La venganza de don Mendo

Javier Horno 3 septiembre 2010 Opinión

 

           

Estos días se presenta la versión de Tricicle del Don Mendo en el Teatro Gayarre. Un trabajo hecho a conciencia, como es habitual en la compañía catalana. Pero Tricicle se aprovecha demasiado del texto para hacer su humor, que no es exactamente el de Muñoz Seca. Lo cual, me lleva nuevamente a una reflexión que, por desgracia, constato con frecuencia. La comicidad necesita de un contraste fundamental. El disloque cómico se produce en un fondo serio. La ironía tiene múltiples enfoques, pero si no presenta apariencia de credibilidad, se convierte en bufonada.

Desde el primer momento Tricicle apuesta por hacer el payaso a toda costa. Un ejemplo, y no el más evidente: don Mendo dice que va a clavarse el puñal en el quinto espacio intercostal. El mero empleo del tecnicismo ya sorprende por sí solo; no hace falta que el actor se cuente las cinco costillas previamente. Es más, si las cuenta, es que está buscando conscientemente esa expresión; además de que con el gesto anuncia la flexión cómica del texto, despoja a la invención de la naturalidad caballeresca en la que debería contrastar semejante exactitud forense. Acepto que don Mendo imite a Jesús López Vázquez cuando llama a Magdalena “lagartona”, si eso fuera una guinda discreta en el planteamiento de la dirección. Pero no fue así: la entonación, los movimientos, la sarta de gritos, onomatopeyas y discursos ininteligibles…, histriónicos demasiadas veces, quitaban protagonismo a esa aparente retórica versal, tan bien lograda, que debe quedar clara –y, en parte, creíble- para que surja la comicidad.

El público rió (tampoco se vino abajo el teatro, ciertamente); estoy convencido de que los mismos que rieron se sorprenderían de la comicidad que puede alcanzar Don Mendo. Muñoz Seca, cuya condición de fusilado en la Guerra Civil a manos del bando republicano no ha sido, y favor que le hacen, trampolín para su éxito, tampoco merece  caer en otro gran mal del teatro actual, que es el de las lecturas personalistas. Llegamos de nuevo a la triste conclusión de que si hoy ya es difícil ver un título que valga la pena sobre las tablas, más difícil es encontrar una concepción en la que la dirección tenga la única originalidad de pasar lo más desapercibida posible. Javier Horno.

 

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Comentarios (3)
  1. el vecino de Uxue says:

    Totalmente de acuerdo D. Javier. Es una lástima que cada vez el teatro sea más y más lamentable. Es difícil ver una buena obra clásica bien interpretada. No sólo siguiendo los textos originales, sino el “espíritu” original. Y ya no le digo nada cuando los convierten en “experimentos” y alteran por completo el devenir de la obra. Recuerdo una lamentable “Bodas de Sangre” que vi en Zaragoza (donde aparecían varias mujeres desnudas del todo -cosa que no sale en la obra de Lorca-) y un “D. Juan Tenorio” en Barcelona interpretado por una compañía catalana que me llevó a levantarme de la sala y volverme a casa antes de terminar el primer acto.

    He estado viendo en el Gayarre “La Venganza de Don Mendo” y me ha decepcionado. Mucho. Mucho. También es cierto que la última vez que la vi fue hace dos años en el Corral de Comedias de Almagro (Ciudad Real) con un texto y una puesta en escena rigurosamente ajustada a la idea de D. Pedro.

    No digo que Tricicle sea una mala compañía, pero vale para lo que vale. He visto representaciones suyas absolutamente espectaculares. Pero en lo suyo. Que no experimenten. Zapatero a tus zapatos.

    Es una lástima que los chicos del teatro quieran cargárselo. Al menos nos quedan -no lejos- algunos reductos donde todavía se puede disfrutar del buen teatro de siempre, representado como siempre.

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  2. MORTICIA says:

    Antes que nada,me imagino que el sr.Horno cuando referencia a un imitador de don Mendo como Jesús López Vázquez,se debe referir al gran actor José Luis López Vázquez.Dicho esto…comento…Para mi el arte es cuestión de la interpretación que le da quien lo disfruta.La misma obra para algunos será espléndida y para otros un espanto,creo que la percepción produce infinidad de sensaciones.He visto tres Bernardas Alba(Lorca),dos espléndidas,otra normal.Un Don Giovanni(ópera-Mozart) trasladado a la época actual…magnífico!.Dos Romeo y Julieta(Shakespeare),y las dos muy buenas.Un Don Mendo,fiel al libreto Muñoz Seca y una obra maestra…Dos Madame Butterfly(ópera-Puccini),una época real y otra modernizada…las dos maravillosas…He visto varias obras del Tricicle y me parecen muy buenos en su esquema.Me parece lícito y positivo que se experimente en cualquier campo,creo que eso enriquece todo y a todos.Hay muchas innovaciones artísticas que no me han gustado,pero eso lo he decidido yo,no espero la opinión ajena.Me entristece que una persona decida no ver una obra de teatro(en este caso concreto),porque otra haya opinado negativamente sobre ella.Una de las cosas más bellas de nuestro mundo es el arte y creo que hay que disfrutarlo en primera persona,sin los intermediarios que sientan cátedra.

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  3. el vecino de Uxue says:

    Morticia: para saber que un vino es malo no es necesario beberse todo el tonel ¿no?. Si alguien en quien confío me dice que probó un sorbo y no es necesario seguir, le creeré. Aunque sea por “invertir” bien mi dinero en ocio.
    Así, que déjese llevar de vez en cuando por los críticos que saben -entre los que no me incluyen. Seguro que es usted capaz de encontrar críticos de fiar que además sean navarros, claro.

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