Tea Party (visto desde Navarra)

Ricardo Guelbenzu 8 noviembre 2010 Opinión

Los norteamericanos han repudiado la reforma sanitaria y la intervención masiva en la economía de Obama, que juzgaban alejadas de las esencias de Estados Unidos. Mientras la economía no mejore y se empeñe en defender el déficit y el gasto público, como remedio ante la crisis, lo tendrá difícil Obama.

El Tea Party ha movilizado a una buena parte del electorado de las clases medias en defensa de los valores constitucionales, el sistema político, y la libertad de elegir libremente sin imposiciones del gobierno. Primero disputaron en las filas del partido, no les gustaban la aclimatación de muchos políticos republicanos a los paradigmas de la progresía demócrata. No les gusta que se defienda una cosa y se vote la contraria, no podrán apoyar más la expansión de más gastos, en contradicción con sus postulados.

La separación entre las elites culturales y políticas, y la gente normal, explica el declive de Obama y su batacazo electoral. El Tea Party ha mostrado su fortaleza, abanderando el ideal constitucionalista de poner límites al poder, de dejar al Gobierno fuera de las decisiones fundamentales de las personas y de salvaguardarlas de los abusos tramados desde Washington. Apoyaran gobiernos moderados, esta nueva generación de políticos, algunos muy jóvenes, alejada de los círculos de poder, procedente de ámbitos distintos a la política, enraizados profundamente en la América real, con origen social popular, que no se ven representados en el New York Times, ni en Hollywood, ni en la CNN.

Hay que solucionar primero la crisis económica, a la que no se le ve una salida fácil y por ello se preguntaron si Obama había actuado bien. Los del Tea Party, ahora le exigen que regrese a la ortodoxia americana: pocos impuestos, poco gasto público, poco gobierno. No quieren un Estado sobre dimensionado, que por su voracidad, no le alcanzan los ingresos pese a los altos impuestos. La deuda estadounidense es la más grande del mundo, por lo que su critica alcanza tanto a Obama, como a su antecesor Busch. Mientras, los votantes de Obama, beneficiarios de su política, le exigen caminar hacia un modelo de estado más a la europea, más asistencial.

Obama ha perdido apoyos en ciudades de las dos costas, en el Sur, en el oeste agrícola y en el centro industrial, que han dado la espalda a los demócratas, no sólo en la América rural. Ya no opera la divisoria rural/urbano, sino la divisoria blancos/no blancos, el apoyo a Obama ha bajado muchísimo entre los blancos, entre clases medias que son los que pagan impuestos. El Tea Party: representa la revuelta, de las clases medias frente a la América multirracial. El tema de fondo es que está en juego la propia identidad americana, mucho tiempo erosionada por la emigración. EEUU necesita rediseñar su identidad, si avanza en la dirección de integrar la emigración: aprendiendo el idioma, respetando las normas; o apostar por un excesivo multiculturalismo, necesariamente subsidiado. Este es un problema no resuelto, tampoco en Europa, Merkel ya comentó que se equivocaron con los turcos pues pensaron que se volverían y se quedaron sin integrarse, y que comienza a  chirriar en España, por el fuerte apoyo al islamismo desde el gobierno.

El Tea Party sabe que los mejores ejemplos sociales, se producen cuando la propiedad y la libertad caminan juntas, de tal forma que el poder esté más controlado, para lo que es conveniente que su tamaño no sea elevado, y en su quehacer diario, esté sometido tanto a normas, como a costumbres sensatas. El Tea Party -al margen de algún personaje pintoresco- propugna sociedades, en las antípodas de cualquier tipo de colectivismo, gobernadas por el amor y la caridad, como habitualmente ocurre en las familias. Apuesta por sociedades apoyadas en numerosas redes sociales, en asociaciones de voluntarios, en gobiernos locales, en una gran variedad de instituciones y de iglesias, que fomentan comunidades participativas, facilitando la responsabilidad individual, dificultando su manipulación.

No les gustan las sociedades con elevado colectivismo, con altos impuestos, con demasiados funcionarios y muchas ineficiencias. Se han apoyado en agrupaciones electorales locales, unidas en su oposición a la agenda de Obama, propugnan una menor intervención del gobierno en la actividad económica y social, y pretenden que los valores cristianos, como principios morales, sean tenidos en cuenta cara a una mejor organización social. Estos valores, en plena crisis económica, se hacen más atractivos para muchos ciudadanos, no sólo en USA, puesto que los valores socialdemócratas son de difícil encaje en el actual mundo en crisis.  

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Comentarios (4)
  1. carlthiem says:

    un par de preguntas a D. Ricardo Guelbenzu:
    a) ¿por qué “(visto desde Navarra)”? A ojos vista.
    b) ¿por qué ha mezclado tanto en su escrito los aspectos políticos, económicos y culturales -¡los valores humanos!- de este movimiento? ¿No queda todo como un poco ‘encorsetado? Valores.

    Por lo demás, muy oportuno, conveniente, y hasta imprescindible dar a conocer este novedoso fenómeno socio-político.

    Malo sería que nos ocupásemos del experimento del expresidente de Greenpeace … 🙁

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  2. director says:

    Nota. El artículo de D.Ricardo Guelbenzu llevaba como título solamente “Tea Party” , el añadido de (visto desde Navarra) es nuestro.
    Un saludo

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  3. carlthiem says:

    Gracias, director. Añadiré un breve comentario más, aunque no tenga que ver directamente con este escrito de RG, y sí con la Fotonoticia que la pantalla de NC ofrece estos días. El Tea Party “pretende que los valores cristianos (recordar que en USA la inmensa mayoría de la población es metodista, presbiteriana, y de un centenar de denominaciones y sectas protestantes), como principios morales, sean tenidos en cuenta de cara a una mejor organización social”. Bien. Esto no quita que muchos estados de Occidente sean “laicos”. Lo que apesta es el “laicimo” (extremo fundamentalista) que destilan ZP y otros.

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  4. spurgus says:

    Hola, pues no se cómo va a hacer eso de que los “valores cristianos” sean tenidos en cuenta como prinicpios morales de cara a una mejor organización social, sin infringir la 3ª enmienda de la constitución, esa que dice que: “Congress shall make no law respecting an establishment of religion, or prohibiting the free exercise thereof; or abridging the freedom of speech, or of the press; or the right of the people peaceably to assemble, and to petition the Government for a redress of grievances.”

    Tengan en cuenta que el Tribunal Supremo americano tiene señalado que no cabe que el estado dé soporte o preferencia a una creencia religiosa, ni en la enseñanza, ni por supuesto, en leyes generales, “porque transmite a los receptores no correligionarios el mensaje subliminal de que están marginados, son miembros capitidisminuidos de la comunidad política y a los prosélitos un mensaje anejo de que están integrados, son miembros privilegiados de la comunidad política” (Caso Santa fe independent school vs.Doe).

    El “Tea party”, a estos efectos, no es más que un movimiento de cristianos integristas como los que defienden la idea del diseño inteligente (contra la hipótesis de la teoría evolucionista de Darwin) y hasta 1968 consiguieron incluso prohibir que se enseñara la teoría evolucionista en Arkansas.

    Por tanto, aunque no estoy en desacuerdo con todo lo que digan los miembros de ese grupo republicano, adviertan que su pensamiento linda con el integrismo y con la mentalidad anti-científica de lo más agreste.

    En cuanto a la “teología” ultra liberal, contraria a cualquier forma de organización colectiva, miren; cada lugar tiene su historia que condiciona, sus virtudes y sus contradicciones. Pero el hecho es que los americanos pagan por su sanidad mucho, mucho más de lo que pagamos los españoles por la nuestra (el 15,3 del PIB contra el 8,4%,datos de la pag web de Sara Palin en español) en dolares 6714 contra 2800 aproximadamente.

    Como no tengo fe en los sistemas públicos, que hagan lo que quieran, pero tampoco me voy a tragar la bola de que lo privado es mejor porque sí. Las Cías privadas abusan, y son detestables porque se comportan como maquinas que piensan en su dinero, y le niegan coberturas con excusas pueriles, falsas, o en base a contratos abusivos (soy abogado y créanme que se de que hablo: trabajo con los abusos de las aseguradoras). En todo caso, el resultado es muy mejorable. Creo que se puede establecer un mejor sistema de seguridad social y eso ha intentado hacer Obama, a quien los republicanos tildan por ello de “socialista”… lo que a mí (españolito de a pie) me parece tan absurdo como creer que Rajoy es un “liberal”.

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