, quitaríamos a nuestra casta política la mayor parte de la justificación para intervenirnos, freirnos con impuestos y aburrirnos con trámites burocráticos.

    La Administración, a lo suyo. Ni promover la cultura, ni subvencionar las televisiones, ni regularlas, ni pagar el arreglo del piso, ni la revisión del coche.

    Quiten el IAE, favorezcan a los emprendedores reduciendo sus impuestos en cuanto comiencen a generar empleo, y más si es de calidad. Simplifiquemos y apoyemos su trabajo, descargándola de complejidad en todo lo posible. Dejen de regular hasta la náusea las relaciones laborales, (ahora casi inextricables). Confiemos en la palabra de las personas. Pero sancionando ejemplarmente los abusos contra la dignidad de los trabajadores. Por ejemplo.- Cárcel y confiscación de bienes para los empresarios-Jeta que ganan dinero a costa de sus proveedores, clientes y trabajadores (eso es una estafa), sin liquidar la empresa o instar un Concurso de acreedores.

    Y severísimas sanciones para todo aquel que se aproveche de subsidios de incapacidad, paro, invalidez..

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  2. Iturbide says:

    D. Jerónimo siento discrepar con usted. Hay algo peor que un político que tenga ganas de ayudar, un político ambicioso de poder. Y al estar nuestro sistema institucional sin barreras al poder (controles, contrapesos) pues el gobernar degenera en despotismo.

    Y como hay despotismo, como en la Roma imperial hay que repartir pan (subvenciones) y organizar juegos circenses (las entidades publicas son los mayores organizadores de eventos musicales y culturales).

    Vaya que poco original lo mismo que Nerón hace 2.000 años.

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